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viernes, 27 de diciembre de 2013

No sé si prefiero las películas pesimistas o las opimistas. Las dos me ponen igual de triste

Noches en vela buscando el verso que me llene y que me haga entender de una vez qué es lo que me está pasando. Echo de menos y no se el qué.
Creo que, en parte, anhelo alguien que me de las buenas noches y me regale un buenos días. Alguien que me susurre al oído cuando me sienta derrumbado, alguien que me despegue del suelo con sus labios.
Supongo que echo muy en falta tener alguien en quien pensar al acostarme, una persona que me ayude a superar estos ataques de tristeza en los que me da por pensar.
Quiero alguien que me nuble la vista con una sola mirada, que me deje sin respiración solo con su sonrisa.
Claro, echo de menos sentir algo por ella, quien sea.
Supongo que estoy cansado de estar cansado. De esperar alguien que comparta conmigo esta carga que me pesa como una losa.
Y cada vez que lo pienso me doy cuenta de cuan egoísta soy. ¿Quién soy yo para tener que decirle a alguien que me ayude con mis problemas?
No necesito a nadie que me quiera, me basto solo.
No paro de repetírmelo, es lo que todos quieren oír, lo que todos me dicen. Pero es mentira.
Porque dime,¿acaso no querrías tener a alguien a tu lado cuando te sientas solo? Alguien que te distraiga del mundo. Que se convierta en tu mundo.
Alguien que dependa de ti tanto como tú de ella. Compartir y compartiros uno al otro, como si nada hubiera más allá de vosotros dos.
Dime, si te dieran todo esto,¿no lo cogerías? Yo lo tengo claro

martes, 24 de diciembre de 2013

Llanto de navidad



"El número 24 me es fatal: si tuviera que probarlo diría que en día 24 nací. Doce veces al año amanece sin embargo un día 24; soy supersticioso, porque el corazón del hombre necesita creer algo, y cree mentiras cuando no encuentra verdades que creer, y una de mis supersticiones consiste en creer que no puede haber para mí un día 24 bueno.
El último día 23 del año 1836 acababa de expirar en la muestra de mi péndola, y consecuente en mis principios supersticiosos, ya estaba yo agachado esperando el aguacero y sin poder conciliar el sueño.
El día anterior había sido hermoso, y no sé por qué me daba el corazón que el día 24 había de ser «día de agua». Fue peor todavía: amaneció nevando. Miré el termómetro y marcaba muchos grados bajo cero; como el crédito del Estado.
Una idea luminosa me ocurrió: era día de Navidad. Me acordé de que en sus famosas saturnales los romanos trocaban los papeles y que los esclavos podían decir la verdad a sus amos. Costumbre humilde, digna del cristianismo. Miré a mi criado y dije para mí: «Esta noche me dirás la verdad».

Una risa estúpida se dibujó en la fisonomía de aquel ser y mi criado se rió. Era aquella risa el demonio de la gula que reconocía su campo.
Tercié la capa, calé el sombrero y en la calle.
¿Qué es un aniversario? Acaso un error de fecha. Si no se hubiera compartido el año en trescientos sesenta y cinco días, ¿qué sería de nuestro aniversario? Pero al pueblo le han dicho: «Hoy es un aniversario», y el pueblo ha respondido: «Pues si es un aniversario, comamos, y comamos doble». ¿Por qué come hoy más que ayer? O ayer pasó hambre u hoy pasará indigestión. Miserable humanidad, destinada siempre a quedarse más acá o ir más allá.

Hace mil ochocientos treinta y seis años nació el Redentor del mundo; nació el que no reconoce principio y el que no reconoce fin; nació para morir.¡Sublime misterio!
¿Hay misterio que celebrar? «Pues comamos», dice el hombre; no dice: «Reflexionemos». El vientre es el encargado de cumplir con las grandes solemnidades. El hombre tiene que recurrir a la materia para pagar las deudas del espíritu.
Las doce van a dar: las campanas que ha dejado la junta de enajenación en el aire, y que en estar en el aire se parecen a todas nuestras cosas, citan a los cristianos al oficio divino. ¿Qué es esto? ¿Va a expirar el 24 y no me ha ocurrido en él más contratiempo que mi mal humor de todos los días?
Pero mi criado me espera en mi casa como espera la cuba al catador, llena de vino.
Está ebrio. ¡Pobre! ¡Da lástima!


Dos ojos brillaban como dos llamas fatídicas en frente de mí; no sé por qué misterio mi criado encontró entonces voz y palabras, y habló:
–Lástima –dijo–. ¿Y por qué me has de tener lástima, escritor? Yo a ti, ya lo entiendo.

– ¿Tú a mí? –pregunté sobrecogido ya por un terror supersticioso; y es que la voz empezaba a decir verdad.

–Escucha: tú vienes triste como de costumbre; yo estoy más alegre que suelo. ¿Quién debe tener lástima a quién?





–Silencio, hombre borracho.

–No; has de oír al vino una vez que habla. Yo en fin no tengo necesidades; tú, a pesar de tus riquezas, acaso tendrás que someterte mañana a un usurero para un capricho innecesario, porque vosotros tragáis oro, o para un banquete de vanidad en que cada bocado es un tósigo. Tú lees día y noche buscando la verdad en los libros hoja por hoja, y sufres de no encontrarla ni escrita.

–Por piedad, déjame, voz del infierno.

–Concluyo: inventas palabras y haces de ellas sentimientos, ciencias, artes, . ¡Política, gloria, saber, poder, riqueza, amistad, amor! En tanto el pobre asturiano come, bebe y duerme, y nadie le engaña, y, si no es feliz, no es desgraciado. Ten lástima ahora del pobre asturiano. Yo estoy ebrio de vino, es verdad; pero tú lo estás de deseos y de impotencia...!

Un ronco sonido terminó el diálogo; el cuerpo, cansado del esfuerzo, había caído al suelo; el órgano de la Providencia había callado, y el asturiano roncaba. «¡Ahora te conozco –exclamé– día 24!»

Nada más que eso

Y si estás aquí, es porque te interesa lo que siento... O al menos lo que escribo. Y eso está bien. Pero solo quiero que sepas, seas quien seas, que para nada lo que hay aquí es poesía, aunque a veces lo autodenomine de esta forma. Poesía es la forma que tengo de llamar a lo que siento, porque lo que siento es eso.
Siento poesía, pues siento en metáforas, en tristeza camuflada dentro de la belleza de una rima.
Mis sentimientos no son más que un poema que nadie ha escrito, ni será capaz de escribir. Ni siquiera yo aún lo comprendo bien, y por eso lo que escribo no es poesía, sino un mero intento de ella.
La poesía está en los libros, en los ojos de alguien amado, en la sonrisa de esa persona... Pero no está en Blogger.
La poesía está en mi, pero yo no soy poesía , ni soy poeta. Yo solo soy un poema no nato, nada más que eso.
http://youtu.be/0t3VV64MlfQ

sábado, 14 de diciembre de 2013

Y si a alguien le interesa realmente lo que me pasa, que no me de palmaditas en el hombro, sino que lea esto e intente entender qué se me pasa por la cabeza cuando estallo.

Hay días que te sientes solo, y en los que nada ni nadie podrá remediarlo, todo lo contrario. Hay días que la gente solo jode y jode una y otra vez, sin importar qué dicen.
Son esos días en los que acabas hasta los coj*** del mundo, y de sus comentarios. Son días en los que tú acabas siendo  el malo, porque te enfadas "por tonterías", claro.
Lo que no entiende la gente es que hay días que los comentarios que otras veces resultan inofensivos, pueden hacerte estallar.
Y esto ocurre porque necesitas a la gente, necesitas su apoyo, que se rían contigo para relajar tensiones.
Pero solo encuentras que se rían de ti, que te señalen, que te miren como un gilipollas porque te enfadas con ellos, y no lo entienden.
Hay gente que no ve más allá, que no sabe advertir cuando alguien que aguanta un millón de insultos ya no puede aguantar uno más, ya está cansado de recibir golpes y patadas.
Son días en los que quieres dañar a los demás, y te sientes mal por ello, porque después te miran con descaro, y afirman que no tienes motivos para tener tanto odio.
¿Odio? No, no es odio lo que acumulo, es cansancio. Estoy cansado de ser el hazmereir, de ser el cabeza de turco, el chiste fácil. ¿Y de qué me sirve levantar la cabeza y aguantar?¿Para que voy a sonreíros? Si no os vais a rendir hasta verme rabiar, hasta hacerme llorar a solas y a escondidas, como un cobarde.
Claro, soy un cobarde, eso es lo que veis. Nadie se da cuenta de que cuando lloro solo, lo hago para no molestar; a nadie le interesa oírme gritar de rabia y frustración,¿a quién le Puede importar eso?
Y si llorar significa escribir sin pensar, dejar que la rabia fluya en forma de palabras, así lo haré. Hablaré en silencio de nuevo, desde la sombra de una pantalla y un teclado de ordenador.
Y si a alguien le interesa realmente lo que me pasa, que no me de palmaditas en el hombro, solo que lea esto e intente entender qué se me pasa por la cabeza cuando estallo.

