Qué decirte. Que te duela.
Quiero que leas esto, y que sientas las balas que atraviesan mi corazón cada vez que te escribo; y que sientas cómo las ganas de todo se esfuman sin dejar una nota siquiera.
Quiero que sientas mi rabia, que la desesperanza y la tristeza te corten el aliento cada vez que te rompa el corazón (un poco más). Que te sientas idiota por espiarme en la distancia, por preguntarme, y por leer mis respuestas condescendientes.
Quiero que sientas la impaciencia y las ganas de un momento que no llega. La melancolía de un nunca jamás, de ese encuentro que nunca tuvimos.
Quiero que te enamores de mi, de esta forma estúpida en la que yo lo he hecho.
Quiero que sientas la duda recorrerte el alma en cada mensaje, y quiero que sientas la certeza de que nada de lo que digas va a servir de nada. Que sepas que nunca vas a estar entre mis sábanas, y mucho menos entre mis sueños.
Que te des cuenta de que persigues un sueño imposible, y que aún así no seas capaz de parar. Quiero que sufras, como yo lo he hecho siguiéndote.
Quiero tenerte detrás, a pesar de todo. Ver cómo te humillas, cómo me pides perdón cuando yo tenga la culpa. Quiero que nada de lo que haga tenga consecuencias.
Quiero que te enfades por cada plan que se tuerce, que tuerzo. Quiero que te enfades conmigo, que me quieras odiar. Y que me quieras tanto, que me odies por no poder odiarme.
Que me escribas cada mañana, y que me contestes al instante. Quiero sentir que te tengo, y que sientas que yo no soy de nadie, y mucho menos tuyo.
Pero lo que de verdad quiero, y no sé cómo arreglarlo, es tenerte cerca. Y sé que eso es algo aún más imposible. Y eso me da miedo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario