El agua me acaricia los dedos, y me hace cosquillas.
Sale la risa aun, es buena señal.
La arena se mete entre los dedos, y frunzo el ceño. Odio la arena, no sé que hago aquí tumbado.
La esquizofrenia empieza a ser latente, es mala señal.
Me he mojado los pies, y el agua cubre ya mis rodillas.
¿Por qué sigo andando? Tengo frío, y está oscuro.
Miro la cara de la luna, y busco en ella el futuro, pero no lo encuentro.
Hoy está hermosa, y brilla más que nunca antes.
Es curioso, llevo todo el verano saliendo a visitarla, y hasta hoy no me había fijado en ella.
¿Cuál será su nombre?
"Señora Luna, ¿cómo se llama?"
Ya he empezado a hablar con figuras inertes, e incluso imagino respuestas. No se si eso es una buena o una mala señal. Solo sé que el agua ya me cubre el cuello.
Atenea.
Siempre me ha gustado ese nombre. Quizás ese sea el nombre de la luna. "¿Señora Luna, le gustaría llamarse Atenea?"
"Pero, yo ya tengo un nombre Carlos, me llamo Luna. No me puedes cambiar el nombre de la noche a la mañana. ¿Qué pensarán los demás hombres cuando vean que no les contesto al llamarme Luna?"
Vaya, ya incluso me tutea. Esto es más raro de lo que esperaba. Y su luz casi se pierde ante mis ojos, el agua me ciega. Ya me cubre medio rostro.
"Bueno, ¿y si le dijera que es mi ultimo deseo? Sabe, hoy es mi última noche, y la estoy compartiendo con usted. ¿No le parece injusto que no me deje llamarla como a mi me gusta?"
"Vaya, visto así... Supongo que sí, puedes llamarme Atenea. Me gusta el nombre, pero mañana, cuando vuelva el sol a ponerse, seré de nuevo Luna, y no podré volver a cambiarme de nombre"
"No se preocupe, señora, yo mañana ya no estaré, así que no me importara mucho. Solo quería compartir estas ultimas horas con una amiga, y necesitaba hacerla única. Esta noche tu nombre me pertenece. Creo que es la mejor forma de despedirme"
El agua me cubre ya entero, y no escucha a Atenea. Supongo que se está despidiendo de mi, quiero creer que me recordará. Aunque sé que mañana volverá a ser Luna de nuevo.
Pero, al menos durante unos minutos, fue completamente mía.
Ahora en wordpress: vidasancheski.wordpress.com
También me desahogo en twitter: @delpi1
lunes, 13 de abril de 2015
domingo, 12 de abril de 2015
A la orilla de la chimenea
¿Puedo hacer que esta noche me escuches, aunque sea solo un rato?
Toma una copa de vino, sé que te gusta beber cuando la incertidumbre te abruma.
Coge mi mano, y despierta las corrientes de aire en mi abdomen.
Átame la garganta con esa sonrisa que sólo tú tienes.
Siéntate conmigo esta noche, dame un momento.
Déjame besarte la boca, que me he desvelado, y he soñado con ella de nuevo.
Puedo ponerme cursi y decir que tus labios saben igual que los labios que beso en mis sueños,
o puedo ponerme triste, y decir que te echo de menos.
Puedo ser un amor de verano, un lío de otoño, o el amor de tu vida.
O puedo ser una duda, un quizás, incluso un hasta luego.
Puedo dormir contigo esta noche, e irme antes de que amanezca, para que ni siquiera recuerdes mi rostro.
Puedo ser un momento de ira, de amor o de furia, tu rencor, tu ironía, tu por qué, tu agonía.
Puedo ser sincero y decir que me falta valor para atarte a mi cama, que no soy el mejor, que mereces algo más.
Pero si quieres también puedo ser la nada en tu vida, puedo perderme y no volver más a tu lado.
Puedo verte en mi cara cada vez que me miro al espejo, y aún así, puedo borrar todo esto que he escrito si tú me lo pides.
Puedo hacer que mañana me olvides, y yo puedo hacer como que te he olvidado.
Toma una copa de vino, sé que te gusta beber cuando la incertidumbre te abruma.
Coge mi mano, y despierta las corrientes de aire en mi abdomen.
Átame la garganta con esa sonrisa que sólo tú tienes.
Siéntate conmigo esta noche, dame un momento.
Déjame besarte la boca, que me he desvelado, y he soñado con ella de nuevo.
Puedo ponerme cursi y decir que tus labios saben igual que los labios que beso en mis sueños,
o puedo ponerme triste, y decir que te echo de menos.
Puedo ser un amor de verano, un lío de otoño, o el amor de tu vida.
O puedo ser una duda, un quizás, incluso un hasta luego.
Puedo dormir contigo esta noche, e irme antes de que amanezca, para que ni siquiera recuerdes mi rostro.
Puedo ser un momento de ira, de amor o de furia, tu rencor, tu ironía, tu por qué, tu agonía.
Puedo ser sincero y decir que me falta valor para atarte a mi cama, que no soy el mejor, que mereces algo más.
Pero si quieres también puedo ser la nada en tu vida, puedo perderme y no volver más a tu lado.
Puedo verte en mi cara cada vez que me miro al espejo, y aún así, puedo borrar todo esto que he escrito si tú me lo pides.
Puedo hacer que mañana me olvides, y yo puedo hacer como que te he olvidado.
sábado, 11 de abril de 2015
Para que nada nos separe, que nada nos una
Es un juego divertido este de decirnos al oído que nos queremos, el de refugiarnos el uno en los textos del otro, y reproducir en nuestros sueños aquellos momentos que no podemos vivir.
Es un baile arriesgado, en el que entran en juego incontrolables factores. Imposible evitar engancharse a ese miedo continuo a perderte, y no ser capaz de dar por cerrado este libro.
Mil decepciones no son suficientes, siempre queda sitio para alguna más, siempre guardo un perdón en la manga.
Es triste pensarte en los brazos de otro, y mas triste pensar en que pudo haber sido y no fue.
Supongo que algún día seré capaz de dejarte de lado, que algún día me cansaré de tenerte ocupando ese espacio en mi mente. Algún día aprenderé de ti, y sabré dejar de lado todo sin mirar hacia atrás.
Pero, hasta que eso ocurra, tendrás que conformarte con seguir encerrada en mis sueños, con servirme de musa en cada escrito que hago.
Hasta que te olvide, y te vayas por siempre, tendrás que dejar que te mantenga a mi lado de la única forma que sé: escribiendo.
Es un baile arriesgado, en el que entran en juego incontrolables factores. Imposible evitar engancharse a ese miedo continuo a perderte, y no ser capaz de dar por cerrado este libro.
Mil decepciones no son suficientes, siempre queda sitio para alguna más, siempre guardo un perdón en la manga.
Es triste pensarte en los brazos de otro, y mas triste pensar en que pudo haber sido y no fue.
Supongo que algún día seré capaz de dejarte de lado, que algún día me cansaré de tenerte ocupando ese espacio en mi mente. Algún día aprenderé de ti, y sabré dejar de lado todo sin mirar hacia atrás.
Pero, hasta que eso ocurra, tendrás que conformarte con seguir encerrada en mis sueños, con servirme de musa en cada escrito que hago.
Hasta que te olvide, y te vayas por siempre, tendrás que dejar que te mantenga a mi lado de la única forma que sé: escribiendo.
viernes, 10 de abril de 2015
Hay algo más
Hay una lágrima rodando en su cara
y una hoja que tiembla en su mano.
El agua del iris se derrama en el folio
destiñe unas letras bañadas de rojo.
La despedida escrita en letras galantes.
Las malas noticias vienen en cursiva,
y una risa se esfuma de pronto.
Hay un poema en su cara,
y un poeta que grita en silencio.
Hay un silencio que atraviesa el oído,
como cuchillos cortando el aliento.
Hay un corazón que sangra,
una mujer que llora,
una vida hecha prosa.
Hay demasiado volumen,
suenan los versos
y no escucha nadie.
Hay soledad, frío y miedo,
hay demasiada tristeza,
la habitación se ha hecho hielo.
Pero hay algo más.
Detrás de esa barra,
de esa copa que ha roto en el suelo,
de esa carta de desamor,
de la lágrima que cae sobre el folio.
Detrás de todo este cuadro,
como siempre, estás tú.
y una hoja que tiembla en su mano.
El agua del iris se derrama en el folio
destiñe unas letras bañadas de rojo.
La despedida escrita en letras galantes.
Las malas noticias vienen en cursiva,
y una risa se esfuma de pronto.
Hay un poema en su cara,
y un poeta que grita en silencio.
Hay un silencio que atraviesa el oído,
como cuchillos cortando el aliento.
Hay un corazón que sangra,
una mujer que llora,
una vida hecha prosa.
Hay demasiado volumen,
suenan los versos
y no escucha nadie.
Hay soledad, frío y miedo,
hay demasiada tristeza,
la habitación se ha hecho hielo.
Pero hay algo más.
Detrás de esa barra,
de esa copa que ha roto en el suelo,
de esa carta de desamor,
de la lágrima que cae sobre el folio.
Detrás de todo este cuadro,
como siempre, estás tú.
miércoles, 8 de abril de 2015
¿Cómo he llegado hasta aquí?
¿Quién me ha robado el mes de abril?
Lo malo es saber la respuesta a esta pregunta, y recitarla mientras manchas el blog en el que guardas las cosas que nunca pudiste decir.
Los folios blancos siempre tuvieron un olor especial, y me cuesta ensuciarlos cuando algo me viene a la mente.
Quizá por eso me gusta tan poco usar la pluma y el bolígrafo.
Teclear es más fácil, las palabras fluyen más rápido.
Pero es peligroso.
Cuanto más rápido escribo, menos pienso, y peor salen las palabras. Menos me gusto, más me avergüenzo de lo que he dicho, de lo que soy.
Porque escribir es desnudarse ante una musa, y las musas son damas especiales. No puedes precipitarte en tus movimientos, tienes que darles tiempo a observarte, tiempo a que entren dentro y te inspiren.
Ni siquiera sé, cuando leo de nuevo las líneas, cómo llegué a hilar todas esas letras, como conseguí transmitir algo a pesar de estar completamente negado ante la expresión ,estando mudo de musas, sin inspiración ni ganas de expresarme.
Pero todo lo que quiero guardar, eso que no quiero decirte, todos lo que da miedo escribir en el ordenador, aquello, está en mis notas. Allí encuentras las cosas que siempre quise decir, y que nunca me atreví a escribir.
Lo malo es saber la respuesta a esta pregunta, y recitarla mientras manchas el blog en el que guardas las cosas que nunca pudiste decir.
Los folios blancos siempre tuvieron un olor especial, y me cuesta ensuciarlos cuando algo me viene a la mente.
Quizá por eso me gusta tan poco usar la pluma y el bolígrafo.
Teclear es más fácil, las palabras fluyen más rápido.
Pero es peligroso.
Cuanto más rápido escribo, menos pienso, y peor salen las palabras. Menos me gusto, más me avergüenzo de lo que he dicho, de lo que soy.
Porque escribir es desnudarse ante una musa, y las musas son damas especiales. No puedes precipitarte en tus movimientos, tienes que darles tiempo a observarte, tiempo a que entren dentro y te inspiren.
Ni siquiera sé, cuando leo de nuevo las líneas, cómo llegué a hilar todas esas letras, como conseguí transmitir algo a pesar de estar completamente negado ante la expresión ,estando mudo de musas, sin inspiración ni ganas de expresarme.