Lucha De Gigantes


Lucha de gigantes 
Convierte, 
El aire en gas natural 
Un duelo salvaje 
Advierte, 
Lo cerca que ando de entrar 
En un mundo descomunal 
Siento mi fragilidad. 
Vaya pesadilla 
Corriendo, 
Con una bestia detras 
Dime que es mentira todo, 
Un sueño tonto y no más 
Me da miedo la inmesidad 
Donde nadie oye mi voz. 
Deja de engañar 
No quieras ocultar 
Que has pasado sin tropezar 
Monstruo de papel 
No sé contra quien voy 
O es que acaso hay alguien mas aquí? 
Creo en los fantasmas terribles 
De algun extraño lugar 
Y en mis tonterías 
Para hacer tu risa estallar 
Deja de engañar 
No quieras ocultar 
Que has pasado sin tropezar 
Monstruo de papel 
No se contra quien voy 
O es que acaso hay alguien más aquí? 
Deja que pasemos sin miedo. 

martes, 10 de diciembre de 2013

123. La simplicidad de lo terrible

Necesito que me necesiten
Mi felicidad depende de otros
Así de triste es mi vida
Así de triste la veo
Y así de solo la vivo

MB

Mi táctica es  mirarte
aprender como sos
quererte como sos
mi táctica es  hablarte
 y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible
mi táctica es quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé con qué pretexto
pero quedarme en vos
mi táctica es ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos simulacros  para que entre los dos                    no haya telón
ni abismos  
mi estrategia es
en cambio
más profunda y más  simple
mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Depresiones a media noche y... JODER

Y es que hay días que es mejor ni levantarse, que una vez acaban te das cuenta de que no tuvieron nada de especiales, nada bueno que arañarles. Son días que parecen normales, pero que cuando te acuestas y te pones a pensar, te das cuenta de que las mejillas te empiezan a saber a sal.
Se humedecen tus ojos, y tu mente se abre.
Se abre a pasados lejanos en los que reíste y fuiste feliz. Te pones a pensar en tiempos mejores, en etapas llenas de vida, y de alegría de vivir. Y eso te mata por dentro, y lloras.
Lloras solo , sin nadie al que le importe por qué lo haces, ni siquiera si lo haces.
Nadie te ve, solo tú y tus pensamientos tumbados en tu cama.
Nos hacemos compañía, quizá así todo sea más sencillo.
Me desahogo pensando en esto, mientras mis lágrimas se secan y mis párpados se cierran. Sí, tal vez durmiendo logre evadir esta tristeza que me come por dentro, al menos por una noche.
Total, el día se ha acabado, ya no puede empeorar. Solo me queda dormir y esperar que mañana realmente sea otro día, aunque en el fondo sé que no, que mañana siempre es lo mismo.

jueves, 28 de noviembre de 2013

Platos y pactos rotos

Oye guapa, sí, tú. Qué, ¿te apetece bailar un rato? Nada serio, solos tú y yo, un piano de cola, un poco de saxo bajo la luz de la luna.
Nada de matrimonio, sin despedidas ni noches compartidas.
Solo dos cuerpos unidos al compás de una melodía improvisada.
Vamos, yo pongo la pasión, tú solo tienes que poner tus pies. Tu cuerpo.
Sí, así, justo así. Te mueves como si hubieras nacido al son del jazz.
Eres libre, grácil, e imprecisa. Dios, eres mágica. Eres esa poesía que no puede encontrarse en los libros, un rostro hermoso que no se ve en el cine, un cisne encerrado en una hermosa mujer.
Me doy cuenta de todo esto mientras te veo cambiando de pareja de baile.
He roto el pacto, lo siento, pero me he enamorado de ti, de tu rostro, de tu cuerpo,  de tu danza.
Pero casi sin ruido te vas yendo de mi lado, te unes a un piano.
La música te va atrayendo, y cada vez eres menos mía. Yo te digo que te quedes, que te fundas conmigo, tú me dices que él es pianista, pianista de jazz.
Y qué quieres que te diga, eso es verdad. Yo solo soy poeta y ni siquiera se bailar.

lunes, 25 de noviembre de 2013

Cuadrado redondo

La vio de repente caminando por la calle. Estaba oscuro, pero tenía claro que era ella.
Hacía casi un año que no la había visto, llevaba huyendo de ella todo ese tiempo.
Pero allí estaba, era inevitable. Compartían ciudad, amigos, vidas. Hacía mucho que no compartían uno con el otro, que no se sentaban a hablar, que no se miraban a los ojos, y que no se amaban.
Había olvidado lo que era querer a alguien de verdad, ya no recordaba cómo era sentir mariposas carnívoras arañar en tu piel cada vez que la veía sonreir.
Era extraño, porque después de todo, después de tanto como había pasado, tantas lágrimas y velas desgastadas, tanta tinta sangrada, después de aquello, la veía de nuevo.
La veía más guapa, la veía más perfecta aún.
Era el momento, debía saludarla de nuevo, dejar brotar sus sentimientos hacia ella.
Así pues se acerco, pero conforme la iba mirando la notaba distinta, cambiada.
Algo en su cara no encajaba... No, no... No era ella. Se había equivocado de persona...
Parecía increíble, no podía creer que fuera cierto.
Dio media vuelta mientras seguía intentando calmar a su corazón, que latía a mil, a su estómago, que se revolvía como loco, y a su cabeza, que no paraba de pensar.
Pensaba que todo lo que había logrado olvidar y reprimir, todo ese amor que creía haber enterrado, había salido a la luz con solo ver su rostro en el cuerpo de otra mujer.
Pensaba que, si eso había ocurrido con alguien que no era ella, qué hubiese pasado si hubiese sido ella...

lunes, 11 de noviembre de 2013

Una carta para ni yo se quién



Que le he escrito a la nada, a nadie, a ti.
Te he escrito mil versos y tú ni siquiera lo sabes. Quizás seas una lectora más de estos textos, y ni si quiera intuyas que cada palabra, cada letra, cada sentimiento va hacia ti.
Me gustaría que entendieses que yo no te amo, que nunca lo he hecho, pero que me vuelves loco.
Que me gustaría tenerte entre mis brazos y darte... Bueno, no sé, podría darte versos en la boca, mancharte la cara de tinta y pasión, escribir un poema en tu corazón... Pero no, definitivamente no seré yo quien te de amor, porque ya no sé como es eso.
Hace tiempo que olvidé cómo se ama, cómo se debe ofrecer tu alma a una persona sin esperar nada a cambio...
No, no puedo ofrecerte nada más allá de lo que un poeta podría ofrecer... Pero ni siquiera soy poeta, así que,¿qué coño me queda por darte?

domingo, 3 de noviembre de 2013

Notas

Sentía como iba vaciándose poco a poco cada vez que volvía la vista atrás y se paraba a mirar lo que había sido años antes.
Miró sus fotos, las de ella, y se quedó pensando cómo tanta perfección podía caber enmarcada en una imagen. Era increíble las veces que había mirado aquella instantánea, aquellos ojos que lo observaban curiosos. Había ido desgastando la tinta, y ya apenas se veía bien el color de su iris, pero él vislumbraba con total claridad su mirada.
En ocasiones, no pocas, podía hasta recordar su olor, hasta su sabor, solo con ver esa imagen.
Se le venían a la cabeza recuerdos pasados, de noches de amor y pasión juntos bajo la luna, a la luz de las velas que se apagaban entre sus latidos...
Sí, no era la primera vez que veía esa foto, pero sería la última.
Hacía tiempo que se había dado cuenta de lo solo y dolido que se encontraba, pero solo esa noche se puso a pensar en el tiempo que hacía que se sentía de esa forma.
Era demasiado, demasiadas noches pasadas mirando atrás, observando esa cara preciosa que ya le había abandonado. Demasiadas horas mirando esa foto, que era todo lo que le quedaba de ella entonces.
Había buscado otros rostros, y otros cuerpos, pero no encontró en ellos la luz de sus ojos ni el calor de su pecho.
Así, tras años de espera, de búsqueda en vano, de vaciarse y ahogarse el alma entre desengaños, mentiras y alcohol , decidió vaciarse por completo.
Pensaba todo esto mientras la sangre caía por todo su baño, mientras la mano que sujetaba esa desgastada foto languidecía pálida ante el brotar de la vida. Una vida que se escapaba de sus venas, que salpicaba todo el cuarto, y que firmaba una nota en el suelo que rezaba: Vacío.

sábado, 2 de noviembre de 2013

Anulado

Llevo ya varios días volviendo a pensar como pensaba hace ya casi un año... Vuelvo a deprimirme de pronto, sin siquiera saber el motivo, y sin vislumbrar posibles soluciones.
Me siento otra vez aletargado y espeso, sin saber muy bien qué sé, qué siento y qué quiero. Este estado me agota, me resulta inútil. 
Solo me sirve para pensar, pero el problema es que lo que pienso no sirve de nada. Nada de lo que pueda ocurrirseme será sensato u oportuno. Todo estará fuera de lugar, será un sinsentido.
Y al igual que lo que pienso, lo que escribo. A pesar de todo sigo al pie del teclado, intentando sacar algo en claro de todo lo que pienso leyendo lo que escribo. Pero sé que no voy a poder saberlo nunca.
Así me voy negando cada vez que me da por pensar una idea nueva, voy anulándome cada vez que veo la salida.
Me he encerrado a mi mismo en este estado lento y pesimista, del que poco puedo hacer ya para salir.
Y lo peor es que es la segunda vez que me pasa...

miércoles, 30 de octubre de 2013

X

Como decía Sabina: "Yo no quiero un amor civilizado, lo que quiero es que mueras por mi" 
Y estaría de muerte que así fuese.
Pero, aún así, no paro de pensar en lo que echo de menos tener a alguien con quien hablar de todo lo que hablo con mis folios, alguien que tape los silencios que últimamente solo puede tapar la música, con quien compartir los momentos que comparto con... No , eso no lo comparto, mi tiempo parece ser solo para mi... Y eso me mata.
Eso es lo que veo últimamente pasar por mi mente. Solo te veo a ti, ahí alojada, quieta, como una ocupa. No puedo dejar de pensar en qué quiero, en que aún no sé que siento si quiera.
Estoy volviéndome loco, tratando de entender qué sucede, por qué no puedo alejarte de mi cabeza.
 Se que no, no es amor, eso seguro. 
Y lo se porque ya cometí ese error una vez, el de creer que tenerte en mi cabeza, estar, volverme loco por ti, no era quererte a mi lado. Y no, que esté loco por ti no significa que te amo, no, solo que no puedo sacarte de mis pensamientos,  de mis folios, de mi vida...

martes, 22 de octubre de 2013

Cómo explicarte

Cómo explicarte qué es belleza, ¿si nunca la viste desnuda?

Y es que yo no sabía lo que era ser feliz, hasta que la tuve en mis brazos.
No supe lo que era la dulzura, hasta que me besó, y no pude conocer la verdad, hasta que le dije "Te quiero"
Hasta que lo hice a su lado, no supe lo que era dormir, despertar, y seguir soñando despierto.
No supe lo que era una lágrima hasta que la vi brotar de sus ojos.

Quien jamás conoció la alegría, es porque no la vio reír.
Y quien diga que los ojos marrones son aburridos, es porque nunca se perdió en los de ella.

No supe lo que era el frío hasta que dejó de abrazarme.
No conocí el miedo hasta que la vi alejarse.
Y , en definitiva, no supe lo que era la soledad hasta que me abandonó

lunes, 21 de octubre de 2013

Alguien en quien pensar

En verdad me gustaría tener a alguien a quien escribir todo lo que se me ocurre últimamente . No, no dedicarle mis textos, sino simplemente pensar en ella cuando escribiese, que sirviese de motivación a mi corazón para sacar de mi algo mejor y más bello que lo que últimamente me limito a decir.
Hace mucho que escribo sin pensar en nada, solo dejo los dedos volar sobre el teclado y escribir lo que les plazca, y eso está bien. Está genial de hecho, pues evita dependencia. Pero también se echa de menos el buscar a alguien con quien compartir tus textos, a quien dedicar tus desvelos y anhelos literarios.  Alguien con quien escribir, aunque sea de forma indirecta, aunque solo te ayude motivándote  a escribir, como un regalo que le haces a ella, y a ti mismo

Y es que ultimemente me encuentro perdido,
Busco en cualquiera la luz de tus ojos
Me pierdo en miradas que aletargan mi mente
Me entretengo con mujeres que no sacian mi sed
Entre botellas de alcohol etílico que intoxican mi ánimo
Me siento extraño, buscando como un tonto
Algo en lo que creer, alguien en quien confiar

Pura basura

Ultimamente sólo me pregunto cuándo seré capaz de escribir algo decente, cuándo todo lo que siento podrá plasmarse en un folio. Cuándo leeré algo mío y diré: Sí, esto soy yo.
Cada vez que escribo una nueva entrada en este blog me doy cuenta de lo inútil que me siento, de lo poco que avanzo en mi intento de sacarme a mi mismo en cada letra. Intento escribir algo complejo, algo que vaya más allá de lo meramente personal y pretencioso.
A veces me imagino que escribo algo con lo que me identifico, pero que es metáfora pura, y que por tanto solo yo lograré entender. Sigo en busca de la frase que me llene, que me haga ver qué soy, qué siento.
Y mientras busco, me vacío el alma en pos de mi verdadera esencia.
Mientras tanto, escribo, y me arrepiento de no borrar lo que escribo, porque realmente no veo nada bueno en ello. Cada vez que publico algo nuevo, no lo pienso siquiera, pues si lo hiciera este blog de notas estaría vacío, y nunca sabría lo malo que soy en realidad. 

domingo, 20 de octubre de 2013

El día D(omingo)

En general nunca me gustaron los domingos. Me recuerdan a tantas cosas, que deprimen. El domingo e perezoso, lento y pastoso. Se atraganta en la garganta mientras esperas el lunes que no llega. 
El domingo es monótono, es vago y gris. El domingo se asemeja tanto a mi que lo odio. Odio verme cada vez que cae la noche recordando todo lo que fue, maquinando lo que podría ser y no será. Es un día absurdo, en el que la mente juega malas pasadas y se dedica a divagar, a pensar cosas que no debería, y a darme esperanzas vanas y vacías.
En definitiva, es un poco traidor, me da las cosas sin darlas, me deja la miel en los labios, y escarcha en la mente. Me enlentece  tanto que no puedo ni escribir bien, me limito a decir cosas sencillas. Son tan absurdas, tan secas, que sé que cuando las lea, volveré a pensar en lo que odio al domingo por hacerme escribirlas. 

domingo, 13 de octubre de 2013

Octubre, otoño, tristeza,¿cual es la diferencia?

Otra vez octubre solitario, otra vez solo en octubre.
Este mes, esta etapa, es el reflejo de mi propio yo: una época de bruscos cambios, de sol y lluvia peleando para ver qué sorpresa nos darán y en qué momento les dará por aparecer. 
Así estoy, medio loco sin saber qué quiero o qué odio, que espero de la vida y qué espera ella de mi.
Me siento y veo los arboles,desnudos,  perder todo su abrigo en el otoño, los veo desprotegidos y algo tristes. 
Observo cómo pasan sus hojas entre mis pies, cómo se escapan bailando al son del viento, con el ritmo lento y parsimonioso del paso del tiempo.
Pasan escribiendo una metáfora en mi alma, como hojas de un libro que debería estar escribiendo, pero que no me atrevo siquiera a titular.
Ese libro, que es mi vida, lleva tiempo apartado en un rincón de mi mente, esperando a que me digne a escribir nuevos capítulos.
Mientras, voy pasando sus páginas  blancas entre mis dedos, las voy gastando y arrancando con una tenebrosa quietud. Me doy cuenta de que lo que hago no sirve para nada, pero me da igual, me limito a mirar 
como una nueva página vacía huye de mi lado, y se pierde en el horizonte cogida de la mano del viento del otoño.

Rabia que consume y llora

Y claro, estoy solo y loco como siempre he estado. Salí a flote un par de veces y allí me encontré, nadando en mitad del mar, con cara de imbécil, y con la conciencia gritando "te lo dije" a cada instante.
Harto de fallar, estoy harto ya de que siempre me duelan las mismas cosas y las mismas personas. No aprendo ni de mis fallos, ¿cómo pretendo hacerlo de los de otros? Poco a poco me doy cuenta de que la gente, el ser humano, es egoísta por naturaleza. Solo piensan en ellos, en sacar sus vidas adelante, en escalar a costa de los otros. Te pisotearan y hundiran, sin siquiera pararse a mirar si estás a salvo, si con sus actos merman tu moral y tu ánimo. 
Y quizá también estos versos sean egoistas, y lo son. Lo son porque van destinados a mi mismo, a tratar de paliar el daño que me han hecho a lo largo de tanto tiempo.
Igual van dedicados a darme cuenta de lo hundido que estoy, y de lo mucho que me va a costar volver a flotar en la nada.

viernes, 27 de septiembre de 2013

Esta historia es mentira(?)

Esta noche dormía solo, otra vez. La cama era más grande de lo que había pensado jamás, y nunca antes se había sentido tan solo junto a los demás.
La casa estaba helada, notaba su ausencia en la falta de calor. Cenizas de polvo volaban al son de una triste canción. El gramófono exhalaba las última notas que él iba a escuchar, hablaban de viejos amores de bar, de sueños perdidos en el fondo del vaso, de whisky seco, con hielo o con agua, da igual. Él ya no escuchaba más que el latido de su corazón, cada vez más lento y cansado de trabajar.
Se iba perdiendo en la noche, ya no oía las sirenas que tantas veces oyó pasar cerca de su hogar. Y llamaba hogar, aunque fuese increíble, a su pequeño estudio en medio de un barrio marginal, un barrio sencillo sin nada que guardar.
Era el hogar idóneo para esconderse y pensar, para ponerse a escribir y a expresar todo lo que en algún momento sentía en soledad. Pocas mujeres habían pasado jamás por allí. Él estaba orgulloso de vivir entre folios manchados de tinta y bocetos de historias sin acabar, pero el mundo veía en ello un reflejo de la locura.
Y quizá si estaba loco, pero era feliz.
Dejó entrar a una mujer una vez, la cual recogió los pedazos de papel que encontraba en el suelo, y los unió para formar una historia cuyos protagonistas eran ellos dos.
Apenas duró unas semanas, sus sentimientos ya solo eran de papel, y ella buscaba algo más allá de un simple escritor.
Se despidió sin decir adiós, él le dijo que le había dado todo lo que era, que sus poemas, sus historias de viejo loco, eran todo lo que podía ofrecer, y ella se fue sin dejarle terminar.
Se quedó tumbado, en medio de cientos de folios que tenían su nombre, que llenaban su mente y su casa del olor de la tinta que impregnó su corazón desde ese momento. Todo eran recuerdos de aquella mujer a la que tantas horas dedicó metido debajo del flexo, y a la que perdió por no comprender que el amor no es solo letra, si no que también, en una gran parte, se compone de carne. Fue duro decir adiós al amor, pero le quedaba aún un tintero por gastar, y se convenció de que, hasta que no se terminase, su historia no acabaría de contarse.
 Y por eso ahí sigue, sin tocar ese bote con líquido negro, por miedo a que un día se acabe y su vida se frene por siempre, sin siquiera darse cuenta de que, poco a poco, la vida lo había ido ya abandonando.

jueves, 12 de septiembre de 2013

Poco que decir

La locura es una enfermedad,
La locura es una forma de amar también,
y, por lo tanto, deducimos que 
 al fin y al cabo, 
el amor es una especie de enfermedad.
El amor es contagioso, 
se transmite a lo largo de tus venas y tu cuerpo,
 te ciega y enmudece, te deja sordo, 
y un poco tonto también. 


lunes, 9 de septiembre de 2013

Tiempos para (ti)

Tiempos de cambio(?) Tiempos de pensar en mi, y en nadie mas. Bueno, quizás en ti también tenga tiempo de pensar, pero no se, no lo veo. Veo gestos, miradas, palabras que me incitan a seguir tu caminar, a seguirte al pasar. Pero algo en mi interior se enciende, una alerta fugaz y tenue que me advierte el peligro de seguir otra vez al loco corazón.
No sería la primera vez, ni tal vez la última, que me guiara por sus latidos, y no sería, ni mucho menos, la primera vez que me equivocase...
Es fácil: la razón siempre la pierdo cuando escucho al corazón, y me pasa demasiado a menudo.
Me dejo guiar por mis sentimientos, haciendo caso omiso y cegando mis sentidos,  y así me va... 
Me quedo mudo, ciego, sordo, dejo de sentir nada, excepto tu presencia, cuando te miro.
Cuando entras en la habitación todo se anula, menos mi visión de ti, y poco a poco me doy cuenta de que no hay vuelta atrás.
Los tiempos de cambio se olvidan ferozmente, y comienzo a dedicarme cada vez mas a ti, y cada vez más me alejo de mi.
Mi tiempo se acaba, y se convierte en el tuyo, y comienzo a tambalearme del miedo. Del miedo a sentir que, otra vez, se apodera de mi esta impotencia, este estupor, se apodera de mi el "amor".

sábado, 7 de septiembre de 2013

Sábado(?)

Este sábado tiene olor a domingo, a café,lluvia y a humedad. Huele a melancofábula, a escritos de medianoche en medio de la mañana. Y es que en días como éste me pasa que confundo las horas del día y de la noche, pues el sol se esconde y la luz apenas es un poco más clara que la del flexo de mi mesita. Sobre ella despliego todos los papeles y sentimientos que surgen en mi al mirar a través de la ventana y ver las calles mojadas y vacías, llenas de nadie, de silencio, de soledad.
Me invade un sentimiento que me obliga a escribir, como siempre que me da por pensar demasiado, por sentir en exceso que algo me ocurre.
Este sábado huele a domingo, y lo advierto en mi interior, que empieza a relajarse, a pensar, y a deprimirse en parte

viernes, 6 de septiembre de 2013

Seco, seco, seco

Estoy en sequía, ya no escribo como antes, y eso me asusta,ya que, quizá, signifique que estoy cambiando. Y los cambios siempre dan miedo, todo lo diferente es terrorífico.
Cuando no se como expresar lo que siento me despliego un papel, mientras otros lo lían, y me limito a escribir. Y cuando no se que escribir, me bloqueo, entro en shock.
Porque si no se que escribir no puedo saber ni lo que siento, ya que solo escribiendo aclaro mis sentimientos.
Y es ahí cuando empieza una espiral de miedo, temor a no tener ni idea de que quiero por culpa de los cambios ...

viernes, 30 de agosto de 2013

De nuevo tú

Es tan triste que me sigas doliendo tanto cuando ya no somos nada, cuando ya ni me recuerdas. Hace mucho que no pregunto por ti, pero aún así te recuerdo, te vivo cada vez que abro mi mente y pienso en ti de nuevo.
No paro de caer, una y otra vez, en tu recuerdo, en mirar tu rostro y revivirlo de nuevo.
Me hundo, y no salgo a flote. Voy cayendo sin remedio y me pierdo en la oscuridad y el miedo, en lo profundo de tus ojos. Esos ojos, esos que un día me miraron y me animaron  a seguir viviendo, esos, hoy me hacen, y casi me obligan, a morir.
Es penoso, triste y patético que aún siga pensando en todo lo que fuimos, cuando tu ya dejaste de pensarlo, de vivirlo. Cuando apenas es humo ya todo aquello...

