La bohemia de ir solo, con las manos tras la espalda y la cara triste. Boca abajo, como si el peso del mundo cayese sobre mi cabeza, y sobre todo mi.
Cuando el aliento se vuelve lento, calmado y suave. De esas veces que piensas en todo, y los sentimientos e imágenes se entre cruzan, se mezclan, y acaban confundiendo tu mente. No sabes ya ni qué, ni cómo has llegado hasta ahí. Pero así estás, escribiendo de madrugada, con el alma calada y la cabeza helada
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