La pasión desatada con la que tus besos arañaban mi corazón me despertaba cada mañana, antes de que sonase el despertador.
Los latidos de tu corazón, desnudo sobre mi pecho,marcaban el ritmo de las horas que pasábamos tumbados. Escribiendo miles de historias sobre el colchón, amor y guerra mezclados en la noche junto al alcohol y tu perfume.
Juntos formábamos una tormenta de ruidos secos, de gritos mudos, deseando despertar el mundo a voces. Tú me decías que me querías mientras te dormías, exhausta.
Yo te miraba incrédulo. Te abrazaba, buscando no perderte jamás, como evitando que te escapases.
Pero no supe tenerte, supongo. Se nos rompió el amor de tanto usarlo. Y ahora yo no tengo almohada ni despertador humano, mi único consuelo es tu perfume, que sigue aquí a pesar del tiempo.
Supongo que fueron demasiadas batallas las que se libraron en este colchón. Pasarán muchas cosas antes de que mi cama te olvide
Ahora en wordpress: vidasancheski.wordpress.com
También me desahogo en twitter: @delpi1
domingo, 13 de abril de 2014
miércoles, 9 de abril de 2014
Drogas duras
Últimamente casi que me obligo a escribir, para notar que aún no he perdido eso que algún día creí tener dentro: poesía.
Hago lo que siempre hice, dejar volar la imaginación, atarme un boli a la mano y dejarlo correr, manchar el papel con palabrería.
Supuse que eso era un truco de magia, un espejismo, que realmente era bueno escribiendo, que sabía componer letras para estas melodías que suenan en mi cabeza.
Pero era falso, porque hoy no lo encuentro, lo he perdido. No soy capaz de expresar con palabras lo que siento. Tengo los borradores llenos de pensamientos difusos, de palabras estúpidas que no dicen nada.
Siempre me gustó ser claro, no adornarme demasiado, pero al final lo conseguía.
Ya ni eso. Al menos cuando no tenía mada que decir podía escribir bonito y con eso me valía para saciar mi ego.
Pero ya no engaño a nadie, ya no me gusto, no soy un escritor. Y quizá nunca lo fui, y eso me duele más. No hay nada peor que haberme creido un Dios por crear "arte" a base de sentimientos, y ahora sentirme como un simple mancha folios que escribe en un blog. ¿Sentirme? No, miento. Saber lo que soy, darme cuenta que la poesía de verdad no está entre estas líneas. Que hay millones de personas mejores que yo, que no soy nadie. Debería abandonar, dejar de sentirme alguien por escribir cuatro rimas mal puestas, un par de parrafadas sensibleras.
Pero no puedo dejarlo, esto es como una droga. Sé que es malo, lo que escribo, pero me ayuda a curar mis heridas, o al menos las tapa. Digamos que es una gasa infectada de tinta barata.
Hago lo que siempre hice, dejar volar la imaginación, atarme un boli a la mano y dejarlo correr, manchar el papel con palabrería.
Supuse que eso era un truco de magia, un espejismo, que realmente era bueno escribiendo, que sabía componer letras para estas melodías que suenan en mi cabeza.
Pero era falso, porque hoy no lo encuentro, lo he perdido. No soy capaz de expresar con palabras lo que siento. Tengo los borradores llenos de pensamientos difusos, de palabras estúpidas que no dicen nada.
Siempre me gustó ser claro, no adornarme demasiado, pero al final lo conseguía.
Ya ni eso. Al menos cuando no tenía mada que decir podía escribir bonito y con eso me valía para saciar mi ego.
Pero ya no engaño a nadie, ya no me gusto, no soy un escritor. Y quizá nunca lo fui, y eso me duele más. No hay nada peor que haberme creido un Dios por crear "arte" a base de sentimientos, y ahora sentirme como un simple mancha folios que escribe en un blog. ¿Sentirme? No, miento. Saber lo que soy, darme cuenta que la poesía de verdad no está entre estas líneas. Que hay millones de personas mejores que yo, que no soy nadie. Debería abandonar, dejar de sentirme alguien por escribir cuatro rimas mal puestas, un par de parrafadas sensibleras.
