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jueves, 19 de marzo de 2015

Preguntas de un joven que no es de izquierdas

Cabe destacar que, hoy en día, es difícil siquiera definir el término “derecha”, y más definirse a uno mismo como de derechas sin ser objeto de insultos o malinterpretaciones.
Antes de nada cabría definir este concepto.
Entendamos la “derecha” como la contrapartida al pensamiento típico de izquierdas.
Ser de derechas puede considerarse como la defensa de unos derechos sencillos, pero fundamentales: Defensa de la vida, la propiedad privada y libertad individual.
A partir de estos tres, se desarrollan muchos otros preceptos que también son aceptables en la derecha (la defensa a la libertad individual incluye la libertad sexual, religiosa, de pensamiento…).
Sería complicado realizar un análisis exhaustivo de todos estos conceptos, por lo que busco simplificarlos al máximo para ahondar en el tema que nos compete.
Dicho esto, intentemos analizar a la derecha en España.
Actualmente el Gobierno español está compuesto en mayoría parlamentaria por el Partido Popular, partido tradicional de derechas en la política española.
Pero, ¿realmente es así la derecha española?
Quiero decir, ¿todo el electorado de derechas, aquel que se defina según los tres principios antes expuestos, es representado por el Partido popular?
Habría que decir que depende, y abrir otro frente en este debate.
Actualmente el PP del Gobierno poco tiene que ver con los diferentes grupos electorales que conforman el conjunto del partido, y que podríamos dividir en Comunidades Autónomas.
Un ejemplo claro es el PP de Madrid, cuya presidenta ni siquiera agrada al comité nacional.
En estos párrafos me gustaría analizar, desde un punto de vista totalmente personal, a uno de esos grupos, al PP de Andalucía.
Lo haré de ellos porque me compete personalmente, al ser andaluz, y por la cercanía de unas elecciones que pueden marcar un antes y un después en el Partido Popular.
Así, concretaré mi pregunta: ¿Qué le ocurre a la derecha, en Andalucía?
Mi primera respuesta sería decir que no existe.
El PP no para de bajar en las encuestas, y salvo que éstas estén completamente erradas, el PP andaluz se dirige a una debacle electoral histórica.
Cuesta creer que hace solo 3 años el PP ganara las primeras elecciones en Andalucía desde la llegada de la democracia española. Aunque parezca imposible, así es.
Unas elecciones ganadas que no les sirvieron para gobernar, y dieron lugar a un Bipartito en la Junta, que terminó en el divorcio que este domingo nos lleva a las urnas.
Después de la victoria amarga, llegó el desastre, y actualmente el PP se hunde sin solución.
Es cierto que el PSOE lo hace a la par, pero todo indica que el socialismo andaluz tendrá otros cuatro años para mantener el hermetismo de La Junta.
Porque, ¿qué alternativa queda?
Ni siquiera el PP andaluz representa a la derecha media española, y me perdonaran si les digo que es casi tan socialista como otros partidos de izquierdas.
Se han convertido en una oposición inexistente, con propuestas populistas al nivel de partidos emergentes, tales como Renta Básica, o Disminución de las peonadas para cobrar el subsidio agrario.
El PP ha derrochado una oportunidad única de ser una alternativa firme al socialismo en Andalucía, y ha centrado sus esfuerzos en sectores que ya están completamente perdidos (Agricultura, Universidades, etc.).
Ha perdido la oportunidad de representar a esa derecha trabajadora, a los pequeños y medianos empresarios, autónomos y emprendedores, que intentan dar a luz en nuestra Comunidad, y que a pesar de todo existen y destacan a nivel mundial.
Se ha dejado llevar por la euforia populista, y ha concentrado esfuerzos en la política clientelar que lleva sacudiendo Andalucía desde hace casi 40 años.
Tras esta hecatombe electoral del ya comúnmente llamado PPSOE, parece que dos partidos emergentes van a acaparar muchos de esos “votos perdidos”: Podemos y Ciudadanos.
A Podemos ya lo conocemos, son ese partido a la izquierda del PSOE, liderado por una marxista reconocida, como es Teresa Rodríguez, cuyas propuestas son, aparte de inconclusas, más de lo mismo: pan para hoy, hambre para mañana.
Ciudadanos es la nueva promesa, un partido que vino a Andalucía para “enseñar a pescar”, para abrir cajones y ventanas de la Junta, pero cuyo ideario no parece alejarse mucho del socialista (recordemos que Juan Marín, candidato por Ciudadanos, era socio de gobierno con el PSOE en el ayuntamiento de Sanlúcar de Barrameda).
Todo parece indicar que ambos partidos tendrán la llave al poder en Andalucía, y seguramente buscarán el pacto con el PSOE para gobernar.

En definitiva, el resultado de las elecciones dejará un mapa parlamentario multicolor en el que, salvo sorpresa, la derecha no tendrá hueco, y  las decisiones irán desviadas hacia la izquierda.
Nada nuevo bajo el sol del sur.

1 comentario:

  1. Para mí el problema de España, de Andalucía, no se trata de un desencuentro entre derechas e izquierdas, se trata de un desencuentro de los políticos con la política. ¿Dónde quedó el político ideal griego que aprendía del debate?¿Qué buscaba la construcción de una solución mejor a la propia?¿Dónde no primaba el nombre de una ideología si no las acciones acometidas bajo ella?

    Estoy a la espera de escuchar a un político que pueda al menos pretender que le importa la ciudadanía, que le importa el diálogo, que no busque hacer sólo él el poder, que busque a quienes debe su voto.

    Más allá de ideas, creo que los ciudadanos pueden opinar sobre opiniones concretas. Pero como siempre creo que el civil medio se ha perdido en el desencanto, y sólo quiere vivir lo más tranquilo posible

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