¿Cómo acabé aquí?
Aún recuerdo cada paso que di a tu lado, y todavía no lo entiendo.
¿Qué hice para estar allí, de pie frente a tus labios? No los merezco. total, ¿quién soy yo?
Sigo pensando que todo esto fue un error, que fui una equivocación en tu vida, que la buena suerte no fue la causa de que acabase entrando en tu vida. Al contrario.
He sido una huella en tu vida, una sombra, y ahora me doy cuenta.
No era lo que buscabas, no era un riesgo que mereciese la pena correr. No merecía el sacrificio.
Ahora que se hace de noche, que no hay luz ni destello, me pierdo entre la oscuridad, desaparezco.
Soy solo un perdedor de esta guerra que ya ha terminado.
Y ahora que me marcho, quizás me quieras buscar.
Desahogo
Ahora en wordpress: vidasancheski.wordpress.com
También me desahogo en twitter: @delpi1
sábado, 18 de abril de 2015
No son horas
Es hora
de despegarnos,
de deslizarnos
y deshacernos un poco.
Desanudar todos los hilos,
Desanudar todos los hilos,
deshilar todos los nudos
que atan nuestra mente.
Quizá sea hora de despedirse,
Quizá sea hora de despedirse,
de descomponerse un mucho.
Es la hora de destruir todos los lazos,
Es la hora de destruir todos los lazos,
de echar de menos.
Voy a dejar de pensarte,
Voy a dejar de pensarte,
voy a descargar tu imagen de mi mente.
Volvamos a donde empezamos,
Volvamos a donde empezamos,
intentemos hacer como que nada sucedió.
Es hora de poner un fin.
martes, 14 de abril de 2015
Ay amor, no sabes lo que ha sido verte sentada en el sofá de en frente hablando de los dos
¿Qué puedo escribir, si cuando oigo estas canciones me dejan sin palabras?
No he sido capaz de inspirarme siquiera, y he tenido que callar al oír cómo se hacían con mi alma, y le daban forma.
Hay canciones que simplemente,te leen el ánimo, y no puedes describir lo que producen, porque ya todo está escrito en esa letra.
Y es por eso que hoy me limito a callar, a escuchar y a dejar que esa voz penetre en mi como un puñal, que me rasgue los sentidos, y me deje tumbado sin poder siquiera respirar.
Seguramente ahora estés bailando
con gente alrededor deseándote, mirándote,
como yo te miraba en el salón
dónde movías para mí
esas caderas de algodón.
Y hay una niña abajo en la escalera,
que cada vez que bajo pregunta por ti
y me pregunto qué será de mí,
si habrá alguien más después de ti,
si todavía me recuerdas.
Ay mi amor
No sabes lo que ha sido verte
sentada en el sofá de en frente,
hablando de los dos
como el que habla de algo suficiente
para vivir eternamente,
y hoy canto la canción,
la que jure jamás hacerte.
Curioso vivir en tu ciudad y nunca verte,
que suerte, saberte tan hermosa,
hay gente que ya perdió la vida por quererte,
nunca como yo.
Difícil seguir ahora adelante
mas lo intento, no es cierto
que pueda amarte más.
Mi niña que te están abrazando,
separaste la paz del verbo amar,
desde que ahora te canta.
Ay mi amor
no sabes lo que ha sido verte
mirándome a los ojos, vuelve,
pero esta vez si puedes quiéreme
No he sido capaz de inspirarme siquiera, y he tenido que callar al oír cómo se hacían con mi alma, y le daban forma.
Hay canciones que simplemente,te leen el ánimo, y no puedes describir lo que producen, porque ya todo está escrito en esa letra.
Y es por eso que hoy me limito a callar, a escuchar y a dejar que esa voz penetre en mi como un puñal, que me rasgue los sentidos, y me deje tumbado sin poder siquiera respirar.
Seguramente ahora estés bailando
con gente alrededor deseándote, mirándote,
como yo te miraba en el salón
dónde movías para mí
esas caderas de algodón.
Y hay una niña abajo en la escalera,
que cada vez que bajo pregunta por ti
y me pregunto qué será de mí,
si habrá alguien más después de ti,
si todavía me recuerdas.
