Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar;
tu corazón, de su profundo sueño
tal vez despertará.
Pero mudo, absorto y de rodillas
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido... desengáñate,
¡así... no te querrán!
No podrás evitar que bese, de nuevo, por primera vez, que sus labios se vuelvan rojos, y que el carmín se destiña en su cuello.
Aquel beso que diste un día, aquel momento fugaz de amor desvelado, no volverá.
Aquel momento a solas, cuando al fin la sentiste tuya, aquel silencio que rodeó vuestra pasión, no se repetirá.
Las mariposas que volaban en tu estomago cuando ella te miraba, cuando ella te sonreía. No volverán.
No podrás evitar que otros ocupen su cama, que ocupen tu espacio en su mente, que te sustituya.
Y los poemas de amor que firmes, dejarán de llevar su nombre.
Resignado, romperás las hojas del cuaderno que escribías, todos los sueños, las noches en vela pronunciando su nombre.
Los planes a solas que imaginaste con ella. Todos los sellos perdidos, las postales que no llegaste a mandar, y los "te quiero" que nunca pudiste decir.
Todo aquello, no volverá.
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