No lo se, aunque hoy no puedo evitar pensarlo.
Tuvimos un día, me diste una noche. Y la perdí.
Te perdí en un instante que se me antojo eterno.
¿Era aquello felicidad?
No lo sé. Quizás el haberlo perdido, el sentirme así al no tenerlo conmigo, signifique que realmente lo era.
Pero, ¿por qué, si fui feliz, no lo supe hasta ahora?
No es justo.
Y hoy escribo, con el vaso vacío y la cabeza llena de dudas, de recuerdos.
Aun recuerdo cómo olías, cómo besabas, cómo me hacías sentir.
Era tan bello como falso.
No hubo nada.
Debía estar vacío, pues creí ver en tus ojos el mundo.
Te escribí esta historia de amor, la que nunca pudimos tener, porque no era amor, sino otra cosa. Otra tontería, con otro nombre, igual de estúpida.
Tu creías en mi, creías en ti, pero nunca en nosotros.
Nunca te dejarías llevar por la emoción, no sería razonable.
Y no te culpo.
El mundo del corazón es más duro que el del cerebro, aunque nos hemos divertido,¿no es cierto?
Ahora cierro este sobre, cierro esta puerta. No espero que la abras siquiera, solo ha sido una tontería más, otra mentira sumada a esta historia de uno en la que escribí para dos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario