Al final, quieras o no, los que te van a acabar jodiendo el día son los demás. A veces es mejor estar solo, con un poco de música muda, poniéndole letra.
Una letra acorde a tu estado de ánimo, una letra que describa lo que sientes.
Una letra que haga llorar al que la lea, incluso sin música, incluso aunque el único que la lea seas tú mismo.
Una letra que tenga tu alma impresa, impregnada en ella.
Una letra que cante por si sola, que sea poesía, que esté viva.
Hace mucho que intento captar esa esencia, escribir esa letra que me aleje del mundo. Pero no puedo, estoy más dentro que nunca, y eso me mata.
Hace mucho, demasiado, que no escribo agusto, que lo hago forzado, sin ese "alma".
Hace mucho que no dejo mis sentimientos pegados al papel y al bolígrafo, que no me veo pintado en el folio.
Es horrible leerte de nuevo, y ver que no hay nada de ti escrito, que lo que lees no eres tú, sino otro yo mucho más falso, y mucho más mediocre.
Cada vez que me veo escribiendo así, me dan ganas de borrar lo que digo. Pero supongo que, a pesar de todo, algo de mi sí que dejo entre estas letras.
Al fin y al cabo escribo para hacer durar mis recuerdos, para poder rememorar sentimientos, aunque éstos sean decepciones hacia mi mismo.
Quizás algún día me lea, y me decepcione de ver qué hay escrito. Pero quizá eso sea lo que quería rememorar, quizá el sentimiento que esconden estos textos sean eso, decepciones.
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