lunes, 26 de agosto de 2013

Memories

La memoria, curiosa arma de autodestrucción masiva, que nos hace recordar los momentos más felices cuando estamos más tristes, y nos hacen ver que quizás cualquier tiempo pasado sí que fue mejor.
Constantemente trato de defenderme de esta arma mortífera, y para ello intento dejar la mente y el alma en blanco, dejar de recordar y de vivir en el pasado.
Sé que esto no me lleva a nada, pero tampoco puedo evitar hacerlo, y lo que es peor, cada vez me voy acostumbrando más a estancarme en el mundo interior de la memoria de lo antiguo. Cada día me hundo más en mi mismo, y cada vez me noto más distante del presente, y eso me asusta. Me asusta no valorar los momentos, que empiezan a ser solo recuerdos alegres que me entristecen en noches grises.

domingo, 18 de agosto de 2013

Inspiración

He invocado a mi musa en busca de inspiración, pero ni a ella le apetece ya aguantar mis tonterías, y menos inspirarme a escribirlas.
Se ha cansado ya de mi pesimismo, de mi pesadumbre. Está harta de verme escribir cuando estoy solo y de mal humor, como única solución a los problemas de alli fuera. Está aburrida y deprimida, porque solo la llamo cuando hace frío y tiemblo de miedo, para que me pueda arropar.
Y no le falta razón.
Quiza debería tirar mi cuaderno, y quemar mis letras. Cada día me refugio mas, y con mas frecuencia, entre éstas, y cada vez son más débiles y obtusas. Busco inspiración para labrar mi escudo de palabras, el muro de tinta que me separa de lo real, y que cada vez se debilita más, cuando mi musa me falla.
Ha decidido que quiere que afronte la vida, que salga ahí fuera y que deje de escribir. Quiere que me aclare, que resuelva mis dudas infinitas, y que por fin mi mente se despeje y la deje en paz.
Y quizá yo también lo quiera, y tengamos metas idénticas. Pero me falta valentía, nunca se me dio bien actuar.

viernes, 16 de agosto de 2013

Looking for

He tratado de hallarme en miles de sitios, he buscado en cien rincones, abierto decenas de cajones, y en ni uno solo encontré mis razones. 
Me he buscado, ansioso de respuestas, y nada disipa mis dudas. La clave es... Bueno, la verdad es que no lo se, no la conozco. Creí haberla encontrado en tus ojos, como una llave que me llevaría a mi mundo, como un seguro de autoconciencia.
Sin embargo me equivoqué, y me perdí entre el negro de tus pupilas, y tuve que salir.
 Perdí demasiado tiempo buscando de nuevo esa mirada que adverti en ti, buscando unos ojos que me dieran la luz que daban los tuyos... Perdí demasiado tiempo intentando crear yo mismo esa luz, forzando la magia de los momentos, el brillo de lo fortuito... 
Perdí un tiempo indispensable para encontrarme a mí mismo, y quizás por eso ya sea demasiado tarde.



¿?

¿Cuántas veces habré intentado que juegues conmigo?
¿Cuantas veces te he buscado, como loco, entre las páginas de mi cuaderno, entre la cama y los sueños?
¿Cuantas veces habré tratado de encontrarte a deshoras, palpando poco a poco el viento claro de la noche?

He dejado pasar los días, buscando una respuesta al mar de dudas que se plantan en mi cabeza cuando ni siquiera me miras, cuando pasas por mi lado y tu perfume me noquea. Me quedo, quieto, aterrado. Ese olor fulmina mis sentidos, me deja sin aliento, es el olor del mar, del verano, de la brisa del desierto, del fuego del invierno, del placer y los pecados. Tu olor... Huele a sueños incompletos, a metas intocables. Huele a desánimo y pena, un olor que me me inunda cada vez que tu pelo roza mi cara.

lunes, 12 de agosto de 2013

Mi coco

Pasó su vida pensando,
Sin pensar que lo que pasaba era su vida
Analizó cada segundo que vivió
Y no vivió ni uno solo de esos segundos
Ni uno solo sin pensar en lo que podia pasar
Basaba su vida en planes,
Y no se dio cuenta que los planes no los hace uno,
Lo hacen a uno

jueves, 18 de julio de 2013

No sé

No sé qué decir (ni qué hacer) en realidad. Pensaba que quizá escribiendo se me pararía el corazón por un momento y dejaría de notarlo, ahí, latiendo, hirviendo. Cada latido es un segundo menos y un recuerdo de más en mi vida, en mi cabeza. Recuerdos que atormentan a un joven atormentado. Recuerdos que me llevan sin remedio a pensar en qué sucede, en qué me ocurre. No lo se, no puedo decirlo porque no me entiendo ni a mi mismo. 
Sigo esperando que alguien me entienda, que alguien me abrace y me diga: Yo estoy aquí, contigo. Pero no, no puedo ser tan egoísta, porque espero que los demás me digan lo que siento sin saberlo siquiera yo.
Y no es la primera vez que me planto ante este dilema, el dilema de pensar en alguien sin rostro, el dilema de mirar hacia un futuro nebuloso, el dilema de buscar solución a un problema indefinible...
Como digo, no sabía bien qué hacer, por eso pensé que escribiendo esto aclararía mis pensamientos, pero ni siquiera soy capaz de expresarlos.

sábado, 13 de julio de 2013

Forma de Aleacim

A veces me sorprendo a mi mismo haciendo el tonto a altas horas de la madrugada. Me veo a mi mismo recordando momentos pasados, momentos que añoro con volver a repetir, con volver a vivir. 
Estos momentos tienen una forma definida, la forma de una mujer. La veo cada vez que me da por mirar hacia atrás, por recordar.
La veo acompañada de otros hombres, la observo perdida entre las sábanas de personas que la supieron aprovechar.
En noches como esta me sorprendo aún recordando que fue lo que salió mal, que me llevo al final, a caer en el abismo.
Y no paro de pensarlo, no puedo evitarlo, porque, al fin y al cabo, desde ese momento mi vida se derrumba día sí, día también 

viernes, 12 de julio de 2013

Mi alma baila al ritmo de los colores

Dicen que los días nublados son los más tristes, los que más te hacen pensar, y bueno, eso es cierto en parte. En días en los que el cielo se cubre de nubes mi mente parece más dispuesta que nunca a crear sentimientos y acribillarme con pensamientos que no me agrada poseer. Pero ahí vienen, sin piedad, a visitarme a cada hora. El cielo se cubre de nubes, el día se vuelve gris, y mi ánimo se empapa de ello y decide simultanear mi estado de ánimo al color de la tarde.
Así, a lo largo del día mi pesar es gris, monótono y melancólico. Vienen a mi mente pensamientos tristes que solo empeoran mi estado de ánimo, y bajan unos grados más la temperatura de este corazón ya congelado. Dejo de latir por un momento para abandonar este mundo, y entregarme a mi mismo, solo a mi. Comienzo a mirarme con autocomplacencia y pena. Y ahí es cuando cambia todo.
 Aparece el color de la tarde, un crepúsculo de color rojo fuerte, furioso, que hace despertar mi alma. Me manda que escriba, la luz de la tarde la despierta del letargo que le producía el gris desánimo.
Y así, tras unas horas de llorar a solas, de encerrarse en sí misma, decide que llegó el momento de salir a flote. 
Pero no, la dejo ahí encerrada un rato más, y su rabia aumenta a ritmos insospechados. 
De pronto anochece, todo se vuelve oscuro, y mi alma empieza a agonizar. Empieza a quejarse, aunque con menos fuerza, y es entonces cuando decido que es hora de sacarla.
Así la plasmo, algo furiosa pero también algo somnolienta, el ritmo de la noche la confunde, aunque le reconforta que la saque a pasear junto a las sombras, junto a la  luna y las estrellas

Autobús, segundo párrafo

De nuevo despedidas de autobús. 
Me sorprendo a mi mismo frente al espejo, mirándome y viendo algo que no se definir bien qué es. Si rabia, frustración, algo de melancolía... Quizás sea todo eso,junto, lo que veo aparecer cada vez que el cristal forma el reflejo de mi cuerpo. Lo que veo es solo carne, pero miro más allá, veo mi alma llorar, gritar, intentar huir. Un revuelto de sentires que en mi pecho se acumulan, que se extienden al cerebro y me obligan a escribir. Yo, fiel a mi amada escritura, obedezco y lo plasmo en la pantalla, esperando que esa sensación, ese ahogo que siento cuando me miro, desaparezca de una vez y me ayude a abandonarme, aunque esto suponga abandonar también a la escritura; y bueno,  a eso puede que no sobreviva...

