Soy un poeta de ausencias.
Me falta valentía para escribirte los versos al oído, para decirle a tus ojos eso que nunca han escuchado, pero que ellos ya saben.
Me faltan días del calendario para escribir en un diario todos los sueños rotos, para leerme llorar por cada promesa incumplida.
Me falta esperanza para seguir pensando en que es posible, me falta inocencia para seguir creyéndote. No me quedan fuerzas, ni ganas, ni tiempo, para seguir escuchándote hablar de los dos, como si fuese cierto.
Pero lo peor es que me faltan las ganas de olvidarte, de deshacer estos nudos que aprietan mi estómago. De desatar mi garganta, y gritarte a la cara que ya no me dueles más.
Pero estás muy adentro. Y claro que me dueles.
Y me faltas en la cama.
Y es que cuando faltas, cuando noto tu ausencia, me sale poesia. Porque soy un poeta de ausencias.
Y tú eres la eterna ausente en mi vida
Ahora en wordpress: vidasancheski.wordpress.com
También me desahogo en twitter: @delpi1
domingo, 30 de noviembre de 2014
viernes, 28 de noviembre de 2014
Tienes que saber
El invierno asoma por las esquinas de mi cama, y el mundo fuera parece que va a caerse, que va a volar. La monotonía de una mesa-camilla, de libros, estudios y momentos de estrés se hace cada día más insoportablemente aburrida.
Ahora es cuando busco el calor en cada rincón de la ciudad, un lugar donde escapar del frío que me agobia, del peso del tiempo que no pasa, o peor, que pasa mientras nada nuevo ocurre.
Y no sé cómo, pero siempre acabaré refugiado en la esperanza de tu cama, de tu mirada buscando la mía, de encontrar en ti todas las respuestas que me faltan. Busco que, algún día, todo esto que he soñado tantas veces se haga realidad. Como si por repetirla mil veces, esta mentira se hiciera realidad.
Pero los días pasan y el frío cada día es más hondo, el precipicio de mi cama más alto, y más me asusta.
martes, 25 de noviembre de 2014
.
Son los versos más bellos aquellos que se escriben cuando ya no queda nada.
Son los versos que, más que versos, son parches, los que al leerlos abren las heridas de los recuerdos.
Son los versos que escribimos por la noche, muertos de miedo, llenos de ira y rencor, los que sacan el arte de nosotros, los que desatan la pasión.
Es cuando todo sale mal, cuando todo termina, o ni siquiera empieza, cuando somos capaces de inspirar el llanto del papel y la tinta.
Cuando lo hemos perdido todo, y ya solo nos quedan nuestras palabras. Entonces éstas se hacen grandes, e invaden todo tu ser, y te envuelven y protegen del frío.
Cuando hemos caído, y no hay nada que nos levante, aprendemos, de pronto, a escribir de nuevo. volvemos a revivir los sentimientos que encerramos entre besos, abrazos, y noches a su lado.
Salen a flote, y nos duelen cuando salen. Pero escapan y se pierden entre versos vacíos, entre versos rotos.
Y, cuando por fin deshojamos el diario de su presencia, los volvemos a leer, y revivimos todo aquello que sentimos, y que escribimos entre lágrimas.
Son los versos que, más que versos, son parches, los que al leerlos abren las heridas de los recuerdos.
Son los versos que escribimos por la noche, muertos de miedo, llenos de ira y rencor, los que sacan el arte de nosotros, los que desatan la pasión.
Es cuando todo sale mal, cuando todo termina, o ni siquiera empieza, cuando somos capaces de inspirar el llanto del papel y la tinta.
Cuando lo hemos perdido todo, y ya solo nos quedan nuestras palabras. Entonces éstas se hacen grandes, e invaden todo tu ser, y te envuelven y protegen del frío.
Cuando hemos caído, y no hay nada que nos levante, aprendemos, de pronto, a escribir de nuevo. volvemos a revivir los sentimientos que encerramos entre besos, abrazos, y noches a su lado.
Salen a flote, y nos duelen cuando salen. Pero escapan y se pierden entre versos vacíos, entre versos rotos.
Y, cuando por fin deshojamos el diario de su presencia, los volvemos a leer, y revivimos todo aquello que sentimos, y que escribimos entre lágrimas.
domingo, 23 de noviembre de 2014
El peso de la levedad
-Sabía que ibas a hacer eso.
+¿Cómo? Ni siquiera yo lo sabía
-Porque sufro, es la única manera de llamar tu atención.
Hemos dejado atrás una vida inventada, marcada de sueños que nunca se hicieron realidad.
He dejado en tu cama todas tus promesas incumplidas, todas las tardes de verano que no pasé contigo. todas las noches de invierno que sentí el frío silencio de tu ausencia.
Y todo el dolor de un corazón que se ha cansado de descomponerse.
Perdona si tu cama pesa más de la cuenta, pero allí he dejado las cosas que me sobran, y otras tantas que me faltan.
Porque pesan más tus ausencias, que todo lo que traje conmigo.
Dejé atrás ya la ilusión de niño enamorado, de la noche de reyes en la que te dejé el mejor regalo.
Te he dejado la cuenta de los días que no pasaste a mi lado. El precio es elevado, y creo que nunca podrás pagar las deudas que me debes, ni que quieras hacerlo.
Te he dejado en la mesita de noche otra carta de amor, de esas que te escribí hace unos años, y unos folios en blanco.
Quizás en ellos pueda otro de tus amantes escribir esa historia de amor que yo solo pude soñar.
Quizá sea el diario de un nuevo navegante a bordo de tu cama.
Te dejo todo aquello que tengo, y todo lo que me falta. No me lo devuelvas, porque ya no lo quiero. Porque no son recuerdos, son sueños rotos, pesadillas. Y pesan demasiado.
+¿Cómo? Ni siquiera yo lo sabía
-Porque sufro, es la única manera de llamar tu atención.
Hemos dejado atrás una vida inventada, marcada de sueños que nunca se hicieron realidad.
He dejado en tu cama todas tus promesas incumplidas, todas las tardes de verano que no pasé contigo. todas las noches de invierno que sentí el frío silencio de tu ausencia.
Y todo el dolor de un corazón que se ha cansado de descomponerse.
Perdona si tu cama pesa más de la cuenta, pero allí he dejado las cosas que me sobran, y otras tantas que me faltan.
Porque pesan más tus ausencias, que todo lo que traje conmigo.
Dejé atrás ya la ilusión de niño enamorado, de la noche de reyes en la que te dejé el mejor regalo.
Te he dejado la cuenta de los días que no pasaste a mi lado. El precio es elevado, y creo que nunca podrás pagar las deudas que me debes, ni que quieras hacerlo.
Te he dejado en la mesita de noche otra carta de amor, de esas que te escribí hace unos años, y unos folios en blanco.
Quizás en ellos pueda otro de tus amantes escribir esa historia de amor que yo solo pude soñar.
Quizá sea el diario de un nuevo navegante a bordo de tu cama.
Te dejo todo aquello que tengo, y todo lo que me falta. No me lo devuelvas, porque ya no lo quiero. Porque no son recuerdos, son sueños rotos, pesadillas. Y pesan demasiado.
viernes, 21 de noviembre de 2014
Cicatrices y esguinces en el alma y las rodillas
Qué importa perder o ganar
O reír o llorar
Si al final me paso el invierno esperando a que vengas a verme
Y al final no se bien
Si besar
O matar
O quemarnos vivos en el sofá
Te quiero y te odio
Te busco y me escondo
Y qué más da, si pase lo que pase yo siempre estaré allí, y tú, como siempre, nunca me vendrás a visitar.
No importa las veces que la cagues, porque siempre estaré yo para arreglarlo, cagándola el doble.
Da igual que te enfades, a ti no te hace falta, porque siempre tendré yo la culpa, y acabaré pidiéndote perdón por amar tanto, por este amor tonto.
No tengo remedio,no puedo evitarlo. Y da igual lo que digas, porque voy a quererte más que ayer.
Mientras no te rindas, seguiré tirando. Pero tú eres más fuerte, eso está claro, sino ya estarías aquí.
Pero no me doy por vencido. Aunque debería. Ya he caído tantas veces... Pero no quiero, quiero seguir jugando, y he hecho un all in por ti. Y lo he perdido todo.
Ahora solo me quedan sueños rotos, esguinces en el alma y las rodillas.
Y cicatrices con tu nombre
Y no te has enterado
que esta vida no se puede rebobinar
¿Cuántos cuellos se han roto a mirar atrás?
miércoles, 19 de noviembre de 2014
Pena y estupidez
Últimamente mi autoestima no levanta el vuelo, y me siento tan débil por eso...
Casi me dan ganas de agradecerte que me dediques un tiempo, que me hagas sentirme especial.
Pero luego vuelves a tus cosas, y se me pasa.
Supongo que no estoy acostumbrado a la atención, y la poca que me prestas no me ha resultado suficiente. Pero aún así es genial. Y te quiero por ello. Te quiero por hacerme creer que no pierdo tiempo contigo.
Pero te odio también por eso, porque realmente lo pierdo.
Realmente creo que el problema es mío. Nunca tuve novia, ni nadie que me diese los buenos días a menudo. No intento dar pena, es solo la verdad. Aunque dé pena.
Supongo que es parte de la condición humana, eso de querer algo que nunca tuvimos. Y no, no hablo de novias, solo de algo parecido a eso. Solo sentir que para alguien soy tan útil como tú lo eres para mi.
Solo quiero alguien que me de las buenas noches, que me haga olvidar que el mundo se acaba, y que el tiempo pasa. Alguien con quien pasar las horas muertas
Alguien con quien refugiarte, que arregle tus malos días.
Pero supongo que eso no es fácil, y que cuando lo encuentre no lo sabré siquiera.
Es penoso, porque sé que algún día la encontraré, y me cansaré pronto. Es parte de esa estupidez humana antes mencionada. La estupidez de perseguir sueños imposible que, una vez conseguidos, dejan de ser sueños. La estupidez de amar lo inalcanzable y odiar la realidad.
Casi me dan ganas de agradecerte que me dediques un tiempo, que me hagas sentirme especial.
Pero luego vuelves a tus cosas, y se me pasa.
Supongo que no estoy acostumbrado a la atención, y la poca que me prestas no me ha resultado suficiente. Pero aún así es genial. Y te quiero por ello. Te quiero por hacerme creer que no pierdo tiempo contigo.
Pero te odio también por eso, porque realmente lo pierdo.
Realmente creo que el problema es mío. Nunca tuve novia, ni nadie que me diese los buenos días a menudo. No intento dar pena, es solo la verdad. Aunque dé pena.
Supongo que es parte de la condición humana, eso de querer algo que nunca tuvimos. Y no, no hablo de novias, solo de algo parecido a eso. Solo sentir que para alguien soy tan útil como tú lo eres para mi.
Solo quiero alguien que me de las buenas noches, que me haga olvidar que el mundo se acaba, y que el tiempo pasa. Alguien con quien pasar las horas muertas
Alguien con quien refugiarte, que arregle tus malos días.
Pero supongo que eso no es fácil, y que cuando lo encuentre no lo sabré siquiera.
Es penoso, porque sé que algún día la encontraré, y me cansaré pronto. Es parte de esa estupidez humana antes mencionada. La estupidez de perseguir sueños imposible que, una vez conseguidos, dejan de ser sueños. La estupidez de amar lo inalcanzable y odiar la realidad.
sábado, 15 de noviembre de 2014
Silencio, se rueda
Me da miedo el silencio que hoy envuelve todo.
La casa vacía muestra mejor todos los huecos de mi alma, todas las cosas que me fallan, que me faltan.
Puedo recorrer cada rincón del pensamiento, y tropezar y reescribir las cicatrices que me hice. Y me da miedo.
Puedo escuchar mis sentimientos, que no dejan de gritar en mi cabeza. Han despertado, y vienen a acompañarme ahora que estoy solo.
Oigo los latidos de mi corazón, y el sonido del teclado, y solo así sé que no estoy muerto. Y que aún existo.
Puedo escucharme respirar, a duras penas, y puedo verme divagar sobre el papel. Puedo sentir el viento frío que entra por las ventanas, puedo ver el rojo del cielo que anuncia una noche inminente.
Me he sorprendido escuchando al silencio, y me he sorprendido de nuevo al recordar tu voz.
Aunque haga ya meses que no sé nada de ti, ahora me acuerdo.
Recuerdo que en algún momento los silencios eran menos tenebrosos, eran más bellos. Porque eran interrumpidos por tu risa, por tu respiración y tu voz.
Así estoy, reabriendo las heridas que quedaron cerradas, buscando unos recuerdos que yacían enterrados.
Hoy solo quedan los ecos de tu voz. Y ahora, con la casa vacía y callada, los puedo oír más fuertes que nunca.
Y es por eso que este silencio me da miedo, porque tú lo llenas sin estar aquí.
La casa vacía muestra mejor todos los huecos de mi alma, todas las cosas que me fallan, que me faltan.
Puedo recorrer cada rincón del pensamiento, y tropezar y reescribir las cicatrices que me hice. Y me da miedo.
Puedo escuchar mis sentimientos, que no dejan de gritar en mi cabeza. Han despertado, y vienen a acompañarme ahora que estoy solo.
Oigo los latidos de mi corazón, y el sonido del teclado, y solo así sé que no estoy muerto. Y que aún existo.
Puedo escucharme respirar, a duras penas, y puedo verme divagar sobre el papel. Puedo sentir el viento frío que entra por las ventanas, puedo ver el rojo del cielo que anuncia una noche inminente.
Me he sorprendido escuchando al silencio, y me he sorprendido de nuevo al recordar tu voz.
Aunque haga ya meses que no sé nada de ti, ahora me acuerdo.
Recuerdo que en algún momento los silencios eran menos tenebrosos, eran más bellos. Porque eran interrumpidos por tu risa, por tu respiración y tu voz.
Así estoy, reabriendo las heridas que quedaron cerradas, buscando unos recuerdos que yacían enterrados.
Hoy solo quedan los ecos de tu voz. Y ahora, con la casa vacía y callada, los puedo oír más fuertes que nunca.
Y es por eso que este silencio me da miedo, porque tú lo llenas sin estar aquí.
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