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domingo, 27 de julio de 2014

Amorcidio

Las palabras se las lleva el viento pero las palabras son mi mundo, ¿cómo te explico eso?
Y me mira, y me atraviesa un frío fantasmal, que me hiela el cuerpo, que congela el tiempo. Congela las palabras, que no salen de su boca, aunque sus labios se mueven. Ya solo su mirada existe. Y es mía. Al menos, lo era. Ya  no, ahora nada. No hay más que vacío. La nada, y este nudo en el estómago.

Se ha encogido, como en shock . La fauna de sensaciones que en mí se agolparon, las mariposas, ya muertas, que algún día se acomodaron allí, y que dedicaron sus últimos esfuerzos a arañar, famélicas, las paredes de todo mi cuerpo.

Estoy seguro que fueron ellas las que generaron en mi esta sensación de vacío que ahoga, como una venganza por el maltrato recibido.

Yo sé que es algo con lo que debo lidiar, pero no me acostumbro.

Recuerdo tus ojos, infinitos, mirando a la nada, aún acogedores ante mi rostro.

Pero hoy me miran, más vivos que nunca, pero queman.

Y tus labios... Son lo más duro de ver. Si algún día parecieron plácidos, ya nada queda de ello, solo el recuerdo. Hoy son cuchillas, y cada palabra que dicen atraviesa esta capa de hielo que soy todo yo.

Y me voy deshaciendo, bajo el calor del dolor y la ira, y no sé reaccionar.

Y cuando al fin me sale algo que decir, ya te has ido. Y observo tu pelo brillar bajo el sol, campos de trigo infinito, caminos no transitados.

Y toda tú, que ahora te vas, para no volver.

Y yo, mudo, sin saber siquiera si debo decirte que, por favor, te des la vuelta.

Sin saber si decirte que quiero ver tu rostro por última vez. Con miedo a verlo, y recordarlo furioso y afilado.

 Pero, al fin y al cabo, deseoso de verte girar otra vez la cabeza, y que me dediques un último gesto.

Pero, una vez decidido, ya te has ido.

 Y una vez que te has ido, me sale todo, pero me sale así, en el silencio de un poema.








martes, 15 de julio de 2014

Dear tears

¿Estás triste?
¿Por qué lloras?
No llores
Llorar es absurdo
Es de idiotas
De imbéciles
No tiene sentido
Quién oirá tus lágrimas
Encerradas en tu almohada
Quién las verá
Cuando estén secas
Solo tú
Como un recuerdo
Del insomnio
De la desesperación
Del dolor
El llanto es inútil
Solo duele
Pero aquí estoy
Como un masoca
Llorando
Haciéndome daño
Desahogándome

miércoles, 9 de julio de 2014

Tu la música, yo la cara de tonto

Y es que a veces sobrevaloramos la letra. Solo nos basta con subir el volumen de la música y que se calle el mundo.
Tan solo un piano, marcando el ritmo del corazón, el ritmo de la pluma, que se desangra agónica sobre el papel.
Escuchando, y poniéndole letra esa triste balada muda, que espera unos versos acordes al ritmo.
Pero no son los míos, no. Estas palabras no son justas para el arte que sale de tus dedos cuando tocas, tranquila, cada nota de piano. Estos versos no son más que gritos callando la belleza que esconde tu arte. Y por eso no te digo que son la letra que imagino en tu boca cuando tocas, por eso los callo una vez han salido de mi. Por eso se esconden, cobardes, detrás del papel, detrás de mis ojos mirando a los tuyos.
Nunca seré tu letra, eso está claro. Pero jamás sabrás que lo intenté, porque estos textos nunca tendrán tu nombre.

domingo, 6 de julio de 2014

Frágiles

Somos frágiles, sometemos nuestros cuerpos a sobredosis de emociones y distancias largas, que nos matan lento. Y no tenemos tiempo, no, no tenemos tiempo...

La bohemia de ir solo, con las manos tras la espalda y la cara triste. Boca abajo, como si el peso del mundo cayese sobre mi cabeza, y sobre todo mi.
Cuando el aliento se vuelve lento, calmado y suave. De esas veces que piensas en todo, y los sentimientos e imágenes se entre cruzan, se mezclan, y acaban confundiendo tu mente. No sabes ya ni qué, ni cómo has llegado hasta ahí. Pero así estás, escribiendo de madrugada, con el alma calada y la cabeza helada

Reflejo

Es raro pensar en ti cuando escribo porque, no sé cómo, siempre te das cuenta.
Supongo que porque tu nombre acaba escrito en cada punto, en cada espacio.
Quizás tú veas lo mismo que yo cuando leo mis textos, quizás te veas a ti misma en ellos, como me ocurre a mi.
Y si es así dime, ¿estás tan hermosa como me imagino?
Porque, joder, es cierto que lo que escribo no es mágico, ni es lo que tú mereces, pero a mi me basta.
Me basta porque eres tú.
Ahí está quizá la magia de mis textos, ser capaz de hacerte consciente con solo leerlos.
Pero bueno, no sé. Quizá te canses antes de terminarlos, y nunca te veas después del punto y final.