Ay mi amor
No sabes lo que ha sido verte
sentada en el sofá de en frente,
hablando de los dos
como el que habla de algo suficiente
para vivir eternamente,
y hoy canto la canción,
la que jure jamás hacerte.
Curioso vivir en tu ciudad y nunca verte,
que suerte, saberte tan hermosa,
hay gente que ya perdió la vida por quererte,
nunca como yo.
Difícil seguir ahora adelante
mas lo intento, no es cierto
que pueda amarte más.
Mi niña que te están abrazando,
separaste la paz del verbo amar,
desde que ahora te canta.
Ay mi amor
no sabes lo que ha sido verte
mirándome a los ojos, vuelve,
pero esta vez si puedes quiéreme
lunes, 13 de abril de 2015
Una conversación con la luna
El agua me acaricia los dedos, y me hace cosquillas.
Sale la risa aun, es buena señal.
La arena se mete entre los dedos, y frunzo el ceño. Odio la arena, no sé que hago aquí tumbado.
La esquizofrenia empieza a ser latente, es mala señal.
Me he mojado los pies, y el agua cubre ya mis rodillas.
¿Por qué sigo andando? Tengo frío, y está oscuro.
Miro la cara de la luna, y busco en ella el futuro, pero no lo encuentro.
Hoy está hermosa, y brilla más que nunca antes.
Es curioso, llevo todo el verano saliendo a visitarla, y hasta hoy no me había fijado en ella.
¿Cuál será su nombre?
"Señora Luna, ¿cómo se llama?"
Ya he empezado a hablar con figuras inertes, e incluso imagino respuestas. No se si eso es una buena o una mala señal. Solo sé que el agua ya me cubre el cuello.
Atenea.
Siempre me ha gustado ese nombre. Quizás ese sea el nombre de la luna. "¿Señora Luna, le gustaría llamarse Atenea?"
"Pero, yo ya tengo un nombre Carlos, me llamo Luna. No me puedes cambiar el nombre de la noche a la mañana. ¿Qué pensarán los demás hombres cuando vean que no les contesto al llamarme Luna?"
Vaya, ya incluso me tutea. Esto es más raro de lo que esperaba. Y su luz casi se pierde ante mis ojos, el agua me ciega. Ya me cubre medio rostro.
"Bueno, ¿y si le dijera que es mi ultimo deseo? Sabe, hoy es mi última noche, y la estoy compartiendo con usted. ¿No le parece injusto que no me deje llamarla como a mi me gusta?"
"Vaya, visto así... Supongo que sí, puedes llamarme Atenea. Me gusta el nombre, pero mañana, cuando vuelva el sol a ponerse, seré de nuevo Luna, y no podré volver a cambiarme de nombre"
"No se preocupe, señora, yo mañana ya no estaré, así que no me importara mucho. Solo quería compartir estas ultimas horas con una amiga, y necesitaba hacerla única. Esta noche tu nombre me pertenece. Creo que es la mejor forma de despedirme"
El agua me cubre ya entero, y no escucha a Atenea. Supongo que se está despidiendo de mi, quiero creer que me recordará. Aunque sé que mañana volverá a ser Luna de nuevo.
Pero, al menos durante unos minutos, fue completamente mía.
Sale la risa aun, es buena señal.
La arena se mete entre los dedos, y frunzo el ceño. Odio la arena, no sé que hago aquí tumbado.
La esquizofrenia empieza a ser latente, es mala señal.
Me he mojado los pies, y el agua cubre ya mis rodillas.
¿Por qué sigo andando? Tengo frío, y está oscuro.
Miro la cara de la luna, y busco en ella el futuro, pero no lo encuentro.
Hoy está hermosa, y brilla más que nunca antes.
Es curioso, llevo todo el verano saliendo a visitarla, y hasta hoy no me había fijado en ella.
¿Cuál será su nombre?
"Señora Luna, ¿cómo se llama?"
Ya he empezado a hablar con figuras inertes, e incluso imagino respuestas. No se si eso es una buena o una mala señal. Solo sé que el agua ya me cubre el cuello.
Atenea.
