Bueno, está claro que has ganado, y que he tenido que hacer un esfuerzo para olvidarte.
A ti no te costó tanto. Apenas un par de días.
Ya no pasas por aquí, ni me pides que te escriba.
Ya no buscas mis abrazos, ni me pides que te diga lo guapa que estás.
Sigues preciosa, que lo sepas.
Pero ahora otros ocupan mi espacio en tu mente.
Qué pequeño era. Ahora me doy cuenta.
Como decía Neruda, fue tan corto el amor y tan corto el olvido. Las personas medimos y sentimos la pérdida de manera diferente, nos mostramos vulnerables de manera diferente, y nos enganchamos en diferente medida. Quizás esa sea una de las cosas más aterradoras del amor
ResponderEliminarDe hecho, así es.
ResponderEliminarLo que más duele del desamor es no ser capaces de desengancharnos de la persona amada. Dicen que la esperanza es lo último que se pierde, incluso cuando ya nada queda.
Y es cierto. Cuando sabemos que no somos amados, que la persona que vive en nuestros sueños pertenece a otro, y que no vamos a hacerla sentir por mucho que lo intentemos; cuando todo está perdido, seguimos tirando.