Huele a verano, a largas noches en vela, a velas. Sí, huele a tinta de bolígrafo fundida con el aroma de una vela. Noches a la luz de las palabras, a la sombra del silencio. Noches de llorar a solas, de consolarme escribiendo palabras que no llegarán jamás a ser oídas. Desconsuelo, melancofábula, cuentos de hadas e historias inventadas...
Sí, llega el verano, el tiempo para mi, para pensar en mi... Pero a quién quiero engañar, es tiempo para ti, de dedicarte mis ojeras, mis lágrimas, y mis páginas. Tiempo de pensar por qué nada va a funcionar. De perder las pocas respuestas que había encontrado, y de volver al silencio.. Sí, es tiempo de silencio
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