Ahora en wordpress: vidasancheski.wordpress.com
También me desahogo en twitter: @delpi1

sábado, 24 de enero de 2015

La inesperada virtud de la ignorancia


No te voy a mentir.
Cuando decidí desaparecer, tu cara fue la única que me vino a la mente, lo cual es absurdo, porque ni siquiera recuerdo bien cómo eras.
Pensé en que te echaría de menos, y pensé que tú harías lo mismo.
Te vi mirando al cielo a través de tu ventana, mientras yo lo hacía en mi cuarto. Nos sentí conectados a través de el negro del cielo, vi en cada estrella un rastro de tu risa.
Cada día que pasé alejado de la realidad tú me acompañabas en mi mundo imaginario. Tenías el rostro de todos los nombres que leía en los libros, el ruido y el humo de los bares traía recuerdos dolorosos a mi mente, apuñalaban cada segundo de paz que encontraba para mi solo.
Nunca estaba solo, porque, en cierto modo, tú estabas allí.
Y eso fue lo mejor de haber desaparecido.
Me dije; Ya verás como te olvida. Pero me gustaba imaginar que te acordabas de mi, que dejabas en cada suspiro reservado algo por mi.
Me mentí de nuevo. Y de nuevo me di cuenta de que en realidad no me habías olvidado, es que ni siquiera te habías acordado de mi.
Quise volver, quería verte de nuevo. Estaba empezando a olvidarte, y ya no podía esperar un minuto más sin recordar como sonaba tu voz pronunciando mi nombre.
Pero la verdad fue demasiado dura. Tú ni siquiera recordabas mi cara, y mi nombre de poco te sonaba.
Llegué para darme cuenta de que cada momento que habíamos compartido había sido mentira, que tus suspiros no llevaban nombre, y que las noches que miraba al techo del cielo tus ojos miraban al techo de otro cuarto.
Entendí que había pasado por tu vida sin más, que no había significado nada más que un pasatiempo entretenido, una farsa de amistad que duró hasta que dejé de seguir detrás tuya.
Me despediste sonriendo, y dijiste mi nombre otra vez. Pero tus dientes ya no tenían luz, ni el tono de tu voz me invitaba a soñar.
Quizás debía haberme quedado mirando por la ventana, imaginando. Quizá la verdad esté sobrevalorada, y ser un ignorante no sea tan malo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario