¿Que qué echaría yo al fuego en San Juan? ¿Se pueden echar recuerdos? ¿Sentimientos? ¿Corazones rotos? ¿No? Bueno, entonces creo que no me interesa. Lo que yo echaría al fuego sería todo eso, en forma de cartas. Tengo un cajón repleto de papeles que están deseando ser enviados, y que por cobardía siguen allí metidos, en forma de tinta perdida.
Echaría todas ellas al fuego, para evitar la tentacion de mandarlas, algun día... Por desgracia las hogueras de esta noche no aceptan más que el papel, no se llevan las palabras, solo la tinta se pierde. Sé que, por mucho que yo queme, las palabras seguirán dentro de mi, martilleando mi conciencia y pidiendo a gritos salir... Desde luego es una pena no poder echar todo aquello a la fogata, estoy seguro que más de uno querría. Pero bueno, sé que el fuego interno que tengo, el fuego que me consume el ánimo, quemará también las ganas de enviártelas...
Ahora en wordpress: vidasancheski.wordpress.com
También me desahogo en twitter: @delpi1
domingo, 23 de junio de 2013
Forcejeos de medianoche
Es en noches como esta en las que me pregunto
si algun día alguien será capaz de querer mis problemas.
No digo quererme a mi, si no aguantarlos a ellos.
Me pregunto si alguien, algun día, será capaz de desenredar
esta maraña de sentimientos que en mi pecho se forjan.
Si será capaz de acabar con esta eterna pelea entre la mente y el corazón,
los cuales se debaten entre la vida y la muerte.
Entre su vida, o mi muerte claro
si algun día alguien será capaz de querer mis problemas.
No digo quererme a mi, si no aguantarlos a ellos.
Me pregunto si alguien, algun día, será capaz de desenredar
esta maraña de sentimientos que en mi pecho se forjan.
Si será capaz de acabar con esta eterna pelea entre la mente y el corazón,
los cuales se debaten entre la vida y la muerte.
Entre su vida, o mi muerte claro
sábado, 22 de junio de 2013
Tiempo
Huele a verano, a largas noches en vela, a velas. Sí, huele a tinta de bolígrafo fundida con el aroma de una vela. Noches a la luz de las palabras, a la sombra del silencio. Noches de llorar a solas, de consolarme escribiendo palabras que no llegarán jamás a ser oídas. Desconsuelo, melancofábula, cuentos de hadas e historias inventadas...
Sí, llega el verano, el tiempo para mi, para pensar en mi... Pero a quién quiero engañar, es tiempo para ti, de dedicarte mis ojeras, mis lágrimas, y mis páginas. Tiempo de pensar por qué nada va a funcionar. De perder las pocas respuestas que había encontrado, y de volver al silencio.. Sí, es tiempo de silencio
Sí, llega el verano, el tiempo para mi, para pensar en mi... Pero a quién quiero engañar, es tiempo para ti, de dedicarte mis ojeras, mis lágrimas, y mis páginas. Tiempo de pensar por qué nada va a funcionar. De perder las pocas respuestas que había encontrado, y de volver al silencio.. Sí, es tiempo de silencio
lunes, 17 de junio de 2013
En una palabra, cansancio
Vacío, nudos, miedo... Quizás esta sensación, la de querer decir algo y no poder, no se corresponda con ninguna de las anteriores. Rabia, frustración, pánico. De todo un poco, de todo noto cuando no consigo ver qué sabes, qué opinas, qué quieres. Como recién levantado, más bien como recién caído de la cama.
Así me siento, quizás claro.
Es un encierro en libertad, una especie de prisión personal en la que me meto cuando me paro demasiado a pensar. Me meto voluntariamente, yo soy quien decide encerrarse, por un tiempo. Pero hay alguien, o algo, más allá que decide el tiempo que permaneceré allí encerrado. Pueden ser horas, días o semanas, pero el tiempo en que permanezco encerrado se me hace eterno sea cual sea. Un tiempo en el que no puedo escribir es un tiempo perdido.
Quizás sea eso lo que haga eterno ese embotamiento, quizás el letargo mental al que se somete mi mente, durante el tiempo que mis dedos y mi furia no se combinan para formar las palabras, sea una especie de tortura hacia mi mismo. Quizás, sí, pero al final salen. De una manera u otra, acabo saliendo de mi celda y acabo escribiendo como puedo, aún cansado de esperar y de contar el tiempo en palabras no expresadas.
Quizás por eso siento como si acabara de despertar, como si acabase de nacer de nuevo, y quizás por eso mis palabras son tan vagas y suenan tan cansadas.
Así me siento, quizás claro.
Es un encierro en libertad, una especie de prisión personal en la que me meto cuando me paro demasiado a pensar. Me meto voluntariamente, yo soy quien decide encerrarse, por un tiempo. Pero hay alguien, o algo, más allá que decide el tiempo que permaneceré allí encerrado. Pueden ser horas, días o semanas, pero el tiempo en que permanezco encerrado se me hace eterno sea cual sea. Un tiempo en el que no puedo escribir es un tiempo perdido.
Quizás sea eso lo que haga eterno ese embotamiento, quizás el letargo mental al que se somete mi mente, durante el tiempo que mis dedos y mi furia no se combinan para formar las palabras, sea una especie de tortura hacia mi mismo. Quizás, sí, pero al final salen. De una manera u otra, acabo saliendo de mi celda y acabo escribiendo como puedo, aún cansado de esperar y de contar el tiempo en palabras no expresadas.
Quizás por eso siento como si acabara de despertar, como si acabase de nacer de nuevo, y quizás por eso mis palabras son tan vagas y suenan tan cansadas.
sábado, 8 de junio de 2013
Alma de poeta
Quizás sí tenga algo de poeta, y por eso me refugio en las palabras. Quizás porque nadie me entienda. Quizá sea ese el problema, y por eso me parece que estoy enfrentado al mundo, que el mundo se enfrenta a mi. Porque nadie me comprende, ese es mi problema. Busco la solución a mis conflictos internos escribiendo, la libreta es mi saco de boxeo y mi lápiz los guantes más útiles para descargar mi rabia.Mi rabia por ser un incomprendido, por no comprenderme ni yo mismo Dentro de mi se forja una batalla eterna, que parece no tener fin por no hallar un vencedor claro. .
Sí, tal vez tenga alma de poeta, de un poeta pesimista y trágico. De esos que lloran la vida y ríen la muerte. Sí, desde luego tengo su inconformismo y su incomprensión de la vida, su animadversión a la humanidad; desde luego, tengo alma de poeta.
Sí, tal vez tenga alma de poeta, de un poeta pesimista y trágico. De esos que lloran la vida y ríen la muerte. Sí, desde luego tengo su inconformismo y su incomprensión de la vida, su animadversión a la humanidad; desde luego, tengo alma de poeta.
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