No sé. Mi mente está vacía y mis borradores llenos.
He gastado ya muchas horas intentando adivinar qué me pasa, el por qué de este sentimiento de miedo.
Este temor a perderme de nuevo, a enredarme en tus brazos.
No tienes rostro ni voz, pero me atormentas igual.
Te tengo en mi mente alojada, alejada de la realidad. Me impides escribir, porque no puedo escribirte.
No puedo verte, y no puedo pintarte con palabras, decirte qué siento hacia ti.
Supongo que el vacío que vengo sintiendo eres tú, alma desconocida.
Es simple, y loco: no se quién eres, y por eso no puedo decirte Te quiero, pero lo hago. Lo intento. De la única forma que sé que no podrás entenderlo, escribiendo.
Y te escribo, sin saberte, y me bloqueo y maldigo por escribir todo esto sin una inspiración definida.
Supongo que necesito tu rostro para conseguir decir algo digno.
No hay comentarios:
Publicar un comentario