Pero no puedo dejarlo, esto es como una droga. Sé que es malo, lo que escribo, pero me ayuda a curar mis heridas, o al menos las tapa. Digamos que es una gasa infectada de tinta barata.
lunes, 7 de abril de 2014
Y a pesar del calor te quiero a mi lado
Cuando el destino nos alcance
Quizás entonces
Podremos jugar a ser uno
Mientras
Seguiremos siendo dos mitades
Separadas por el tiempo
Y completamente incompletas
Y perdidas
Quizás entonces
Podremos jugar a ser uno
Mientras
Seguiremos siendo dos mitades
Separadas por el tiempo
Y completamente incompletas
Y perdidas
viernes, 4 de abril de 2014
Viajes cortos y letras malas
Porque de nada sirven los trayectos de autobús si no van acompañados de pensamientos.
A veces simplemente piensas en lo gris del cielo, en lo alto del sol. En lo que vas a comer, o la canción que estás escuchando.
Normalmente son cosas estúpidas, que no merecen ni siquiera un momento para escribirlas.
Pero otras veces te paras a pensar cosas que, siendo igual de estúpidas, te dan para intentar escribir algo decente.
Y escribo entre tambaleos del autobús, abstraigo la mente y te empiezo a ver.
Y entonces las palabras me salen solas, mi mano se desplaza sobre el teclado, como poseída por tu imagen.
Mi mente es la que más se alegra de verte, le gusta escribir, pero nunca la dejo.
Se queja cuando la tengo demasiado tranquila, o cuando no me aclaro las ideas, y la inspiración se queda aturrullada en mi cabeza.
Odia cuando de repente, y sin previo aviso, se me ocurre escribirte algo.
Y es que me vienen las ideas en los lugares y momentos menos oportunos, en mitad de la mañana, en clase, o en mitad de la noche, cuando intento dormir. O cuando voy andando o conduciendo, o, como no, cuando viajo en autobús.
A veces simplemente piensas en lo gris del cielo, en lo alto del sol. En lo que vas a comer, o la canción que estás escuchando.
Normalmente son cosas estúpidas, que no merecen ni siquiera un momento para escribirlas.
Pero otras veces te paras a pensar cosas que, siendo igual de estúpidas, te dan para intentar escribir algo decente.
Y escribo entre tambaleos del autobús, abstraigo la mente y te empiezo a ver.
Y entonces las palabras me salen solas, mi mano se desplaza sobre el teclado, como poseída por tu imagen.
Mi mente es la que más se alegra de verte, le gusta escribir, pero nunca la dejo.
Se queja cuando la tengo demasiado tranquila, o cuando no me aclaro las ideas, y la inspiración se queda aturrullada en mi cabeza.
Odia cuando de repente, y sin previo aviso, se me ocurre escribirte algo.
Y es que me vienen las ideas en los lugares y momentos menos oportunos, en mitad de la mañana, en clase, o en mitad de la noche, cuando intento dormir. O cuando voy andando o conduciendo, o, como no, cuando viajo en autobús.
Tengo un sueño que no me deja dormir
No sé. Mi mente está vacía y mis borradores llenos.
He gastado ya muchas horas intentando adivinar qué me pasa, el por qué de este sentimiento de miedo.
Este temor a perderme de nuevo, a enredarme en tus brazos.
No tienes rostro ni voz, pero me atormentas igual.
Te tengo en mi mente alojada, alejada de la realidad. Me impides escribir, porque no puedo escribirte.
No puedo verte, y no puedo pintarte con palabras, decirte qué siento hacia ti.
Supongo que el vacío que vengo sintiendo eres tú, alma desconocida.
Es simple, y loco: no se quién eres, y por eso no puedo decirte Te quiero, pero lo hago. Lo intento. De la única forma que sé que no podrás entenderlo, escribiendo.
Y te escribo, sin saberte, y me bloqueo y maldigo por escribir todo esto sin una inspiración definida.
Supongo que necesito tu rostro para conseguir decir algo digno.
He gastado ya muchas horas intentando adivinar qué me pasa, el por qué de este sentimiento de miedo.
Este temor a perderme de nuevo, a enredarme en tus brazos.
No tienes rostro ni voz, pero me atormentas igual.
Te tengo en mi mente alojada, alejada de la realidad. Me impides escribir, porque no puedo escribirte.
No puedo verte, y no puedo pintarte con palabras, decirte qué siento hacia ti.
Supongo que el vacío que vengo sintiendo eres tú, alma desconocida.
Es simple, y loco: no se quién eres, y por eso no puedo decirte Te quiero, pero lo hago. Lo intento. De la única forma que sé que no podrás entenderlo, escribiendo.
Y te escribo, sin saberte, y me bloqueo y maldigo por escribir todo esto sin una inspiración definida.
Supongo que necesito tu rostro para conseguir decir algo digno.
Quique González
Algo tendrían que contar las estaciones,
algo dirán las terminales de aeropuerto
los bares donde nacieron
cinco de nuestras canciones,
las noches en que tu chica te decía nunca más.
Quedó algo de nosotros en esos lugares
en el lavabo de señoras y en el puerto
en la butaca del cine, en una boca de metro
y en todas esas esquinas que solíamos doblar.
Es una historia que se escribe en los portales
la breve intensidad de las primeras luces,
y los conserjes de noche
cuidan de los hostales
y todas las camareras que quisieron escuchar.
Algo tendrían que contar los escalones
con pantalones arrastrados por el suelo,
algo el asiento trasero que me ofrecía tu coche
y el humo del cenicero que acabó por rebosar.
Es una historia que se escribe en los portales
la breve intensidad de las primeras luces,
y los conserjes de noche
cuidan de los hostales
y todas las camareras que quisieron escuchar.
Tu siempre estabas dispuesta,
es domingo por la tarde
la suerte es una ramera de primera calidad
y los conserjes de noche
cuidan de los hostales
y todas las camareras que quisieron escuchar.
Es una historia que se escribe en las postales
con la necesidad de madrugar los lunes.
Tu siempre estabas dispuesta,
es domingo por la tarde
la suerte es una ramera de primera calidad
y los conserjes de noche
cuidan de los hostales
y todas las camareras que quisieron escuchar.
Tu siempre estabas dispuesta
Tu siempre estabas dispuesta
La suerte es una ramenra de primera calidad
...Y los consejes de noche...
miércoles, 2 de abril de 2014
Yo, que me he engañado diciendo que estaba bien
Yo ..
que he engañado a mis principios sin dudar,
que he esquivado a mis ganas de llorar,
que he visitado más faldas de las que quiso mi fuerza de voluntad.
Yo ..
que un día soñé con ser huracán
para controlarlo todo y sin pensar
que mi vida no la puedo controlar,
que solo soy un trozo de cristal
que se rompe si le das un golpe.
Nunca me senté en la playa a mirar el horizonte
quiero subir hasta el cielo
pero tengo miedo de no saber volar.
Llevo un febrero en cada bolsillo
que me engaña si no lo vigilo,
mi soberbia es mi única arma
para hacer creer que sobreviviré ..
Yo ..
que disparo antes de contar hasta tres,
que mi envidia la disimulo tan bien,
que he dado más besos con los ojos abiertos de los que planeé.
Yo ..
que un día soñé con ser huracán
para controlarlo todo y sin pensar
que mi vida no la puedo controlar,
que solo soy un trozo de cristal
que se rompe si le das un golpe.
Nunca me senté en la playa a mirar el horizonte
quiero subir hasta el cielo
pero tengo miedo de no saber volar.
Llevo un febrero en cada bolsillo
que me engaña si no lo vigilo,
mi soberbia es mi única arma
para hacer creer que sobreviviré
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)