Este sábado tiene olor a domingo, a café,lluvia y a humedad. Huele a melancofábula, a escritos de medianoche en medio de la mañana. Y es que en días como éste me pasa que confundo las horas del día y de la noche, pues el sol se esconde y la luz apenas es un poco más clara que la del flexo de mi mesita. Sobre ella despliego todos los papeles y sentimientos que surgen en mi al mirar a través de la ventana y ver las calles mojadas y vacías, llenas de nadie, de silencio, de soledad.
Me invade un sentimiento que me obliga a escribir, como siempre que me da por pensar demasiado, por sentir en exceso que algo me ocurre.
Este sábado huele a domingo, y lo advierto en mi interior, que empieza a relajarse, a pensar, y a deprimirse en parte
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