Y es que,¿ cuánto dura lo bueno? Que pronto olvidamos los momentos de triunfo y volvemos a la senda de la derrota.
Y cuán fácil abandonamos la alegría y volvemos al camino de la desesperación.
No hay nada que podamos hacer, salvo acordarnos de cualquier tiempo pasado, que parece mejor.
No podemos evitar pensar que perdimos un tiempo precioso discutiendo sobre lo mal que iba todo, y no supimos aprovechar lo poco que nos quedaba.
Hoy solo quiero mirar atrás y recordar lo que hice bien, lo que la vida me ofreció y supe aceptar.
No quiero acordarme de mis errores, de todas las veces que di la espalda a las oportunidades por estar demasiado obcecado en intentar arreglar lo que ya no tenía solución.
Y quiero olvidarme del tiempo perdido detrás de un sueño que no se hacía realidad...
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