Ahora en wordpress: vidasancheski.wordpress.com
También me desahogo en twitter: @delpi1

lunes, 2 de julio de 2012

Olvida lo que has sentido, porque no sirve de nada ya.

Uno de los mayores interrogantes que algunos de mis poco probables lectores puede hacerse es el por qué de escribir todo lo que siento en un mero Blog, donde nadie, probablemente, acabe leyendo estas palabras, o si lo hace, no será la persona indicada.
Supongo que el hecho de escribir hacia la nada se debe, en cierto modo, a una cierta compasión hacia la persona a la que van dirigidos todos mis pensamientos. Y es que uno no puede, simplemente, enfrentarse a aquellos que se interponen en sus sueños, como sucede en las películas, y esperar que ellos reaccionen de forma correcta, que simplemente se aparten y nos dejen hacer lo que nos merecemos hacer. No. La vida no es una película, y nunca será tan fácil ni, posiblemente, tendrá una trama tan interesante como la de éstas. 
En la vida hay demasiados impedimentos que no se nos muestran en las películas, demasiados contratiempos que, tarde o temprano, nos impiden alcanzar todo aquello que nos merecemos y que alguna vez soñamos con tener.
El peor de los contratiempos e impedimentos es el que proviene de voces amigas, voces que nos piden que actuemos en cierta dirección, y que sin remedio debemos obedecer, abandonando todo lo que creemos a no ser que queramos despedirnos de aquellas amistades que tras tantos años hemos logrado forjar.
Los mayores problemas vienen cuando tratamos de hacernos los héroes, anónimamente, y nos apartamos del camino que nuestros amigos desean seguir, les despejamos el camino y les evitamos problemas, echandonos los suyos a nuestras espaldas.
El problema es que nadie sabe ver aquello que tanto trabajo nos cuesta hacer. Lo difícil que es apartarnos de un sueño para permitir que otro pueda alcanzarlo, con la esperanza de que, algun dia, sepan compensarnos y nos devuelvan el "favor". Esperando que nos devuelvan el sueño que le entregamos, y nos permitan cumplirlo para alcanzar la felicidad.
Es por eso que escribo esta carta, con un remitente claro, pero un destinatario indefinido. Es por eso, amiga,, que nada podrá funcionar, que esta película que tú y yo forjamos en su momento, esa película que pensamos que sería nuestra vida, nunca tendrá cabida, pues ha sido sustituida por la cruda y dura realidad: tú y yo nunca seremos uno, lo siento. El que nos abría las puertas hacía poco, hoy nos las cierra, nos obliga a rectificar, a volver atrás, nos obliga a arrepentirnos de haber pensado siquiera que seríamos algo más de lo que somos ahora.
Me temo que el egoísmo ha podido a los sueños. Me temo que esa puerta que en su día le abrí a aquel hombre, hoy él no quiere cerrarla para dejar que la mía se abra. Prefiere mantener la mía firmemente cerrada, alejándome de los sueños y despertándome en la asquerosa realidad.