No sería la primera vez, ni tal vez la última, que me guiara por sus latidos, y no sería, ni mucho menos, la primera vez que me equivocase...
Es fácil: la razón siempre la pierdo cuando escucho al corazón, y me pasa demasiado a menudo.
Me dejo guiar por mis sentimientos, haciendo caso omiso y cegando mis sentidos, y así me va...
Me quedo mudo, ciego, sordo, dejo de sentir nada, excepto tu presencia, cuando te miro.
Cuando entras en la habitación todo se anula, menos mi visión de ti, y poco a poco me doy cuenta de que no hay vuelta atrás.
Los tiempos de cambio se olvidan ferozmente, y comienzo a dedicarme cada vez mas a ti, y cada vez más me alejo de mi.
Mi tiempo se acaba, y se convierte en el tuyo, y comienzo a tambalearme del miedo. Del miedo a sentir que, otra vez, se apodera de mi esta impotencia, este estupor, se apodera de mi el "amor".
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