Siempre me ha gustado ese nombre. Quizás ese sea el nombre de la luna. "¿Señora Luna, le gustaría llamarse Atenea?"
"Pero, yo ya tengo un nombre Carlos, me llamo Luna. No me puedes cambiar el nombre de la noche a la mañana. ¿Qué pensarán los demás hombres cuando vean que no les contesto al llamarme Luna?"
Vaya, ya incluso me tutea. Esto es más raro de lo que esperaba. Y su luz casi se pierde ante mis ojos, el agua me ciega. Ya me cubre medio rostro.
"Bueno, ¿y si le dijera que es mi ultimo deseo? Sabe, hoy es mi última noche, y la estoy compartiendo con usted. ¿No le parece injusto que no me deje llamarla como a mi me gusta?"
"Vaya, visto así... Supongo que sí, puedes llamarme Atenea. Me gusta el nombre, pero mañana, cuando vuelva el sol a ponerse, seré de nuevo Luna, y no podré volver a cambiarme de nombre"
"No se preocupe, señora, yo mañana ya no estaré, así que no me importara mucho. Solo quería compartir estas ultimas horas con una amiga, y necesitaba hacerla única. Esta noche tu nombre me pertenece. Creo que es la mejor forma de despedirme"
El agua me cubre ya entero, y no escucha a Atenea. Supongo que se está despidiendo de mi, quiero creer que me recordará. Aunque sé que mañana volverá a ser Luna de nuevo.
Pero, al menos durante unos minutos, fue completamente mía.
domingo, 12 de abril de 2015
A la orilla de la chimenea
¿Puedo hacer que esta noche me escuches, aunque sea solo un rato?
Toma una copa de vino, sé que te gusta beber cuando la incertidumbre te abruma.
Coge mi mano, y despierta las corrientes de aire en mi abdomen.
Átame la garganta con esa sonrisa que sólo tú tienes.
Siéntate conmigo esta noche, dame un momento.
Déjame besarte la boca, que me he desvelado, y he soñado con ella de nuevo.
Puedo ponerme cursi y decir que tus labios saben igual que los labios que beso en mis sueños,
o puedo ponerme triste, y decir que te echo de menos.
Puedo ser un amor de verano, un lío de otoño, o el amor de tu vida.
O puedo ser una duda, un quizás, incluso un hasta luego.
Puedo dormir contigo esta noche, e irme antes de que amanezca, para que ni siquiera recuerdes mi rostro.
Puedo ser un momento de ira, de amor o de furia, tu rencor, tu ironía, tu por qué, tu agonía.
Puedo ser sincero y decir que me falta valor para atarte a mi cama, que no soy el mejor, que mereces algo más.
Pero si quieres también puedo ser la nada en tu vida, puedo perderme y no volver más a tu lado.
Puedo verte en mi cara cada vez que me miro al espejo, y aún así, puedo borrar todo esto que he escrito si tú me lo pides.
Puedo hacer que mañana me olvides, y yo puedo hacer como que te he olvidado.
Toma una copa de vino, sé que te gusta beber cuando la incertidumbre te abruma.
Coge mi mano, y despierta las corrientes de aire en mi abdomen.
Átame la garganta con esa sonrisa que sólo tú tienes.
Siéntate conmigo esta noche, dame un momento.
Déjame besarte la boca, que me he desvelado, y he soñado con ella de nuevo.
Puedo ponerme cursi y decir que tus labios saben igual que los labios que beso en mis sueños,
o puedo ponerme triste, y decir que te echo de menos.
Puedo ser un amor de verano, un lío de otoño, o el amor de tu vida.
O puedo ser una duda, un quizás, incluso un hasta luego.
Puedo dormir contigo esta noche, e irme antes de que amanezca, para que ni siquiera recuerdes mi rostro.
Puedo ser un momento de ira, de amor o de furia, tu rencor, tu ironía, tu por qué, tu agonía.
Puedo ser sincero y decir que me falta valor para atarte a mi cama, que no soy el mejor, que mereces algo más.
Pero si quieres también puedo ser la nada en tu vida, puedo perderme y no volver más a tu lado.
