Cuando me pongo a escucharte, a mirarte, intento escribir algo nuevo.
Me pongo a pensar en qué podría decir, y me esmero. Y busco una palabra que te vuelva loca, una frase que corte tu respiración como lo hace tu mirada.
Intento hacer algo diferente, escribir de mi, o del tiempo, o del mundo. Pero cuando lo intento, me sales tú.
Cuando digo de escribir algo no sale más que tu rastro, no me salen más que las ganas de escribirte de nuevo. Y es duro. Difícil.
Porque no sabes que eres todo, pero sin ser más que nada.
Estás ahí, respiras y vives por otros, mientras yo te miro.
Te tengo en todos mis textos, en todos mis sueños. Y no es justo. Te tengo en mi cabeza, maldita obsesión. Y eso no vale, soy tramposo. No te he dicho que te tengo raptada, que en mi mente eres mía, que te he dejado robarme los sueños, las ganas de todo,
Tú eres todas mis letras, todas las melodías que suenan en mi cabeza. Y yo... yo, ¿qué soy ahora?
De otro, tus sueños son con otro, tus besos, de otro. Tus labios, tus piernas, tu pelo.. Ah, todo, es suyo. ¿Y yo? Yo nadie. Yo un folio manchado en tu vida, una hoja en sucio, un borrón,. Él, la primera página de tu libro, un folio en blanco, la cuenta nueva.
No hay comentarios:
Publicar un comentario