jueves, 11 de julio de 2013

Baile de luces

Te sientas a mi lado y yo me callo, incapaz de expresar lo que en mi pecho aparece cuanto te acercas a mi lado. Juntos, muy juntos, como si hubiésemos nacido para estar ahí. Te acercas, algo más, y me abrazas, me meces, y acoges mis vaivenes. Me ayudas a respirar, sacar mi cuerpo del agua y me siento renacer cuando me abrazas. Amanece, aunque el sol ya apenas aparece. Un pequeño rayo de luz se mece con las olas iluminando el mar de pensamientos que me surgen cuando de pronto te levantas y te alejas de mi vida.
Veo tu respiración, volutas de aire surgen de tu boca y bailan en el frío de la mañana... O de la noche, bueno, el frío de esa hora indefinida. Una hora en la que el sol , las estrellas y la luna se combinan en el cielo, para confundir a los pasajeros de esos impetuosos  minutos con un majestuoso baile de luces, el baile del sol que, poco a poco, desvanece con su luz a las estrellas...
Por última vez me miras, y me besas lentamente. Me dices que me quieres, yo afirmo que hemos ganado por habernos conocido. Aún así te vas, y lentamente te pierdes en el horizonte, avanzando hacia el mar, hundiendote más y más, hasta que tu figura se pierde entre tierra, sal y agua. 

lunes, 1 de julio de 2013

La ciudad que duerme en mi

Metido en el autobús y me pongo a pensar en todo lo pasado esta ultima semana. Un momento en el que empiezas a darte cuenta de todo lo que has dejado atrás. 
Vengo de la ciudad de la luz constante, la ciudad que nunca duerme. Una ciudad en la que las únicas estrellas que puedes ver parecen ser las luces de carteles luminosos que inundan la ciudad, y donde la gente vive aprisa, como si no tuviese tiempo. Una ciudad peculiar esta de Nueva York, sin duda. 
Nunca he sido muy de grandes ciudades, pues no me gusta vivir con miedo a desaprovechar el día, y tener que hacerlo todo rápido y deprisa . No obstante, tampoco me gusta nunca atarme a nada ni a nadie, y quizás por eso NY sea una oportunidad de vivir lejos de ataduras. Hacia días que no sentía como me desnudaban por dentro, como se me iban deshaciendo los nudos internos que mi relación con la ciudad que me vio nacer había forjado. Sin duda NY no es como Granada. Nueva York es grande, esbelta, inmensa, y tiene algo que la hace atractiva. Pero es como una mujer complicada y de la que no debes fiarte ni dejarte llevar, ya que en cualquier momento podrá abandonarte por otro.
Quizás sea eso lo que la hace especial, como a las mujeres, el hecho de que te impida atarte para siempre a un sitio, y echar nudos que te ahoguen continuamente el animo.

domingo, 23 de junio de 2013

San Juan

¿Que qué echaría yo al fuego en San Juan? ¿Se pueden echar recuerdos? ¿Sentimientos? ¿Corazones rotos? ¿No? Bueno, entonces creo que no me interesa. Lo que yo echaría al fuego sería todo eso, en forma de cartas. Tengo un cajón repleto de papeles que están deseando ser enviados, y que por cobardía siguen allí metidos, en forma de tinta perdida.
Echaría todas ellas al fuego, para evitar la tentacion de mandarlas, algun día... Por desgracia las hogueras de esta noche no aceptan más que el papel, no se llevan las palabras, solo la tinta se pierde. Sé que, por mucho que yo queme, las palabras seguirán dentro de mi, martilleando mi conciencia y pidiendo a gritos salir... Desde luego es una pena no poder echar todo aquello a la fogata, estoy seguro que más de uno querría. Pero bueno, sé que el fuego interno que tengo, el fuego que me consume el ánimo, quemará también las ganas de enviártelas...

Forcejeos de medianoche

Es en noches como esta en las que me pregunto
 si algun día alguien será capaz de querer mis problemas.
 No digo quererme a mi, si no aguantarlos a ellos. 
Me pregunto si alguien, algun día, será capaz de desenredar 
esta maraña de sentimientos que en mi pecho se forjan.
 Si será capaz de acabar con esta eterna pelea entre la mente y el corazón,
 los cuales se debaten entre la vida y la muerte. 
Entre su vida, o mi muerte claro

sábado, 22 de junio de 2013

Tiempo

Huele a verano, a largas noches en vela, a velas. Sí, huele a tinta de bolígrafo fundida con el aroma de una vela. Noches a la luz de las palabras, a la sombra del silencio. Noches de llorar a solas, de consolarme escribiendo palabras que no llegarán jamás a ser oídas. Desconsuelo, melancofábula, cuentos de hadas e historias inventadas...
Sí, llega el verano, el tiempo para mi, para pensar en mi... Pero a quién quiero engañar, es tiempo para ti, de dedicarte mis ojeras, mis lágrimas, y mis páginas. Tiempo de pensar por qué nada va a funcionar. De perder las pocas respuestas que había encontrado, y de volver al silencio.. Sí, es tiempo de silencio

lunes, 17 de junio de 2013

En una palabra, cansancio

Vacío, nudos, miedo... Quizás esta sensación, la de querer decir algo y no poder, no se corresponda con ninguna de las anteriores. Rabia, frustración, pánico. De todo un poco, de todo noto cuando no consigo ver qué sabes, qué opinas, qué quieres. Como recién levantado, más bien como recién caído de la cama.
Así me siento, quizás claro.
Es un encierro en libertad, una especie de prisión personal en la que me meto cuando me paro demasiado a pensar. Me meto voluntariamente, yo soy quien decide encerrarse, por un tiempo. Pero hay alguien, o algo, más allá que decide el tiempo que permaneceré allí encerrado. Pueden ser horas, días o semanas, pero el tiempo en que permanezco encerrado se me hace eterno sea cual sea. Un tiempo en el que no puedo escribir es un tiempo perdido.
Quizás sea eso lo que haga eterno ese embotamiento, quizás el letargo mental al que se somete mi mente, durante el tiempo que mis dedos y mi furia no se combinan para formar las palabras, sea una especie de tortura hacia mi mismo. Quizás, sí, pero al final salen. De una manera u otra, acabo saliendo de mi celda y acabo escribiendo como puedo, aún cansado de esperar y de contar el tiempo en palabras no expresadas.
Quizás por eso siento como si acabara de despertar, como si acabase de nacer de nuevo, y quizás por eso mis palabras son tan vagas y suenan tan cansadas.

sábado, 8 de junio de 2013

Alma de poeta

Quizás sí tenga algo de poeta, y por eso me refugio en las palabras. Quizás porque nadie me entienda. Quizá sea ese el problema, y por eso me parece que estoy enfrentado al mundo, que el mundo se enfrenta a mi. Porque nadie me comprende, ese es mi problema. Busco la solución a mis conflictos internos escribiendo, la libreta es mi saco de boxeo y mi lápiz los guantes más útiles para descargar mi rabia.Mi rabia por ser un incomprendido, por no comprenderme ni yo mismo Dentro de mi se forja una batalla eterna, que parece no tener fin por no hallar un vencedor claro. .
 Sí, tal vez tenga alma de poeta, de un poeta pesimista y trágico. De esos que lloran la vida y ríen la muerte. Sí, desde luego tengo su inconformismo y su incomprensión de la vida, su animadversión a la humanidad;  desde luego, tengo alma de poeta.

