Ahora en wordpress: vidasancheski.wordpress.com
También me desahogo en twitter: @delpi1

martes, 26 de agosto de 2014

Nadie como tú

Nos miramos y supimos que era imposible, que pronto acabaría el sueño y la realidad nos podría. Que aquella farsa no tenía sentido, debía acabar.
Ya no sé si fui yo, o fuiste tú. Quizás los dos. Pero no podía seguir. Y me marché. O te marchaste, aún no sé.
Solo recuerdo aquel vacío, aquellas ganas de gritar y disparar.
No sirvió de nada. Detrás de cada esquina, de cada mirada, estabas tú.
Todos los labios sabían a tu carmín, y oler tu perfume era imaginarte de nuevo, rememorar tu pelo entre mis dedos, tus ojos clavados en mi.
Ya no recuerdo si dolió más tu presencia o tu ausencia. Solo recuerdo el sabor a sal en las mejillas, las ojeras con tu nombre, el tacto de tus labios en cada soplo de viento.
Ya no recuerdo si estaba loco cuando me dejaste, o si me volví loco de pensarte.

lunes, 25 de agosto de 2014

¿Cómo has tenido valor de hacer una canción de amor?

Y jugábamos a ese juego sin saber que nos hacíamos daño, que a cada paso que dábamos nos acercábamos a un abismo.
Y nos amábamos sin saberlo. O quizás sabiéndolo, pero sin importarnos.
Éramos tontos, y estábamos enamorados(aunque para el caso, era lo mismo).
Y no quisimos rendirnos, a pesar de que todo estaba en contra, de que nada nos aseguraba el triunfo. Era más fuerte el coraje que la suerte.
Pero el destino no atiende a razones. Y cuando nos golpeó, lo hizo sin cuidado.
 No nos importaba el daño, no éramos conscientes del dolor, hasta que lo sufrimos.
Y entonces, ya destrozados, nos preguntamos si realmente toda aquella historia de amor no fue más que un suicidio, una tontería adolescente.
Y nos preguntamos si de verdad nos quisimos. Y allí nos perdimos.


martes, 19 de agosto de 2014

Castillos de arena

Podemos ser amigos.
Y con esa frase derrumbó mi castillo de naipes, y me di cuenta de que no había que hacer torres de reinas de corazones.

jueves, 14 de agosto de 2014

La insoportable levedad del ser

¿Qué podía ser, pues, el amor; cómo podría reconocerlo?
La sensación de que quería morir junto a ella era evidentemente desproporcionada:¡era la segunda vez que la había visto en la vida!
¿No sería esa sensación, más bien, la histeria de un hombre que ha empezado a asimilar su incapacidad de amar?
Locura, eso era, no podía definirse de otro modo.
Porque no era posible que hubiese vuelto a enamorarse.
Su corazón ya se había roto, y no lo creía recompuesto, y por tanto preparado, para otra aventura amorosa.
Loco, se dijo. Quizá esa era la forma de alejae la cara de ella de su pensamiento, la única forma de "desintoxicarse" de aquel embriagador sentimiento.
Sí, sabía que si asumía que estaba loco nadie podría echarle en cara, ni él mismo, que no dejase de pensar en aquella chica que apenas sí conocía.
Quizá así evitaría que su imagen se introdujese en sus sueños, y se quedase allí para siempre, como ya le había sucedido otras veces.
Comprendió que no era incapaz de amar, al contrario. De nuevo se sumía en el caos de sentimientos que le anudaban la garganta y le arañaban el estómago. Esa sensación cálida en cada mensaje recibido, la seguridad en sí mismo y la autoconfianza.
 Pero esta vez su subconsciente había tejido un diálogo macabro, y había puesto en su mira a una completa desconocida que no tenía la menor posibilidad de formar parte de su vida. Y no podía permitir que aquella locura continuase.

Texto "adaptado" desde La insoportable levedad del ser.

miércoles, 13 de agosto de 2014

Cause the sweetest kiss I ever got is the one I've never tasted

Lo perdí todo. Hasta la paciencia. Y cansado de esperar que llegase, acabé abandonándome a mi mismo, en esa especie de mar de tinieblas que era mi alma. Y dejé de lado los sentimientos, ya no esperaba nada bueno de ellos. Porque decidí que, puestos a sentir dolor, mejor era no sentir nada.
Pero no tengo remedio, qué le voy a hacer. Siempre me vendo por un beso, me acelero, y al final siempre me estrello.
Debería estar acostumbrado a estas historias de amor imposible, a los desencantos y decepciones. Quizás debería buscar menos esa media naranja, porque es probable que nunca la encuentre.
Pero todas las promesas que me hago se quedan ahí, en "quizás" y "deberías". Nunca fructifican.
Y al final, como si de un ritual se tratase, me encuentro a mi mismo escribiéndole a nadie en mitad de la noche, gritando al silencio, buscando alguien que entienda todo lo que siento, pero sabiendo que nunca estarás ahí para escucharlo.

lunes, 11 de agosto de 2014

Genocidio, cuestión de colores

Lo que pasa en Gaza es denunciable, y eso es indiscutible. Ningún inocente debe morir en el mundo, a pesar de ser una guerra.
Una vez aclarado ésto, creo que es obvio que, ahora mismo, la guerra de Gaza le importa bien poco a ese sector reaccionario de la sociedad que habla de "genocidio". 
He podido comprobar como a los líderes más mediáticos de España ( Llamazares, Garzón, Iglesias o Monedero) no les importa un comino los niños muertos. Solo los utilizan para propagar su odio a Israel. No por la guerra, sino por esa creencia de que el estado de Israel es terrorista, que ha invadido Gaza y no deja vivir a los palestinos.
Esa absurda creencia, fortalecida con el presunto genocidio que dicen está sufriendo Gaza.
El odio a Israel es algo que les hace reaccionar ante los niños muertos de Gaza, mientras miran impasibles el genocidio, real, de los cristianos en Irak.
Parece que los muertos y refugiados que provoca ISIS en Oriente Medio, que se cuentan por decenas de miles, no importan.
De nada tienen estos líderes, antes mencionados, que hablar cuando tras la muerte de inocentes no se esconde Israel, o EEUU.
Y cuando a EEUU se le ocurre atacar de nuevo Irak, intentando evitar el avance del estado islámico por Oriente, se le echan encima como hienas.
Supongo que son sus costumbres, que la crucifixión de niños y adultos viene en el Corán, la decapitación, la obligación de conversión al islam, todo viene allí recogido.
Parece que hay que callar, y no hay más que asentir mientras matan a miles de cristianos por el simple hecho de serlo.
Solo hay que esperar a que ISIS se declare a favor de Israel, y entonces podremos ver a la izquierda, a Garzón, Llamazares, Iglesias y cia unidos contra el enemigo común.
Pero hasta entonces nada, habrá que verlos clamando contra el genocidio en Gaza, y silenciando a aquellos que se alcen contra ISIS.

Supongo que el antisemitismo, camuflado en "odio al estado de Israel", es un denominador común en los extremos, de la izquierda y de la derecha.

domingo, 10 de agosto de 2014

Epitafio

La pasividad que me tortura estos días no presagia nada bueno. El desánimo por la lectura, la falta de ganas en cada texto que escribo, el desencanto con mi yo interno.
El no saber a dónde ni cómo dirijo mi vida, no sentirme dueño de mi mismo, sino uno más.
Todo me asusta.
Y cada momento a solas es un momento de miedo. Porque cada vez que estoy solo los recuerdos llegan para hacerme compañía.
Y regresan aquellos que ya estaban enterrados, los rostros olvidados, los labios secos y cerrados.
Y se abren de nuevo paso hacia mi mente, y abren los caminos del recuerdo, y me apresa la tristeza.
Pronuncian palabras que ya casi tenía por perdidas, suenan a lengua muerta. Cada momento, cada aguja clavada en el corazón, vuelve.
Y duele de nuevo, más fuerte. Como si el tiempo que habían estado guardados les diese fuerzas renovadas.
Y se clavan, y matan mi ánimo, mi esperanza y mis ganas de todo.

jueves, 7 de agosto de 2014

VII VIII XIV

Y es que fue bonito, mientras me lo creí.
La ilusión mató las dudas, y me hizo sonreír de nuevo. La luz de tu mirada ya nublaba mis sentidos, y la esperanza tapó el dolor, y la cordura.
Y poco a poco, como un loco, fui queriendo más de ti. Y olvidado el protocolo y la vergüenza, no quedaba más que saltar. Y creí que realmente tú me sostendrías, como había hecho meses atrás, alimentando mi ego, invitándome a soñar. Pero allí abajo estaba solo, y la realidad me atravesó como una espada, y me tendí en el suelo a tiritar.