Ahora en wordpress: vidasancheski.wordpress.com
También me desahogo en twitter: @delpi1

viernes, 27 de septiembre de 2013

Esta historia es mentira(?)

Esta noche dormía solo, otra vez. La cama era más grande de lo que había pensado jamás, y nunca antes se había sentido tan solo junto a los demás.
La casa estaba helada, notaba su ausencia en la falta de calor. Cenizas de polvo volaban al son de una triste canción. El gramófono exhalaba las última notas que él iba a escuchar, hablaban de viejos amores de bar, de sueños perdidos en el fondo del vaso, de whisky seco, con hielo o con agua, da igual. Él ya no escuchaba más que el latido de su corazón, cada vez más lento y cansado de trabajar.
Se iba perdiendo en la noche, ya no oía las sirenas que tantas veces oyó pasar cerca de su hogar. Y llamaba hogar, aunque fuese increíble, a su pequeño estudio en medio de un barrio marginal, un barrio sencillo sin nada que guardar.
Era el hogar idóneo para esconderse y pensar, para ponerse a escribir y a expresar todo lo que en algún momento sentía en soledad. Pocas mujeres habían pasado jamás por allí. Él estaba orgulloso de vivir entre folios manchados de tinta y bocetos de historias sin acabar, pero el mundo veía en ello un reflejo de la locura.
Y quizá si estaba loco, pero era feliz.
Dejó entrar a una mujer una vez, la cual recogió los pedazos de papel que encontraba en el suelo, y los unió para formar una historia cuyos protagonistas eran ellos dos.
Apenas duró unas semanas, sus sentimientos ya solo eran de papel, y ella buscaba algo más allá de un simple escritor.
Se despidió sin decir adiós, él le dijo que le había dado todo lo que era, que sus poemas, sus historias de viejo loco, eran todo lo que podía ofrecer, y ella se fue sin dejarle terminar.
Se quedó tumbado, en medio de cientos de folios que tenían su nombre, que llenaban su mente y su casa del olor de la tinta que impregnó su corazón desde ese momento. Todo eran recuerdos de aquella mujer a la que tantas horas dedicó metido debajo del flexo, y a la que perdió por no comprender que el amor no es solo letra, si no que también, en una gran parte, se compone de carne. Fue duro decir adiós al amor, pero le quedaba aún un tintero por gastar, y se convenció de que, hasta que no se terminase, su historia no acabaría de contarse.
 Y por eso ahí sigue, sin tocar ese bote con líquido negro, por miedo a que un día se acabe y su vida se frene por siempre, sin siquiera darse cuenta de que, poco a poco, la vida lo había ido ya abandonando.

No hay comentarios:

Publicar un comentario