Pero todo lo que quiero guardar, eso que no quiero decirte, todos lo que da miedo escribir en el ordenador, aquello, está en mis notas. Allí encuentras las cosas que siempre quise decir, y que nunca me atreví a escribir.
lunes, 6 de abril de 2015
Hoy te vi de nuevo en mi vaso
A estas horas el mundo se calla, como si se parase a escucharme. Siento que tengo que decir algo sensato, seria absurdo desperdiciar este silencio.
Y, como siempre que puedo expresarme, no me sale nada.
Creo que tengo en la memoria demasiados errores, demasiados nombres mal borrados.
He hecho tantas veces un "borrón y cuenta nueva" que la goma ya no limpia. Y tu nombre se ha quedado impregnado en ella.
Tengo en mi memoria la estructura de los labios incorrectos, y ahora todos me saben a ti.
Desde que te perdí no levanto el animo, ya solo levanto vasos. Y cada vez van mas llenos de ron.
He empezado a buscar tu rostro en el fondo del vaso, a veces lo encuentro.
Cuando creo que lo he visto, y que soy capaz de recordarlo, te escribo de nuevo.
Luego salen estos textos, y en ellos te dejo escrita, en cierto modo.
Supongo que es solo una forma de llenar este silencio en la noche, de llenar este vacío en mi alma.
jueves, 2 de abril de 2015
Ustedes son bellas, pero están vacías. No se puede morir por ustedes.
El principito fue a ver nuevamente a las rosas:
- Ustedes no son de ningún modo parecidas a mi rosa, ustedes no son nada aún – les dijo. – Nadie las ha domesticado y ustedes no han domesticado a nadie. Ustedes son como era mi zorro. No era más que un zorro parecido a cien mil otros. Pero me hice amigo de él, y ahora es único en el mundo.
Y las rosas estaban muy incómodas.
- Ustedes son bellas, pero están vacías – agregó. – No se puede morir por ustedes. Seguramente, cualquiera que pase creería que mi rosa se les parece. Pero ella sola es más importante que todas ustedes, puesto que es ella a quien he regado. Puesto que es ella a quien abrigué bajo el globo. Puesto que es ella a quien protegí con la pantalla. Puesto que es ella la rosa cuyas orugas maté (salvo las dos o tres para las mariposas). Puesto que es ella a quien escuché quejarse, o alabarse, o incluso a veces callarse. Puesto que es mi rosa.
Y volvió con el zorro:
- Adiós – dijo...
- Adiós – dijo el zorro. – Aquí está mi secreto. Es muy simple: sólo se ve bien con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos.
- Lo esencial es invisible a los ojos – repitió el principito a fin de recordarlo.
- Es el tiempo que has perdido en tu rosa lo que hace a tu rosa tan importante.
- Ustedes no son de ningún modo parecidas a mi rosa, ustedes no son nada aún – les dijo. – Nadie las ha domesticado y ustedes no han domesticado a nadie. Ustedes son como era mi zorro. No era más que un zorro parecido a cien mil otros. Pero me hice amigo de él, y ahora es único en el mundo.
Y las rosas estaban muy incómodas.
- Ustedes son bellas, pero están vacías – agregó. – No se puede morir por ustedes. Seguramente, cualquiera que pase creería que mi rosa se les parece. Pero ella sola es más importante que todas ustedes, puesto que es ella a quien he regado. Puesto que es ella a quien abrigué bajo el globo. Puesto que es ella a quien protegí con la pantalla. Puesto que es ella la rosa cuyas orugas maté (salvo las dos o tres para las mariposas). Puesto que es ella a quien escuché quejarse, o alabarse, o incluso a veces callarse. Puesto que es mi rosa.
Y volvió con el zorro:
- Adiós – dijo...
- Adiós – dijo el zorro. – Aquí está mi secreto. Es muy simple: sólo se ve bien con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos.
- Lo esencial es invisible a los ojos – repitió el principito a fin de recordarlo.
- Es el tiempo que has perdido en tu rosa lo que hace a tu rosa tan importante.
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