Oye guapa, sí, tú. Qué, ¿te apetece bailar un rato? Nada serio, solos tú y yo, un piano de cola, un poco de saxo bajo la luz de la luna.
Nada de matrimonio, sin despedidas ni noches compartidas.
Solo dos cuerpos unidos al compás de una melodía improvisada.
Vamos, yo pongo la pasión, tú solo tienes que poner tus pies. Tu cuerpo.
Sí, así, justo así. Te mueves como si hubieras nacido al son del jazz.
Eres libre, grácil, e imprecisa. Dios, eres mágica. Eres esa poesía que no puede encontrarse en los libros, un rostro hermoso que no se ve en el cine, un cisne encerrado en una hermosa mujer.
Me doy cuenta de todo esto mientras te veo cambiando de pareja de baile.
He roto el pacto, lo siento, pero me he enamorado de ti, de tu rostro, de tu cuerpo, de tu danza.
Pero casi sin ruido te vas yendo de mi lado, te unes a un piano.
La música te va atrayendo, y cada vez eres menos mía. Yo te digo que te quedes, que te fundas conmigo, tú me dices que él es pianista, pianista de jazz.
Y qué quieres que te diga, eso es verdad. Yo solo soy poeta y ni siquiera se bailar.
Ahora en wordpress: vidasancheski.wordpress.com
También me desahogo en twitter: @delpi1
jueves, 28 de noviembre de 2013
lunes, 25 de noviembre de 2013
Cuadrado redondo
La vio de repente caminando por la calle. Estaba oscuro, pero tenía claro que era ella.
Hacía casi un año que no la había visto, llevaba huyendo de ella todo ese tiempo.
Pero allí estaba, era inevitable. Compartían ciudad, amigos, vidas. Hacía mucho que no compartían uno con el otro, que no se sentaban a hablar, que no se miraban a los ojos, y que no se amaban.
Había olvidado lo que era querer a alguien de verdad, ya no recordaba cómo era sentir mariposas carnívoras arañar en tu piel cada vez que la veía sonreir.
Era extraño, porque después de todo, después de tanto como había pasado, tantas lágrimas y velas desgastadas, tanta tinta sangrada, después de aquello, la veía de nuevo.
La veía más guapa, la veía más perfecta aún.
Era el momento, debía saludarla de nuevo, dejar brotar sus sentimientos hacia ella.
Así pues se acerco, pero conforme la iba mirando la notaba distinta, cambiada.
Algo en su cara no encajaba... No, no... No era ella. Se había equivocado de persona...
Parecía increíble, no podía creer que fuera cierto.
Dio media vuelta mientras seguía intentando calmar a su corazón, que latía a mil, a su estómago, que se revolvía como loco, y a su cabeza, que no paraba de pensar.
Pensaba que todo lo que había logrado olvidar y reprimir, todo ese amor que creía haber enterrado, había salido a la luz con solo ver su rostro en el cuerpo de otra mujer.
Pensaba que, si eso había ocurrido con alguien que no era ella, qué hubiese pasado si hubiese sido ella...
Hacía casi un año que no la había visto, llevaba huyendo de ella todo ese tiempo.
Pero allí estaba, era inevitable. Compartían ciudad, amigos, vidas. Hacía mucho que no compartían uno con el otro, que no se sentaban a hablar, que no se miraban a los ojos, y que no se amaban.
Había olvidado lo que era querer a alguien de verdad, ya no recordaba cómo era sentir mariposas carnívoras arañar en tu piel cada vez que la veía sonreir.
Era extraño, porque después de todo, después de tanto como había pasado, tantas lágrimas y velas desgastadas, tanta tinta sangrada, después de aquello, la veía de nuevo.
La veía más guapa, la veía más perfecta aún.
Era el momento, debía saludarla de nuevo, dejar brotar sus sentimientos hacia ella.
Así pues se acerco, pero conforme la iba mirando la notaba distinta, cambiada.
Algo en su cara no encajaba... No, no... No era ella. Se había equivocado de persona...
Parecía increíble, no podía creer que fuera cierto.
Dio media vuelta mientras seguía intentando calmar a su corazón, que latía a mil, a su estómago, que se revolvía como loco, y a su cabeza, que no paraba de pensar.
