Nos veremos al final de este vaso
y cuando acabe mi copa,
empezaré a hacerte caso.
Es que creo ver en tus ojos el mundo
solo cuando bebo,
lo siento.
Lleno y ebrio empiezo a desentender
empiezo a olvidar la realidad
vislumbro otra verdad
y te siento al lado.
Poco dura esta borrachera de mentiras
y al día siguiente,
con la cara pegada,
la cabeza acribillada
y la boca seca,
mi cama sigue vacía.
Y todas las mañanas despierto,
y nunca ocupas ese espacio.
Y yo, de nuevo vacío,
lleno de nuevo el vaso,
y volvemos a esas mentiras tan monas.
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