domingo, 26 de mayo de 2013

Discurso 2013

Me han pedido que suba aquí y pronuncie este discurso, pero en realidad no sé qué decir.  Es un poco injusto que solo yo suba aquí arriba a decir lo que yo creo que todos debemos pensar, porque quizás me deje cosas en el tintero y eso os puede molestar. Además estoy seguro que más de uno está impaciente por subir y pronunciar otras palabras.
Pero bueno, espero que lo que diga sea acorde a vuestro sentir.
 Para empezar, querría hacernos ver cómo ha pasado el tiempo. Hace solo unos años entrábamos por la puerta de este colegio, y hoy salimos de aquí para quizás no volver más. Hoy es un día tan especial, tan importante, que nunca nos hemos parado a pensar en ello. Siempre hemos mirado hacia segundo de bachiller como un horizonte oscuro y lejano. Veíamos en preescolar a los mayores ir de calle y subir TRES PISOS,  algo que nos parecía increíble.
De pronto comenzamos a ascender, y nos colocamos  en la segunda planta del edificio, subimos las escaleras por primera vez… Pero mientras, ellos siguen hacia arriba, y lo vemos como un logro inalcanzable. De repente allí estamos, compartiendo planta con esos gigantes vestidos de calle. Pero claro, aún nos parecía lejano todo ese mundo…
Pasa tercero, cuarto… y llegamos a primero. Sí, el año pasado. Veíamos el fondo del pasillo cada vez más cerca, oíamos ya hablar de la temida selectividad, de la semana de exámenes, y lo que parecía más importante… ya íbamos de calle. Cada día que pasaba estábamos más cerca de segundo  y más lejos del colegio, hasta hoy. Hoy es el día que pensábamos que nunca llegaría. Al fin alcanzamos el final del pasillo, después de subir tres plantas,  todas esas escaleras, y avanzar unos cuantos pasos, entrábamos en nuestro último año de colegio.
Lo afrontábamos tranquilos, pensando que un año pasa lento. No hacíamos caso a nuestros profesores, que tanto se empeñaban en que estudiáramos porque nos esperaba un curso corto pero intenso. No, todo quedaba lejos, ¿qué mentira no?
Hemos vivido un último año de colegio muy intenso, sin darnos apenas cuenta de lo rápido que pasaba. No nos hemos parado a pensar, o más bien no nos ha dado tiempo,  que cada momento de este duro curso sería  el último. El último primer día de clase, la última tutoría, el último recreo, la última excursión (que fue ayer, por cierto)….
Me da miedo, y considero que a vosotros también, pensar en lo rápido que ha pasado todo, cuando parece que fue ayer que mirábamos hacia arriba, y ahora solo podemos mirar hacia abajo, hacia el pasado.
Miras hacia atrás y te acuerdas de todos los grandes momentos que has vivido entre estas paredes, y solo te vienen a la mente buenos recuerdos.
Miras a infantil y te ves disfrazado de pirata o de princesa cada 7 de noviembre, día de Francisco Palau. Miras a primaria y recuerdas a tus tutoras, que lo sabían todo y resolvían cualquier problema con las palabras mágicas: por favor y gracias. Miras a la ESO y te recuerdas yendo a las excursiones, luchando por ponerte en la última fila del autobús.
Y  hoy te miras a ti mismo, me miro, y veo que todo lo que soy se lo debo a este colegio. Mi vida está en este colegio, y no me quiero separar de él. Hoy miro al futuro y lo  ves difuso, asusta pensar que estás dejando atrás no solo tu colegio, sino tu segunda casa.
Y es que llevamos aquí muchos años viviendo experiencias que para siempre quedarán marcadas. Aún nos queda un largo camino por recorrer, pero sin duda lo que hemos hecho hasta aquí determinará ese camino.
Hoy se cierra un ciclo, ya no podemos volar más alto. Pasamos de página y se acaba el libro de nuestra vida escolar, y tenemos que empezar uno nuevo.
Esto nos asusta, da miedo tener que elegir entre tantas obras.
En nuestra inmensa biblioteca hay eternas opciones: Está ese libro  enorme  de Medicina, ese aburrido con tantas leyes, incluso está ese pequeñito y tentador que reza: Carpe Diem.
Hay infinitas opciones, tantas que te llegas a plantear si realmente sabes qué quieres hacer en el futuro. Es un momento difícil el que afrontamos, pero no hay que preocuparse, porque tenemos una guía genial: nuestra esperanza, ella  nos ayudará a conseguir el sueño que todos llevamos dentro, nos impulsará a creer en nosotros mismos.
Y hablo de los sueños porque creo que todos nosotros tenemos uno. Una ilusión que nos ha empujado, y nos empuja, a lo largo de este curso. Es ese sueño, esa ilusión, la que tenemos que Ir a buscar. Entre toda esa inmensa biblioteca, tenemos que ir a por lo que más nos interese, sin preocuparnos que el mundo se enfrente a nosotros y nos incite a cambiar.
Estamos en una época dura, en la que estas palabras sirven de poco. Pero no hay que dejar de tener presente que lo que queremos marcará lo que seremos. Si empeñamos nuestra vida en una empresa que nos disguste, nos convertiremos en unos viejos cascarrabias, y posiblemente querremos romper los sueños de los demás. Mientras que si tenemos en vuestro proyecto ese sueño que nos da la esperanza, nos convertiremos en unos jóvenes esperanzados. Estaremos dispuestos a sacrificar lo que sea por alcanzar esa meta que llevamos tanto esperando, y, cuando lo consigamos, seremos las personas más felices del mundo. Y lo más importante, nos dará igual lo que los demás digan, porque seremos nosotros mismos.
Hoy es el día pensar en todo esto, de empezar a pensar en el futuro, en el presente y en el pasado. Es un día de reír, llorar, y agradecer, porque no hay que olvidar que todo lo que somos, el hecho de que estemos hoy aquí, es gracias a las personas que nos acompañan esta noche.
Con nosotros están las hermanas, que nos han educado en la fe y nos han enseñado que hay algo más allá del dinero, que la felicidad está en perseguir tus metas. Nos han enseñado que, cuando todo está perdido, Dios nos dará su fuerza para seguir adelante, y que Él siempre nos apoyará hagamos lo que hagamos.
Tenemos con nosotros a los profesores, quienes nos han ayudado a ascender hasta el  último escalón de nuestra vida escolar. Nos han enseñado todo lo que se puede enseñar en el colegio, y gracias a ellos podremos pasar el examen para el que parece que nos han estado enseñando toda nuestra vida: La prueba de acceso a la universidad.
Y tenemos a nuestros padres, el vivo ejemplo del sacrificio. Ellos han soportado nuestro humor en tiempo de exámenes, nuestra falta de cariño cuando nos ofrecían ayuda, nuestros: déjame en paz. Hay que tener en cuenta que ellos son los primeros que han sufrido por llevarnos hasta aquí, y ellos son a los que más les duele vernos hoy despidiéndonos del colegio.
Y es que sus niños se hacen mayores, se despiden del colegio al que hasta hace poco no querían ir por quedarse con ellos.
Todas sus enseñanzas, sin embargo, van más allá de lo académico. Cada una de esas personas que hoy nos acompañan nos han enseñado a ser como somos, y lo más importante, a saber cómo queremos ser.
Nos han guiado en un camino duro, lleno de obstáculos que saltar, y nos han quitado de en medio la mayor parte de ellos. Han hecho todo lo que está en su mano para que hoy podamos estar aquí.
Y por eso sería absurdo no nombrarlos esta noche, no agradecerles de corazón que nos hayan impulsado con sus manos y su corazón hasta donde estamos hoy.
Es por eso que todo lo que hagamos a partir de ahora, todos los sueños que tengamos que seguir para ser  felices, debemos agradecérselos a ellos. Hay que seguir adelante, sin importar el qué dirán, ya que si nos rendimos estaremos echando por tierra todas las esperanzas que ellos han puesto en nosotros.
Nos haremos fuertes cuando caigamos y nos levantemos solos, pero nos haremos grandes cuando sepamos por quién estamos levantándonos.  Tenemos que tener presentes a todos los que estamos hoy aquí, porque hoy es nuestra noche, pero lo es gracias a ellos.
No querría despedirme sin haceros ver, sin hacerme ver a mi mismo, que este curso, todos los alumnos que hoy se gradúan, no serán solo una orla más del pasillo de Leonor. No, todos los que estamos aquí hemos ayudado en algo a que este colegio sea más, y eso también nos lo deben. Tened en cuenta que somos algo más que simples alumnos, y que en este colegio dejamos huella.
Hoy es nuestro día, no solo el mío, sino el de todos:

El día de los profesores, de los padres, del colegio y sobre todo, de los alumnos.

