La pasión desatada con la que tus besos arañaban mi corazón me despertaba cada mañana, antes de que sonase el despertador.
Los latidos de tu corazón, desnudo sobre mi pecho,marcaban el ritmo de las horas que pasábamos tumbados. Escribiendo miles de historias sobre el colchón, amor y guerra mezclados en la noche junto al alcohol y tu perfume.
Juntos formábamos una tormenta de ruidos secos, de gritos mudos, deseando despertar el mundo a voces. Tú me decías que me querías mientras te dormías, exhausta.
Yo te miraba incrédulo. Te abrazaba, buscando no perderte jamás, como evitando que te escapases.
Pero no supe tenerte, supongo. Se nos rompió el amor de tanto usarlo. Y ahora yo no tengo almohada ni despertador humano, mi único consuelo es tu perfume, que sigue aquí a pesar del tiempo.
Supongo que fueron demasiadas batallas las que se libraron en este colchón. Pasarán muchas cosas antes de que mi cama te olvide
No hay comentarios:
Publicar un comentario