Y es que hoy, lo peor del día, ¡es decirle adiós! Quiero sentir esto siempre, ¿por qué es tan difícil?
En fin, felicidad espontánea y efímera, pero felicidad al fin y al cabo.
Lejos del ruido y del qué dirán, sólo yo y mi embriaguez personal.
Una sonrisa injustificada en mi rostro. Una sonrisa que nadie entiende, y que desentona con el gris del mundo.
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