En un segundo plano, desenfocado y desplazado de su posición natural. Así me siento estos días. Llevo ya varios días de encierro, y el buen tiempo no hace más que destrozarme el ánimo, no deja de entristecerme el alma.
Aquí estoy yo, exiliado del mundo, de todo lo que deseo por perseguir un sueño más grande... Espero, de verdad, que merezca la pena, porque si no... si no no que qué voy a hacer...
Solo pido que por una vez las cosas me vayan bien, y que, por favor, no se me acabe la esperanza... Porque ahora le pido a mis letras que me empujen el ánimo, me alcen en brazos y me digan: ADELANTE. Sigue, sigue, sigue tus sueños.
Dejarse abatir es demasiado fácil, y ya estoy acostumbrado a lo imposible, ¿cómo me va a costar esto?
Claro que no, no me puedo rendir, no ahora... Ay, pero sí, inevitablemente caeré, una, otra y otra vez, y de nuevo se desenfocará mi plano, se me borrará del guión y me tendré que buscar una nueva obra.
Otra vez dejaré de ser protagonista de mi vida para dejarla en manos de otras personas, y a saber lo que quieren éstas hacer.
Pero, pase lo que pase, me refugiaré siempre aquí, y me esconderé en un grito mudo, usando de escudo las palabras que tantas noches me amparan y velan.
Y sí, volveré a caer y ellas estarán ahí, firmes y decididas a levantarme de nuevo
No hay comentarios:
Publicar un comentario