Tú le mandas un mensaje, por si quisiera quedar. Ella se lo piensa. Eres mono, un pasatiempo divertido. La haces reír y la acompañas si está triste. Pero nada más. Y acepta.
Tú no eres un problema, más bien solo el parche a los suyos. No la haces llorar,solo ríe cuando está contigo. Y reír es importante, pero no puedes esperar nada más allá de eso.
Te mira con cariño, eres un gran entretenimiento, una forma de pasar el rato lejos de los problemas.
Tu chica se divierte a tu lado, mientras mira el móvil, esperando un mensaje de su chico.
Te sonríe, pero la notas ausente. No te importa, es tu chica , y eso nada lo cambia.
Os despedís. Dos besos en la mejilla. Puede que algo más, quién sabe. Quizás esa noche te acuestes con una sonrisa pintando tu cara, con su aliento aún en la boca, y con un mensaje en el móvil de tu chica.
Pero ella solo pensará en aquel momento un instante, y volverá a mirar su móvil en busca desesperada de su chico.
Y esa noche su chico la llamará, y le dirá que la visite. Y tu chica acudirá, y cenarán en el salón, y tendrán sexo en el sofá. Ella gritará su nombre mientras tú te la imaginas tumbada a tu lado. Él tendrá sudor en el pecho, y respirará exhausto sobre su pelo. Ella le dirá que lo quiere, y se acostará con su aliento en la boca, en la nariz y con todo el cuerpo gritando su nombre.
A la mañana siguiente le desearás buenos días, y ella ya llevará varias horas despierta, dándole los buenos días a un problema real, a alguien que la hace llorar, que la hace olvidarse del mundo. De todo, y de todos. Incluso de ti.
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