Ahora en wordpress: vidasancheski.wordpress.com
También me desahogo en twitter: @delpi1

domingo, 6 de julio de 2014

Frágiles

Somos frágiles, sometemos nuestros cuerpos a sobredosis de emociones y distancias largas, que nos matan lento. Y no tenemos tiempo, no, no tenemos tiempo...

La bohemia de ir solo, con las manos tras la espalda y la cara triste. Boca abajo, como si el peso del mundo cayese sobre mi cabeza, y sobre todo mi.
Cuando el aliento se vuelve lento, calmado y suave. De esas veces que piensas en todo, y los sentimientos e imágenes se entre cruzan, se mezclan, y acaban confundiendo tu mente. No sabes ya ni qué, ni cómo has llegado hasta ahí. Pero así estás, escribiendo de madrugada, con el alma calada y la cabeza helada

Reflejo

Es raro pensar en ti cuando escribo porque, no sé cómo, siempre te das cuenta.
Supongo que porque tu nombre acaba escrito en cada punto, en cada espacio.
Quizás tú veas lo mismo que yo cuando leo mis textos, quizás te veas a ti misma en ellos, como me ocurre a mi.
Y si es así dime, ¿estás tan hermosa como me imagino?
Porque, joder, es cierto que lo que escribo no es mágico, ni es lo que tú mereces, pero a mi me basta.
Me basta porque eres tú.
Ahí está quizá la magia de mis textos, ser capaz de hacerte consciente con solo leerlos.
Pero bueno, no sé. Quizá te canses antes de terminarlos, y nunca te veas después del punto y final.

lunes, 16 de junio de 2014

Como si nada

Traté de recordar el tedio y la constancia de aquellos días, tan estúpidos. Como si fueran los verdaderos. Como los únicos que me sirvieron para disfrutar del momento. Aquellas lecciones que dabas, aquellas veces que incitabas a este corazón inerte a soñar, cuando me enseñabas a volar, a valorar cada segundo contigo.
Como si tu risa en las noches de verano hubiese sido la mejor de las brisas. Cada soplo de alegría, un movimiento de viento.
Como si por cada beso me hicieses vivir cien años más, como si tu mirada fuese la luz capaz de iluminar mi alma. Noches en vela, siendo tú la estrella. Noches buscando algo nuevo que contar, que decirte para que te quedases a mi lado.
Trato de recordar aquellos días que parecían eternos, como si quisiese sentir de nuevo todo aquello.
Pero intento olvidar mi miedo a perderte, mis celos cada vez que tus ojos no correspondían a los míos.
Trato de olvidarte perdida, ausente. El dolor y la tristeza de notar otro sabor en tus labios, otra luz en tus ojos marrones, cada vez más oscuros.
Olvidar cada lágrima derramada sobre el bolígrafo de madrugada.
Cada noche en vela sin estrella, sin la melodía de tu risa, ni la luz de tus ojos.
Como si eso no hubiese ocurrido.
Como si todo el sufrimiento hubiese valido la pena.

jueves, 12 de junio de 2014

En fin, serás una obsesión más en mi mente

Quizá escribirte a estas horas, de pie junto a la cama, no sirva de mucho.
Porque no es nada más que lo mismo de siempre.
Pero no puedo evitarlo, porque te recuerdo y me sale solo escribirte.
Estoy seguro de que pensarías lo peor de mi si te dijese lo que veo en ti. Por eso callo a gritos de boli y papel.
Esta obsesión por dibujarte con letras que ni yo ni nadie puede entender. Simplemente ven a un loco tecleando rápido palabras vacías. Incluso a veces yo me veo, y no puedo evitar reírme de mí mismo.
Pero igual tampoco puedo evitar escribirte de nuevo, dejarte otro hueco en mi mente, si es que aún queda alguno libre que no ocupes tú.

lunes, 9 de junio de 2014

Lee

Recitarte mis versos
Es algo absurdo
No ya porque mi voz
Seca y triste
Estropearía la magia
Sino porque la magia
Está en que mis versos
Sean tuyos,
En que los pronuncies con tu voz
Solo por eso escribo
Para imaginarte leyendo
Para imaginarme escuchando
Para vernos mezclados entre versos
Y es que tu voz es la única
La única que quiero escuchar
La única melodía de mis letras
Versar es la forma de tenerte
De tenernos
Yo a ti, cuando te escribo
Y tú a mi cuando recitas
Por favor
Pronúnciame

miércoles, 4 de junio de 2014

El miedo a perder

El miedo al rechazo siempre me ha atormentado. He desperdiciado miles de oportunidades por vergüenza. Por no atreverme a invitarte a una copa, o a un café, o un cigarro, quién sabe. Siempre he vivido en el "Qué podría haber sido", pero nunca es. Y no aprendo. Estoy destinado al "Qué sería", y no al "Qué será".
Pero es obvio, también. Si cuando he tenido iniciativa me he dado de boca, la esperanza se acaba borrando. De poco vale ya confiar, si la experiencia es nefasta.

Como dos gatos acostados
Que típica escena
De amor suicida.
Me miras, con ojos de fuego
Y enciendes un cigarro
Me ves, me pierdo
En tus ojos oscuros
Dicen que el marrón es aburrido
Pero ellos nunca se perdieron en tus ojos
Supongo que adivinas
Que estoy pensando en ti
Otra vez
En tus labios,
acercándose a los míos
En tu aliento,
Inundando mi pecho
En tu respiración
Marcando el ritmo de mi corazón
No me quedan palabras
Solo queda el deseo
Pero tú no lo dices
No decimos nada
Parece que no hace falta
¿O sí?
Solo reacciono cuando das la vuelta
Y me dejas tu olor
 pegado a la ropa
Cuando dejas tu rostro
Pegado en el alma
Pero es tarde,
Y ya te has ido
Cuando, de pronto
Sale de mis labios
Un te quiero.

lunes, 2 de junio de 2014

Y me enfado

Mis borradores están llenos de errores, de pensamientos locos, de tu nombre.
Y es que cada vez que lo pienso, lo pronuncio, y acude a mis labios, mi cabeza da un vuelco, y vuela. Empieza a divagar, a pensar, y yo, como un loco pronunciando tu nombre.
Y me lo han dicho ya más de una vez, que por las noches te sueño, y por la mañana la resaca me impide concentrarme en otra cosa.
Porque has vuelto a mi vida, con otro rostro quizá, aunque siempre tú. Y cuando pienso en otra, no puedo evitar recordarte.
Porque tú, mi maestra, me enseñaste a querer hasta la locura, a amar hasta a la más loca. Preferiblemente.
Y es triste, y es así. Que cada vez que intento crear algo nuevo, que intento desahogar el pensamiento escribiendo, acudes, te invito a venir. Y no fallas, porque estás ahí. Y creo que nunca podré olvidarte.
Y me enfado, porque no es justo. Te has acomodado en mi mente, y ya no sales, no puedo sacarte.
Y me enfado, porque me pongo celoso cuando ellas me hablan de otros, pero yo no te puedo sacar de aquí.
Y me enfado, porque veo lo estúpido que es todo, lo absurdo de seguir pensándote. Veo que la culpa no es más que mía. Pero cuando empiezo a intentar cambiarme, borro lo que he escrito y empiezo otro borrador con tu nombre,