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miércoles, 30 de octubre de 2013

X

Como decía Sabina: "Yo no quiero un amor civilizado, lo que quiero es que mueras por mi" 
Y estaría de muerte que así fuese.
Pero, aún así, no paro de pensar en lo que echo de menos tener a alguien con quien hablar de todo lo que hablo con mis folios, alguien que tape los silencios que últimamente solo puede tapar la música, con quien compartir los momentos que comparto con... No , eso no lo comparto, mi tiempo parece ser solo para mi... Y eso me mata.
Eso es lo que veo últimamente pasar por mi mente. Solo te veo a ti, ahí alojada, quieta, como una ocupa. No puedo dejar de pensar en qué quiero, en que aún no sé que siento si quiera.
Estoy volviéndome loco, tratando de entender qué sucede, por qué no puedo alejarte de mi cabeza.
 Se que no, no es amor, eso seguro. 
Y lo se porque ya cometí ese error una vez, el de creer que tenerte en mi cabeza, estar, volverme loco por ti, no era quererte a mi lado. Y no, que esté loco por ti no significa que te amo, no, solo que no puedo sacarte de mis pensamientos,  de mis folios, de mi vida...

martes, 22 de octubre de 2013

Cómo explicarte

Cómo explicarte qué es belleza, ¿si nunca la viste desnuda?

Y es que yo no sabía lo que era ser feliz, hasta que la tuve en mis brazos.
No supe lo que era la dulzura, hasta que me besó, y no pude conocer la verdad, hasta que le dije "Te quiero"
Hasta que lo hice a su lado, no supe lo que era dormir, despertar, y seguir soñando despierto.
No supe lo que era una lágrima hasta que la vi brotar de sus ojos.

Quien jamás conoció la alegría, es porque no la vio reír.
Y quien diga que los ojos marrones son aburridos, es porque nunca se perdió en los de ella.

No supe lo que era el frío hasta que dejó de abrazarme.
No conocí el miedo hasta que la vi alejarse.
Y , en definitiva, no supe lo que era la soledad hasta que me abandonó

lunes, 21 de octubre de 2013

Alguien en quien pensar

En verdad me gustaría tener a alguien a quien escribir todo lo que se me ocurre últimamente . No, no dedicarle mis textos, sino simplemente pensar en ella cuando escribiese, que sirviese de motivación a mi corazón para sacar de mi algo mejor y más bello que lo que últimamente me limito a decir.
Hace mucho que escribo sin pensar en nada, solo dejo los dedos volar sobre el teclado y escribir lo que les plazca, y eso está bien. Está genial de hecho, pues evita dependencia. Pero también se echa de menos el buscar a alguien con quien compartir tus textos, a quien dedicar tus desvelos y anhelos literarios.  Alguien con quien escribir, aunque sea de forma indirecta, aunque solo te ayude motivándote  a escribir, como un regalo que le haces a ella, y a ti mismo

Y es que ultimemente me encuentro perdido,
Busco en cualquiera la luz de tus ojos
Me pierdo en miradas que aletargan mi mente
Me entretengo con mujeres que no sacian mi sed
Entre botellas de alcohol etílico que intoxican mi ánimo
Me siento extraño, buscando como un tonto
Algo en lo que creer, alguien en quien confiar

Pura basura

Ultimamente sólo me pregunto cuándo seré capaz de escribir algo decente, cuándo todo lo que siento podrá plasmarse en un folio. Cuándo leeré algo mío y diré: Sí, esto soy yo.
Cada vez que escribo una nueva entrada en este blog me doy cuenta de lo inútil que me siento, de lo poco que avanzo en mi intento de sacarme a mi mismo en cada letra. Intento escribir algo complejo, algo que vaya más allá de lo meramente personal y pretencioso.
A veces me imagino que escribo algo con lo que me identifico, pero que es metáfora pura, y que por tanto solo yo lograré entender. Sigo en busca de la frase que me llene, que me haga ver qué soy, qué siento.
Y mientras busco, me vacío el alma en pos de mi verdadera esencia.
Mientras tanto, escribo, y me arrepiento de no borrar lo que escribo, porque realmente no veo nada bueno en ello. Cada vez que publico algo nuevo, no lo pienso siquiera, pues si lo hiciera este blog de notas estaría vacío, y nunca sabría lo malo que soy en realidad. 

domingo, 20 de octubre de 2013

El día D(omingo)

En general nunca me gustaron los domingos. Me recuerdan a tantas cosas, que deprimen. El domingo e perezoso, lento y pastoso. Se atraganta en la garganta mientras esperas el lunes que no llega. 
El domingo es monótono, es vago y gris. El domingo se asemeja tanto a mi que lo odio. Odio verme cada vez que cae la noche recordando todo lo que fue, maquinando lo que podría ser y no será. Es un día absurdo, en el que la mente juega malas pasadas y se dedica a divagar, a pensar cosas que no debería, y a darme esperanzas vanas y vacías.
En definitiva, es un poco traidor, me da las cosas sin darlas, me deja la miel en los labios, y escarcha en la mente. Me enlentece  tanto que no puedo ni escribir bien, me limito a decir cosas sencillas. Son tan absurdas, tan secas, que sé que cuando las lea, volveré a pensar en lo que odio al domingo por hacerme escribirlas. 

domingo, 13 de octubre de 2013

Octubre, otoño, tristeza,¿cual es la diferencia?

Otra vez octubre solitario, otra vez solo en octubre.
Este mes, esta etapa, es el reflejo de mi propio yo: una época de bruscos cambios, de sol y lluvia peleando para ver qué sorpresa nos darán y en qué momento les dará por aparecer. 
Así estoy, medio loco sin saber qué quiero o qué odio, que espero de la vida y qué espera ella de mi.
Me siento y veo los arboles,desnudos,  perder todo su abrigo en el otoño, los veo desprotegidos y algo tristes. 
Observo cómo pasan sus hojas entre mis pies, cómo se escapan bailando al son del viento, con el ritmo lento y parsimonioso del paso del tiempo.
Pasan escribiendo una metáfora en mi alma, como hojas de un libro que debería estar escribiendo, pero que no me atrevo siquiera a titular.
Ese libro, que es mi vida, lleva tiempo apartado en un rincón de mi mente, esperando a que me digne a escribir nuevos capítulos.
Mientras, voy pasando sus páginas  blancas entre mis dedos, las voy gastando y arrancando con una tenebrosa quietud. Me doy cuenta de que lo que hago no sirve para nada, pero me da igual, me limito a mirar 
como una nueva página vacía huye de mi lado, y se pierde en el horizonte cogida de la mano del viento del otoño.

Rabia que consume y llora

Y claro, estoy solo y loco como siempre he estado. Salí a flote un par de veces y allí me encontré, nadando en mitad del mar, con cara de imbécil, y con la conciencia gritando "te lo dije" a cada instante.
Harto de fallar, estoy harto ya de que siempre me duelan las mismas cosas y las mismas personas. No aprendo ni de mis fallos, ¿cómo pretendo hacerlo de los de otros? Poco a poco me doy cuenta de que la gente, el ser humano, es egoísta por naturaleza. Solo piensan en ellos, en sacar sus vidas adelante, en escalar a costa de los otros. Te pisotearan y hundiran, sin siquiera pararse a mirar si estás a salvo, si con sus actos merman tu moral y tu ánimo. 
Y quizá también estos versos sean egoistas, y lo son. Lo son porque van destinados a mi mismo, a tratar de paliar el daño que me han hecho a lo largo de tanto tiempo.
Igual van dedicados a darme cuenta de lo hundido que estoy, y de lo mucho que me va a costar volver a flotar en la nada.