Solo busco alguien que frene mis ganas de huir, que me ayude a calmarme, que me abrace y que apacigüe todo lo que llevo dentro... Estas mariposas que se han convertido en tigres y que solo arañan mi estomago y me hacen sentir mal cada vez que te digo : "Adiós". Y es que no puedo olvidar todo lo que sentí por ti, porque todavía lo siento.
Todavía tengo en mi cabeza todas las noches que olvidaste, en las que estábamos solos los dos, sentados ante la nada, sin pensar más que en nosotros...
Todo eso quedó atrás, quedó olvidado en el frío de la noche, del que una vez nos resguardamos... juntos
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