jueves, 23 de mayo de 2013

Nada bueno

A cada paso que doy, retrocedo dos o tres. Me voy quedando atrás, y ya nadie se para a ayudarme. Cada vez que miro están más lejos, gente que antes iba a mi lado me adelanta sin tapujos y avanza en el horizonte. Un horizonte que apenas sí puedo ver, ya que el sol me ciega. Hace años que todos los que me rodean aprendieron a caminar con los ojos cerrados, a guiarse por lo que su razón les indicaba. yo sin embargo prefiero mirar fijamente al sol, a esa pasión que arde en el fondo del paisaje. Mirarle con ojos claros y cegarme por su fuego. Mi corazón es quien me invita a seguir caminando, aunque poco a poco late más lento y su ritmo cada vez  me anima menos. Mientras sigo avanzando, observo como los demás ya atraviesan la barrera de los sueños, cuando yo aún estoy enterrado en las arenas movedizas de tus cuentos.
Me dejo engañar por la ilusión, ella me invita a soñar, pero no me ayuda a alcanzar mis sueños. Ella simplemente se limita a introducirlos en mi interior, con una perversa perfección. Cada vez introduce nuevas metas, y cada vez éstas son más complejas de alcanzar. Poco a poco me voy hundiendo, al observar como los sueños no me cesan de alcanzar y superar, como la gente pasa de largo y se olvida de que sigo ahí.
Cada día estoy más solo, cada vez que miro nadie me devuelve la mirada...

domingo, 19 de mayo de 2013

Invisible

La injusticia de querer y no poder es una de las mayores que existen en el mundo. La injusticia de luchar por un sueño durante toda tu vida y que otros, en cuestión de segundos, lo consigan sin más no se puede definir.
La tristeza que se siente cuando todos a tu lado tienen algo en que creer y tú aún lo buscas entre los restos de sus vidas, esa forma de perder tu vida....
Esa manera de ir buscando ser feliz con lo más sencillo, y de ver que hasta lo más simple se vuelve inalcanzable. Pasas a vivir de imposibles, a luchar por al menos no tener nada, ya que hasta eso piensas que te van a quitar.
Todos tienen en qué apoyarse, alguien que les diga que todo irá bien y que no se deben preocupar. Y no lo hacen, no. En vez de eso allí estoy yo, sigo buscando hacerme un hueco entre el mundo de imposibles que se abre ante mis pies. Pero he perdido hace ya mucho la esperanza, y sin ella como guía es difícil continuar.
La soledad es mi única compañía, ya solo oigo el silencio y su melodía. La risa de los fuertes queda lejos de mi oído, queda lapidada entre los restos de sueños rotos que me entierran. Me pisotean sin siquiera darse cuenta de qué hacen, y eso es lo peor. Soy invisible, mi dolor es invisible hasta a mis propios compañeros. Ellos ignoran lo que pienso cada vez que me sonríen, contando sus hazañas y sus logros conseguidos.
Su razón los lleva por la senda del éxito,y mientras yo me guío solo por el corazón, . 
A mi mi guía me ha desviado varias veces de mi rumbo, y parece que de nuevo tendré que abandonarla, abandonar a mi esperanza, para que la soledad me muestre el camino...

martes, 14 de mayo de 2013

Tengo ganas de beber de tus labios, tengo ganas de respirar el aire de tu risa y elevarme al infinito

En días como este valoro tu sonrisa como nunca lo había hecho. Te veo reír sin importar por qué, y te veo feliz. Y eso también me hace feliz. Me entusiasma ser capaz de hacerte soltar una carcajada en mitad de la noche, que rompa el silencio y la monotonía de tus días. Me alegro tanto, porque considero que hacerte sonreír tiene un valor especial.
Pero también lo temo. Temo la alegría que me das cuando sonríes, que es inmensamente mayor que la tuya cuando lo haces. Temo que me esté ilusionando demasiado, como siempre, por hacerte sonreír  Ay, pero es que esa risa... me vuelve loco. No puedo evitar mirarte y que se ilumine mi vida con la simple visión de la curva perfecta de tus labios.
Uf, esos labios... también, también me vuelven loco. Tengo ganas de beber de ellos, tengo ganas de respirar el aire de tu risa y elevarme al infinito como nunca nadie lo ha hecho. Ganas infinitas de abrazarte y no soltarte jamás, mientras sonríes y nos elevo hasta donde nadie nos pueda alcanzar.
Y es que si tú sonríes yo me alzo con el viento hacia más allá del cielo, y eso me da miedo.
Me da miedo porque es fácil ascender si te quedas a mi lado, pero eso sé que no ocurrirá. Tú me sonreirás y llevarás hasta las nubes, pero una vez allí me dejarás. Te irás, y tu sonrisa contigo, y allí no encontraré nada que me siga manteniendo en alto. Caeré, sin apoyo que me ayude, y cuando me golpee contra el suelo, y me levante dolorido, tú estarás allí de nuevo, sonriendo. Sí, sonriendo. Para llevarme de nuevo a donde estaba, y volver a repetir el ciclo masoquista que creamos cuando ríes.

domingo, 12 de mayo de 2013

Acabar con la ira escribiendo una página en blanco

Me senté junto a un fuego, para ver las llamas crepitando al son de las palabras. Me vi a mi mismo en ese fuego, con la ira de la llama que quiere escapar, más allá de la hoguera que le encierra en su prisión entre el calor y la furia. Tenía esa rabia que veía en el fuego en mi interior, la notaba despertar y arañarme las paredes del estómago. Pero no la dejé salir. No esta vez.
 Preferí callar, dejar pasar otra vez la oportunidad de mirar la vida a la cara y decirle que ya basta, que era suficiente. Que con los palos que llevaba ya me había puesto firme y que estaba decidido a afrontarla con dureza.
Pero no, la dejé pasar. Dejé pasar mi vida pensando en qué decir y en qué dirán de lo que diga. Eso fue un error, y nunca me lo perdonaré. Nunca perdonaré haber pasado mi vida pensando en actuar, en lugar de afrontarla y decirle que aquí estoy.
Y claro, explotó algo en mi interior, esa rabia salió y salió en forma de palabras. ¿Las escribo? No, se escriben ellas . Ellas solas salen de mi mente hacia mis manos y traquetean el teclado en busca de una salida. Se creen que las palabras aliviaran su pasión, y a veces yo también lo creo. Mi rabia busca salir de mi, yo busco que ella salga, y los dos firmamos el pacto de hacerlo por aquí. Yo solo le dejo mis manos, la furia se consume sola mientras se plasma en el papel.

Poco importa el camino que quieras tomar

-¿Quieres decirme, por favor, qué camino he de tomar para salir de aquí?
-Eso depende mucho de a dónde quieres ir - Respondió el Gato


-Poco me preocupa dónde ir - respondió Alicia.
- Entonces poco importa el camino que tomes - replicó el Gato

sábado, 11 de mayo de 2013

El mundo de la melancolía

Me dijo te llevo al sol, no te desveles. No te preocupes, que el tiempo fluya , que la inspiración vuele y el amor te llene. Me dijo que aguardara, que mantuviera la esperanza. Me dijo: yo te alzaré con mis dedos y te arroparé en mi pelo en las noches de frío y pánico. Tú, simplemente, ámame. Fue un trato simple, y lo cumplí con creces.
Pero ella no estaba dispuesta, prefirió dejarlo en mis manos, y la situación me pudo. Buscó en mi la luz que yo buscaba en ella, y poco a poco nos fuimos apagando, incapaces de conseguir iluminar la vida. Conforme ella me miraba y buceaba en mi alma, a mi se me perdía y vaciaba la vida, y cada vez que sonreía, mi interior se descomponía. En mil pedazos me rompía, pedazos que volaban hacia el horizonte hasta perderse allá donde se perdían los sueños incompletos y las horas muertas.
Pasaban a vivir en el mundo en el que vivo, el mundo de imposibles y verdades falseadas. Allí, donde acudía cada noche a refugiarme en la poesía y en la música, y donde, lejos de hallar consuelo, encontraba a mi tristeza.
Esta pequeña me  engañó otra vez, me prometió la vida, escondida en un cuerpo dulce y unos labios tensos. Me habló de felicidad, de amores aún posibles, y me deje llevar, sin darme cuenta que a donde iba era al mundo del que venía.  Maldita tristeza y su dulzura, me llevaron otra vez al mundo recóndito de la melancolía