Ya no sé si fui yo, o fuiste tú. Quizás los dos. Pero no podía seguir. Y me marché. O te marchaste, aún no sé.
Solo recuerdo aquel vacío, aquellas ganas de gritar y disparar.
No sirvió de nada. Detrás de cada esquina, de cada mirada, estabas tú.
Todos los labios sabían a tu carmín, y oler tu perfume era imaginarte de nuevo, rememorar tu pelo entre mis dedos, tus ojos clavados en mi.
Ya no recuerdo si dolió más tu presencia o tu ausencia. Solo recuerdo el sabor a sal en las mejillas, las ojeras con tu nombre, el tacto de tus labios en cada soplo de viento.
Ya no recuerdo si estaba loco cuando me dejaste, o si me volví loco de pensarte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario