Ahora en wordpress: vidasancheski.wordpress.com
También me desahogo en twitter: @delpi1

domingo, 26 de mayo de 2013

Discurso 2013

Me han pedido que suba aquí y pronuncie este discurso, pero en realidad no sé qué decir.  Es un poco injusto que solo yo suba aquí arriba a decir lo que yo creo que todos debemos pensar, porque quizás me deje cosas en el tintero y eso os puede molestar. Además estoy seguro que más de uno está impaciente por subir y pronunciar otras palabras.
Pero bueno, espero que lo que diga sea acorde a vuestro sentir.
 Para empezar, querría hacernos ver cómo ha pasado el tiempo. Hace solo unos años entrábamos por la puerta de este colegio, y hoy salimos de aquí para quizás no volver más. Hoy es un día tan especial, tan importante, que nunca nos hemos parado a pensar en ello. Siempre hemos mirado hacia segundo de bachiller como un horizonte oscuro y lejano. Veíamos en preescolar a los mayores ir de calle y subir TRES PISOS,  algo que nos parecía increíble.
De pronto comenzamos a ascender, y nos colocamos  en la segunda planta del edificio, subimos las escaleras por primera vez… Pero mientras, ellos siguen hacia arriba, y lo vemos como un logro inalcanzable. De repente allí estamos, compartiendo planta con esos gigantes vestidos de calle. Pero claro, aún nos parecía lejano todo ese mundo…
Pasa tercero, cuarto… y llegamos a primero. Sí, el año pasado. Veíamos el fondo del pasillo cada vez más cerca, oíamos ya hablar de la temida selectividad, de la semana de exámenes, y lo que parecía más importante… ya íbamos de calle. Cada día que pasaba estábamos más cerca de segundo  y más lejos del colegio, hasta hoy. Hoy es el día que pensábamos que nunca llegaría. Al fin alcanzamos el final del pasillo, después de subir tres plantas,  todas esas escaleras, y avanzar unos cuantos pasos, entrábamos en nuestro último año de colegio.
Lo afrontábamos tranquilos, pensando que un año pasa lento. No hacíamos caso a nuestros profesores, que tanto se empeñaban en que estudiáramos porque nos esperaba un curso corto pero intenso. No, todo quedaba lejos, ¿qué mentira no?
Hemos vivido un último año de colegio muy intenso, sin darnos apenas cuenta de lo rápido que pasaba. No nos hemos parado a pensar, o más bien no nos ha dado tiempo,  que cada momento de este duro curso sería  el último. El último primer día de clase, la última tutoría, el último recreo, la última excursión (que fue ayer, por cierto)….
Me da miedo, y considero que a vosotros también, pensar en lo rápido que ha pasado todo, cuando parece que fue ayer que mirábamos hacia arriba, y ahora solo podemos mirar hacia abajo, hacia el pasado.
Miras hacia atrás y te acuerdas de todos los grandes momentos que has vivido entre estas paredes, y solo te vienen a la mente buenos recuerdos.
Miras a infantil y te ves disfrazado de pirata o de princesa cada 7 de noviembre, día de Francisco Palau. Miras a primaria y recuerdas a tus tutoras, que lo sabían todo y resolvían cualquier problema con las palabras mágicas: por favor y gracias. Miras a la ESO y te recuerdas yendo a las excursiones, luchando por ponerte en la última fila del autobús.
Y  hoy te miras a ti mismo, me miro, y veo que todo lo que soy se lo debo a este colegio. Mi vida está en este colegio, y no me quiero separar de él. Hoy miro al futuro y lo  ves difuso, asusta pensar que estás dejando atrás no solo tu colegio, sino tu segunda casa.
Y es que llevamos aquí muchos años viviendo experiencias que para siempre quedarán marcadas. Aún nos queda un largo camino por recorrer, pero sin duda lo que hemos hecho hasta aquí determinará ese camino.
Hoy se cierra un ciclo, ya no podemos volar más alto. Pasamos de página y se acaba el libro de nuestra vida escolar, y tenemos que empezar uno nuevo.
Esto nos asusta, da miedo tener que elegir entre tantas obras.
En nuestra inmensa biblioteca hay eternas opciones: Está ese libro  enorme  de Medicina, ese aburrido con tantas leyes, incluso está ese pequeñito y tentador que reza: Carpe Diem.
Hay infinitas opciones, tantas que te llegas a plantear si realmente sabes qué quieres hacer en el futuro. Es un momento difícil el que afrontamos, pero no hay que preocuparse, porque tenemos una guía genial: nuestra esperanza, ella  nos ayudará a conseguir el sueño que todos llevamos dentro, nos impulsará a creer en nosotros mismos.
Y hablo de los sueños porque creo que todos nosotros tenemos uno. Una ilusión que nos ha empujado, y nos empuja, a lo largo de este curso. Es ese sueño, esa ilusión, la que tenemos que Ir a buscar. Entre toda esa inmensa biblioteca, tenemos que ir a por lo que más nos interese, sin preocuparnos que el mundo se enfrente a nosotros y nos incite a cambiar.
Estamos en una época dura, en la que estas palabras sirven de poco. Pero no hay que dejar de tener presente que lo que queremos marcará lo que seremos. Si empeñamos nuestra vida en una empresa que nos disguste, nos convertiremos en unos viejos cascarrabias, y posiblemente querremos romper los sueños de los demás. Mientras que si tenemos en vuestro proyecto ese sueño que nos da la esperanza, nos convertiremos en unos jóvenes esperanzados. Estaremos dispuestos a sacrificar lo que sea por alcanzar esa meta que llevamos tanto esperando, y, cuando lo consigamos, seremos las personas más felices del mundo. Y lo más importante, nos dará igual lo que los demás digan, porque seremos nosotros mismos.
Hoy es el día pensar en todo esto, de empezar a pensar en el futuro, en el presente y en el pasado. Es un día de reír, llorar, y agradecer, porque no hay que olvidar que todo lo que somos, el hecho de que estemos hoy aquí, es gracias a las personas que nos acompañan esta noche.
Con nosotros están las hermanas, que nos han educado en la fe y nos han enseñado que hay algo más allá del dinero, que la felicidad está en perseguir tus metas. Nos han enseñado que, cuando todo está perdido, Dios nos dará su fuerza para seguir adelante, y que Él siempre nos apoyará hagamos lo que hagamos.
Tenemos con nosotros a los profesores, quienes nos han ayudado a ascender hasta el  último escalón de nuestra vida escolar. Nos han enseñado todo lo que se puede enseñar en el colegio, y gracias a ellos podremos pasar el examen para el que parece que nos han estado enseñando toda nuestra vida: La prueba de acceso a la universidad.
Y tenemos a nuestros padres, el vivo ejemplo del sacrificio. Ellos han soportado nuestro humor en tiempo de exámenes, nuestra falta de cariño cuando nos ofrecían ayuda, nuestros: déjame en paz. Hay que tener en cuenta que ellos son los primeros que han sufrido por llevarnos hasta aquí, y ellos son a los que más les duele vernos hoy despidiéndonos del colegio.
Y es que sus niños se hacen mayores, se despiden del colegio al que hasta hace poco no querían ir por quedarse con ellos.
Todas sus enseñanzas, sin embargo, van más allá de lo académico. Cada una de esas personas que hoy nos acompañan nos han enseñado a ser como somos, y lo más importante, a saber cómo queremos ser.
Nos han guiado en un camino duro, lleno de obstáculos que saltar, y nos han quitado de en medio la mayor parte de ellos. Han hecho todo lo que está en su mano para que hoy podamos estar aquí.
Y por eso sería absurdo no nombrarlos esta noche, no agradecerles de corazón que nos hayan impulsado con sus manos y su corazón hasta donde estamos hoy.
Es por eso que todo lo que hagamos a partir de ahora, todos los sueños que tengamos que seguir para ser  felices, debemos agradecérselos a ellos. Hay que seguir adelante, sin importar el qué dirán, ya que si nos rendimos estaremos echando por tierra todas las esperanzas que ellos han puesto en nosotros.
Nos haremos fuertes cuando caigamos y nos levantemos solos, pero nos haremos grandes cuando sepamos por quién estamos levantándonos.  Tenemos que tener presentes a todos los que estamos hoy aquí, porque hoy es nuestra noche, pero lo es gracias a ellos.
No querría despedirme sin haceros ver, sin hacerme ver a mi mismo, que este curso, todos los alumnos que hoy se gradúan, no serán solo una orla más del pasillo de Leonor. No, todos los que estamos aquí hemos ayudado en algo a que este colegio sea más, y eso también nos lo deben. Tened en cuenta que somos algo más que simples alumnos, y que en este colegio dejamos huella.
Hoy es nuestro día, no solo el mío, sino el de todos:

El día de los profesores, de los padres, del colegio y sobre todo, de los alumnos.

jueves, 23 de mayo de 2013

Nada bueno

A cada paso que doy, retrocedo dos o tres. Me voy quedando atrás, y ya nadie se para a ayudarme. Cada vez que miro están más lejos, gente que antes iba a mi lado me adelanta sin tapujos y avanza en el horizonte. Un horizonte que apenas sí puedo ver, ya que el sol me ciega. Hace años que todos los que me rodean aprendieron a caminar con los ojos cerrados, a guiarse por lo que su razón les indicaba. yo sin embargo prefiero mirar fijamente al sol, a esa pasión que arde en el fondo del paisaje. Mirarle con ojos claros y cegarme por su fuego. Mi corazón es quien me invita a seguir caminando, aunque poco a poco late más lento y su ritmo cada vez  me anima menos. Mientras sigo avanzando, observo como los demás ya atraviesan la barrera de los sueños, cuando yo aún estoy enterrado en las arenas movedizas de tus cuentos.
Me dejo engañar por la ilusión, ella me invita a soñar, pero no me ayuda a alcanzar mis sueños. Ella simplemente se limita a introducirlos en mi interior, con una perversa perfección. Cada vez introduce nuevas metas, y cada vez éstas son más complejas de alcanzar. Poco a poco me voy hundiendo, al observar como los sueños no me cesan de alcanzar y superar, como la gente pasa de largo y se olvida de que sigo ahí.
Cada día estoy más solo, cada vez que miro nadie me devuelve la mirada...

domingo, 19 de mayo de 2013

Invisible

La injusticia de querer y no poder es una de las mayores que existen en el mundo. La injusticia de luchar por un sueño durante toda tu vida y que otros, en cuestión de segundos, lo consigan sin más no se puede definir.
La tristeza que se siente cuando todos a tu lado tienen algo en que creer y tú aún lo buscas entre los restos de sus vidas, esa forma de perder tu vida....
Esa manera de ir buscando ser feliz con lo más sencillo, y de ver que hasta lo más simple se vuelve inalcanzable. Pasas a vivir de imposibles, a luchar por al menos no tener nada, ya que hasta eso piensas que te van a quitar.
Todos tienen en qué apoyarse, alguien que les diga que todo irá bien y que no se deben preocupar. Y no lo hacen, no. En vez de eso allí estoy yo, sigo buscando hacerme un hueco entre el mundo de imposibles que se abre ante mis pies. Pero he perdido hace ya mucho la esperanza, y sin ella como guía es difícil continuar.
La soledad es mi única compañía, ya solo oigo el silencio y su melodía. La risa de los fuertes queda lejos de mi oído, queda lapidada entre los restos de sueños rotos que me entierran. Me pisotean sin siquiera darse cuenta de qué hacen, y eso es lo peor. Soy invisible, mi dolor es invisible hasta a mis propios compañeros. Ellos ignoran lo que pienso cada vez que me sonríen, contando sus hazañas y sus logros conseguidos.
Su razón los lleva por la senda del éxito,y mientras yo me guío solo por el corazón, . 
A mi mi guía me ha desviado varias veces de mi rumbo, y parece que de nuevo tendré que abandonarla, abandonar a mi esperanza, para que la soledad me muestre el camino...

martes, 14 de mayo de 2013

Tengo ganas de beber de tus labios, tengo ganas de respirar el aire de tu risa y elevarme al infinito

En días como este valoro tu sonrisa como nunca lo había hecho. Te veo reír sin importar por qué, y te veo feliz. Y eso también me hace feliz. Me entusiasma ser capaz de hacerte soltar una carcajada en mitad de la noche, que rompa el silencio y la monotonía de tus días. Me alegro tanto, porque considero que hacerte sonreír tiene un valor especial.
Pero también lo temo. Temo la alegría que me das cuando sonríes, que es inmensamente mayor que la tuya cuando lo haces. Temo que me esté ilusionando demasiado, como siempre, por hacerte sonreír  Ay, pero es que esa risa... me vuelve loco. No puedo evitar mirarte y que se ilumine mi vida con la simple visión de la curva perfecta de tus labios.
Uf, esos labios... también, también me vuelven loco. Tengo ganas de beber de ellos, tengo ganas de respirar el aire de tu risa y elevarme al infinito como nunca nadie lo ha hecho. Ganas infinitas de abrazarte y no soltarte jamás, mientras sonríes y nos elevo hasta donde nadie nos pueda alcanzar.
Y es que si tú sonríes yo me alzo con el viento hacia más allá del cielo, y eso me da miedo.
Me da miedo porque es fácil ascender si te quedas a mi lado, pero eso sé que no ocurrirá. Tú me sonreirás y llevarás hasta las nubes, pero una vez allí me dejarás. Te irás, y tu sonrisa contigo, y allí no encontraré nada que me siga manteniendo en alto. Caeré, sin apoyo que me ayude, y cuando me golpee contra el suelo, y me levante dolorido, tú estarás allí de nuevo, sonriendo. Sí, sonriendo. Para llevarme de nuevo a donde estaba, y volver a repetir el ciclo masoquista que creamos cuando ríes.

domingo, 12 de mayo de 2013

Acabar con la ira escribiendo una página en blanco

Me senté junto a un fuego, para ver las llamas crepitando al son de las palabras. Me vi a mi mismo en ese fuego, con la ira de la llama que quiere escapar, más allá de la hoguera que le encierra en su prisión entre el calor y la furia. Tenía esa rabia que veía en el fuego en mi interior, la notaba despertar y arañarme las paredes del estómago. Pero no la dejé salir. No esta vez.
 Preferí callar, dejar pasar otra vez la oportunidad de mirar la vida a la cara y decirle que ya basta, que era suficiente. Que con los palos que llevaba ya me había puesto firme y que estaba decidido a afrontarla con dureza.
Pero no, la dejé pasar. Dejé pasar mi vida pensando en qué decir y en qué dirán de lo que diga. Eso fue un error, y nunca me lo perdonaré. Nunca perdonaré haber pasado mi vida pensando en actuar, en lugar de afrontarla y decirle que aquí estoy.
Y claro, explotó algo en mi interior, esa rabia salió y salió en forma de palabras. ¿Las escribo? No, se escriben ellas . Ellas solas salen de mi mente hacia mis manos y traquetean el teclado en busca de una salida. Se creen que las palabras aliviaran su pasión, y a veces yo también lo creo. Mi rabia busca salir de mi, yo busco que ella salga, y los dos firmamos el pacto de hacerlo por aquí. Yo solo le dejo mis manos, la furia se consume sola mientras se plasma en el papel.

Poco importa el camino que quieras tomar

-¿Quieres decirme, por favor, qué camino he de tomar para salir de aquí?
-Eso depende mucho de a dónde quieres ir - Respondió el Gato


-Poco me preocupa dónde ir - respondió Alicia.
- Entonces poco importa el camino que tomes - replicó el Gato

sábado, 11 de mayo de 2013

El mundo de la melancolía

Me dijo te llevo al sol, no te desveles. No te preocupes, que el tiempo fluya , que la inspiración vuele y el amor te llene. Me dijo que aguardara, que mantuviera la esperanza. Me dijo: yo te alzaré con mis dedos y te arroparé en mi pelo en las noches de frío y pánico. Tú, simplemente, ámame. Fue un trato simple, y lo cumplí con creces.
Pero ella no estaba dispuesta, prefirió dejarlo en mis manos, y la situación me pudo. Buscó en mi la luz que yo buscaba en ella, y poco a poco nos fuimos apagando, incapaces de conseguir iluminar la vida. Conforme ella me miraba y buceaba en mi alma, a mi se me perdía y vaciaba la vida, y cada vez que sonreía, mi interior se descomponía. En mil pedazos me rompía, pedazos que volaban hacia el horizonte hasta perderse allá donde se perdían los sueños incompletos y las horas muertas.
Pasaban a vivir en el mundo en el que vivo, el mundo de imposibles y verdades falseadas. Allí, donde acudía cada noche a refugiarme en la poesía y en la música, y donde, lejos de hallar consuelo, encontraba a mi tristeza.
Esta pequeña me  engañó otra vez, me prometió la vida, escondida en un cuerpo dulce y unos labios tensos. Me habló de felicidad, de amores aún posibles, y me deje llevar, sin darme cuenta que a donde iba era al mundo del que venía.  Maldita tristeza y su dulzura, me llevaron otra vez al mundo recóndito de la melancolía