La tristeza que se siente cuando todos a tu lado tienen algo en que creer y tú aún lo buscas entre los restos de sus vidas, esa forma de perder tu vida....
Esa manera de ir buscando ser feliz con lo más sencillo, y de ver que hasta lo más simple se vuelve inalcanzable. Pasas a vivir de imposibles, a luchar por al menos no tener nada, ya que hasta eso piensas que te van a quitar.
Todos tienen en qué apoyarse, alguien que les diga que todo irá bien y que no se deben preocupar. Y no lo hacen, no. En vez de eso allí estoy yo, sigo buscando hacerme un hueco entre el mundo de imposibles que se abre ante mis pies. Pero he perdido hace ya mucho la esperanza, y sin ella como guía es difícil continuar.
La soledad es mi única compañía, ya solo oigo el silencio y su melodía. La risa de los fuertes queda lejos de mi oído, queda lapidada entre los restos de sueños rotos que me entierran. Me pisotean sin siquiera darse cuenta de qué hacen, y eso es lo peor. Soy invisible, mi dolor es invisible hasta a mis propios compañeros. Ellos ignoran lo que pienso cada vez que me sonríen, contando sus hazañas y sus logros conseguidos.
Su razón los lleva por la senda del éxito,y mientras yo me guío solo por el corazón, .
A mi mi guía me ha desviado varias veces de mi rumbo, y parece que de nuevo tendré que abandonarla, abandonar a mi esperanza, para que la soledad me muestre el camino...
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