Pensaba que todo lo que había logrado olvidar y reprimir, todo ese amor que creía haber enterrado, había salido a la luz con solo ver su rostro en el cuerpo de otra mujer.
Pensaba que, si eso había ocurrido con alguien que no era ella, qué hubiese pasado si hubiese sido ella...
lunes, 11 de noviembre de 2013
Una carta para ni yo se quién
Que le he escrito a la nada, a nadie, a ti.
Te he escrito mil versos y tú ni siquiera lo sabes. Quizás seas una lectora más de estos textos, y ni si quiera intuyas que cada palabra, cada letra, cada sentimiento va hacia ti.
Me gustaría que entendieses que yo no te amo, que nunca lo he hecho, pero que me vuelves loco.
Que me gustaría tenerte entre mis brazos y darte... Bueno, no sé, podría darte versos en la boca, mancharte la cara de tinta y pasión, escribir un poema en tu corazón... Pero no, definitivamente no seré yo quien te de amor, porque ya no sé como es eso.
Hace tiempo que olvidé cómo se ama, cómo se debe ofrecer tu alma a una persona sin esperar nada a cambio...
No, no puedo ofrecerte nada más allá de lo que un poeta podría ofrecer... Pero ni siquiera soy poeta, así que,¿qué coño me queda por darte?
domingo, 3 de noviembre de 2013
Notas
Sentía como iba vaciándose poco a poco cada vez que volvía la vista atrás y se paraba a mirar lo que había sido años antes.
Miró sus fotos, las de ella, y se quedó pensando cómo tanta perfección podía caber enmarcada en una imagen. Era increíble las veces que había mirado aquella instantánea, aquellos ojos que lo observaban curiosos. Había ido desgastando la tinta, y ya apenas se veía bien el color de su iris, pero él vislumbraba con total claridad su mirada.
En ocasiones, no pocas, podía hasta recordar su olor, hasta su sabor, solo con ver esa imagen.
Se le venían a la cabeza recuerdos pasados, de noches de amor y pasión juntos bajo la luna, a la luz de las velas que se apagaban entre sus latidos...
Sí, no era la primera vez que veía esa foto, pero sería la última.
Hacía tiempo que se había dado cuenta de lo solo y dolido que se encontraba, pero solo esa noche se puso a pensar en el tiempo que hacía que se sentía de esa forma.
Era demasiado, demasiadas noches pasadas mirando atrás, observando esa cara preciosa que ya le había abandonado. Demasiadas horas mirando esa foto, que era todo lo que le quedaba de ella entonces.
Había buscado otros rostros, y otros cuerpos, pero no encontró en ellos la luz de sus ojos ni el calor de su pecho.
Así, tras años de espera, de búsqueda en vano, de vaciarse y ahogarse el alma entre desengaños, mentiras y alcohol , decidió vaciarse por completo.
Pensaba todo esto mientras la sangre caía por todo su baño, mientras la mano que sujetaba esa desgastada foto languidecía pálida ante el brotar de la vida. Una vida que se escapaba de sus venas, que salpicaba todo el cuarto, y que firmaba una nota en el suelo que rezaba: Vacío.
sábado, 2 de noviembre de 2013
Anulado
Llevo ya varios días volviendo a pensar como pensaba hace ya casi un año... Vuelvo a deprimirme de pronto, sin siquiera saber el motivo, y sin vislumbrar posibles soluciones.
Me siento otra vez aletargado y espeso, sin saber muy bien qué sé, qué siento y qué quiero. Este estado me agota, me resulta inútil.
Solo me sirve para pensar, pero el problema es que lo que pienso no sirve de nada. Nada de lo que pueda ocurrirseme será sensato u oportuno. Todo estará fuera de lugar, será un sinsentido.
Y al igual que lo que pienso, lo que escribo. A pesar de todo sigo al pie del teclado, intentando sacar algo en claro de todo lo que pienso leyendo lo que escribo. Pero sé que no voy a poder saberlo nunca.
Así me voy negando cada vez que me da por pensar una idea nueva, voy anulándome cada vez que veo la salida.
Me he encerrado a mi mismo en este estado lento y pesimista, del que poco puedo hacer ya para salir.
Y lo peor es que es la segunda vez que me pasa...
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