Últimamente estoy tanto o más inspirado que nunca. La motivación de escribir a vuelto en si, después de su corto letargo.
Porque estuvo seis meses dormida, hundida en sentimientos más profundos, o al menos más hermosos, que los que noches como ésta me provocan. Pero no me preocupo. Me alegra volverla a ver, como a una vieja amiga, aquí a mi lado. Llena mi cabeza de pensamientos que me hacen ver que no estoy solo, y que ella siempre estará ahí, aunque yo trate de esquivarla.
Mi motivación es peligrosa pero, o en ello confío, hermosa. Trato de sacar de mi lo que realmente quiero decir, aunque a veces siento que mis palabras quedan en tierra de nadie. Y a veces pienso que realmente no quiero que nadie lo lea. Preferiría tener un papel y un boli. Ver, sentir mi brazo avanzar lento y firme por el papel hasta inundarlo de sentimientos.Y , finalmente, quemarlo lentamente para ver como se esfuman con el viento.
Pero no, pienso que escribir aquí me vale para ver qué siento, qué pienso realmente. Intento no arrepentirme de lo que hago, pero es difícil. A veces querría no tener que escribir, pero allí está ella, de nuevo me anima a seguir escribiendo, a mantenerla viva, alimentándola de pensamientos y reflexiones nocturnas. ¿Me anima? No, me obliga a vivir refugiado en reflexiones que, como he dicho, son peligrosas cuanto menos.
Porque quiera yo o no, mi única motivación parece ser la tristeza...
No hay comentarios:
Publicar un comentario