Harto ya de indecisiones. Cambio de opinión cada segundo. No soy conciso.
No tiene sentido lo que me pasa. No me acostumbro a ello.
Si un día te tengo, al otro te pierdo. Eres intermitente e incomprensible. Pero eres especial y única.
No me mereces, es cierto. No eres tan increíble... Me repito a todas horas lo mismo, pero pronto me paro a pensar, y rectifico, porque no es verdad.
Sí que eres increíble.
Eres esquiva, y eso te hace atractiva. Hace que cada vez intente acercarme más , aunque te asuste y escapes.
Eres singular, y eso te hace fascinante. Hace que quiera conocer algo nuevo de ti cada día, sin miedo a lo que pueda descubrir.
Pero nada me sirve para aliviar lo que siento.
Sigo tras tu sombra, y cuando la alcanzo, la noche llega, la esconde, y te pierdo de nuevo.
Y me callo todo lo que llevo dentro, y me vuelvo a repetir que lo tengo que olvidar ya. Que tengo que evitar pensar en ti.
Pero no puedo. Estás ahí, invisible. Siempre presente en mi cabeza. Te miro, pero no encuentro lo que busco. Me doy cuenta de que no ves lo mismo que yo cuando te miro a los ojos.
No ves nada

No hay comentarios:
Publicar un comentario