Puedo verte en mi cara cada vez que me miro al espejo, y aún así, puedo borrar todo esto que he escrito si tú me lo pides.
Puedo hacer que mañana me olvides, y yo puedo hacer como que te he olvidado.
sábado, 11 de abril de 2015
Para que nada nos separe, que nada nos una
Es un juego divertido este de decirnos al oído que nos queremos, el de refugiarnos el uno en los textos del otro, y reproducir en nuestros sueños aquellos momentos que no podemos vivir.
Es un baile arriesgado, en el que entran en juego incontrolables factores. Imposible evitar engancharse a ese miedo continuo a perderte, y no ser capaz de dar por cerrado este libro.
Mil decepciones no son suficientes, siempre queda sitio para alguna más, siempre guardo un perdón en la manga.
Es triste pensarte en los brazos de otro, y mas triste pensar en que pudo haber sido y no fue.
Supongo que algún día seré capaz de dejarte de lado, que algún día me cansaré de tenerte ocupando ese espacio en mi mente. Algún día aprenderé de ti, y sabré dejar de lado todo sin mirar hacia atrás.
Pero, hasta que eso ocurra, tendrás que conformarte con seguir encerrada en mis sueños, con servirme de musa en cada escrito que hago.
Hasta que te olvide, y te vayas por siempre, tendrás que dejar que te mantenga a mi lado de la única forma que sé: escribiendo.
Es un baile arriesgado, en el que entran en juego incontrolables factores. Imposible evitar engancharse a ese miedo continuo a perderte, y no ser capaz de dar por cerrado este libro.
Mil decepciones no son suficientes, siempre queda sitio para alguna más, siempre guardo un perdón en la manga.
Es triste pensarte en los brazos de otro, y mas triste pensar en que pudo haber sido y no fue.
Supongo que algún día seré capaz de dejarte de lado, que algún día me cansaré de tenerte ocupando ese espacio en mi mente. Algún día aprenderé de ti, y sabré dejar de lado todo sin mirar hacia atrás.
Pero, hasta que eso ocurra, tendrás que conformarte con seguir encerrada en mis sueños, con servirme de musa en cada escrito que hago.
Hasta que te olvide, y te vayas por siempre, tendrás que dejar que te mantenga a mi lado de la única forma que sé: escribiendo.
viernes, 10 de abril de 2015
Hay algo más
Hay una lágrima rodando en su cara
y una hoja que tiembla en su mano.
El agua del iris se derrama en el folio
destiñe unas letras bañadas de rojo.
La despedida escrita en letras galantes.
Las malas noticias vienen en cursiva,
y una risa se esfuma de pronto.
Hay un poema en su cara,
y un poeta que grita en silencio.
Hay un silencio que atraviesa el oído,
como cuchillos cortando el aliento.
Hay un corazón que sangra,
una mujer que llora,
una vida hecha prosa.
Hay demasiado volumen,
suenan los versos
y no escucha nadie.
Hay soledad, frío y miedo,
hay demasiada tristeza,
la habitación se ha hecho hielo.
Pero hay algo más.
Detrás de esa barra,
de esa copa que ha roto en el suelo,
de esa carta de desamor,
de la lágrima que cae sobre el folio.
Detrás de todo este cuadro,
como siempre, estás tú.
y una hoja que tiembla en su mano.
El agua del iris se derrama en el folio
destiñe unas letras bañadas de rojo.
La despedida escrita en letras galantes.
Las malas noticias vienen en cursiva,
y una risa se esfuma de pronto.
Hay un poema en su cara,
y un poeta que grita en silencio.
Hay un silencio que atraviesa el oído,
como cuchillos cortando el aliento.
Hay un corazón que sangra,
una mujer que llora,
una vida hecha prosa.
Hay demasiado volumen,
suenan los versos
y no escucha nadie.
Hay soledad, frío y miedo,
hay demasiada tristeza,
la habitación se ha hecho hielo.
Pero hay algo más.
Detrás de esa barra,
de esa copa que ha roto en el suelo,
de esa carta de desamor,
de la lágrima que cae sobre el folio.
Detrás de todo este cuadro,
como siempre, estás tú.
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