¿Cuántas veces habré intentado que juegues conmigo?
¿Cuantas veces te he buscado, como loco, entre las páginas de mi cuaderno, entre la cama y los sueños?
¿Cuantas veces habré tratado de encontrarte a deshoras, palpando poco a poco el viento claro de la noche?
He dejado pasar los días, buscando una respuesta al mar de dudas que se plantan en mi cabeza cuando ni siquiera me miras, cuando pasas por mi lado y tu perfume me noquea. Me quedo, quieto, aterrado. Ese olor fulmina mis sentidos, me deja sin aliento, es el olor del mar, del verano, de la brisa del desierto, del fuego del invierno, del placer y los pecados. Tu olor... Huele a sueños incompletos, a metas intocables. Huele a desánimo y pena, un olor que me me inunda cada vez que tu pelo roza mi cara.
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