¡Había encontrado la Montaña de Cuerno! Sin embargo, no sintió ninguna satisfacción por aquel descubrimiento. El fin de su fiel caballito hacía que aquello lo dejara casi indiferente. Ahora tenía que descubrir quién era y dónde estaba aquella Vetusta Morla que vivía allí.
... ... ...
Atreyu vio ante sí una gigantesca caverna en la montaña, en la que el agua negra salpicaba y chapoteaba, porque algo se movía allí dentro, saliendo lentamente. Sólo cuando hubo salido del todo se dio cuenta Atreyu de que era una cabeza unida a un cuello largo y arrugado: la cabeza de una tortuga.
Sus ojos eran grandes como charcos negros. Su hocico chorreaba fango y algas. Toda aquella Montaña de Cuerno -Atreyu lo comprendió de pronto- era un único y monstruoso animal, una formidable tortuga de pantano: ¡la Vetusta Morla!
(La Historia Interminable - Michael Ende)
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